FICHA TÉCNICA



Título obra Barnum

Autoría Mark Bramble

Dirección Mary Porter Hall

Notas de dirección Manolo Fábregas / director general

Elenco Héctor Bonilla, Macaria, Lupita Sandoval, Ari Telch, Elías Ajid

Música Cy Coleman

Espacios teatrales Teatro San Rafael

Productores Manolo Fábregas

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Las cien representaciones de Barnum” en El Día, 9 marzo 1987, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Las cien representaciones de Barnum

Malkah Rabell

Rara vez he podido observar tal diferencia entre una función "fría" y otra "cálida" de la misma obra, como lo puede constatar entre dos funciones de Barnum, una hace unas semanas ofrecida en un estado de "indiferencia", y otra, la de las cien representaciones ofrecida en un verdadero estado de euforia. Si la primera me disgustó, la segunda me arrastró en su entusiasmo. Es muy difícil reproducir una arena de circo en un escenario teatral. Es aún más difícil copiar las actitudes cirqueras para actores de drama o de comedia. Pues esos dos milagros se reprodujeron en el foro de San Rafael la noche cuando la compañía cumplió los cien espectáculos de la obra.

Comedia musical de Mark Bramble con música de Cy Coleman, la veintena de actores que en su mayoría actuaban en diversos papeles y hasta hacían de coro, de repente parecían una multitud, que se movía permanentemente, que cantaban, bailaban, saltaban, trepaban sobre toda clase de obstáculos y hacían números acrobáticos, y hasta bajaban a la sala para ejecutar actos de magia a la vista de los espectadores. Ante la profusión de colores de las luces, parecían bailar las largas faldas de las actrices, los brazos nos enloquecían con sus movimientos coreográficos y en el escenario todo se movía, se desplazaba, giraba desviando nuestra atención de la realidad para arrastrarnos en ese permanente torbellino reinante en el escenario. El entusiasmo de los actores se transmitía al auditorio, y éste a su vez lo retransmitía al escenario como en un juego musical de ping-pong.

Barnum fue el nombre de un famoso circo bautizado así por el apellido de su dueño: Phineas Taylor Barnum quien nació al principio del siglo pasado y murió casi al término de éste. En este espectáculo quien más entusiasmaba era Héctor Bonilla en el papel protagónico, y lo que más me intrigaba era constatar si el actor como figura central lograba el entusiasmo que me mereció desde la primera vez cuando asistí a la representación de la obra. Por lo general resulta infinitamente más dificultoso responder dos veces a las mismas exigencias del espectador. A la segunda asistencia se hacen claros numerosos defectos tanto de los intérpretes como de la puesta en escena.¡Y cual no fue mi entusiasmo cuando Héctor Bonilla me resultó mucho más perfecto, dominando su papel con mayor consistencia, un actor que desbordaba todas las exigencias del auditorio! Bonilla fue actor dramático y cómico a la vez, que actuaba con un centenar de matices, que a falta de voz para cantar la reemplazaba por una como declamación rítmica, en la cual no se perdía una sola palabra. Bonilla parecía no cansarse por ese papel tan exigente. Trepaba, bailaba, cantaba con poca voz pero con mucho sentimiento.

Era un cirquero y también un actor dramático. Creaba a un personaje completo. Fue Barnum en su juventud y en su madurez, aunque no cambiaba de rostro ni hacía gala de pelucas o de cambio de maquillaje. Únicamente con su interpretación se imponía como el personaje idóneo, como Barnum. Y aunque pensaba yo que para nada necesitábamos su peligrosa travesía del escenario en una cuerda, una travesía a su meta y el público estallaba en una ruidosa ovación. Decididamente el actor es un ser aparte. Por unos aplausos es capaz de vender su alma al diablo. Y yo, aunque me preguntaba si valía la pena tanto riesgo, conciente o inconcientemente aplaudía a rabiar cuando lo vi llegar a su meta y dar su salto final. ¡Bravo Bonilla! Y me pregunto si en México habrá algún otro actor capaz de reemplazarlo en el papel de Barnum.

Excelente fue Macaria en su papel de esposa de Barnum, personaje al cual dio vida tanto física como anímicamente. Ari Telch en varios papeles distintos hizo gala de una hermosa voz; así mismo se mostró dueña de una bella voz muy dúctil Lupita Sandoval. A su vez el joven actor Elías Ajid, como el General Pulgarcito, es un buen bailarín. Aunque en general la parte coreográfica no estaba a la altura de otros elementos de la comedia.

Tanto como productor y como director general, Manolo Fábregas se mostró a la altura de todas sus demás creaciones.