FICHA TÉCNICA



Título obra Aristofánica

Dirección Gilberto Guerrero

Elenco Rafael Pérez Pons, Ana Luisa Alfaro, Jesús Perulles, Norma Echeverría, Carmen Martínez, Laura Crote

Notas de elenco NULL

Grupos y compañías Punto y Raya

Notas de grupos y compañías Gilberto Guerrero / director

Espacios teatrales Foro La Conchita

Notas El Foro La Conchita estuvo ubicado en Vallarta #33, en la casa de la actriz Olga Marta Dávila

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Aristofánica en el foro de la Conchita” en El Día, 4 marzo 1987, p. 20




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Aristofánica en el foro de la Conchita

Malkah Rabell

Cuando vemos el título de esta representación: Aristofánica, que se ofrece en el Foro de la Conchita, de inmediato se presenta a nuestra imaginación un conjunto de fragmentos de Aristófanes. Cuando leemos el subtítulo: "El obsceno y divertido llamado a la Paz..." vuelven a aparecer ante nuestros ojos escenas La Paz y sobre todo de Lisístrata, de esa estupenda idea de mujeres que hacen la huelga sexual para obligar a sus maridos a firmar la paz. Pero, he aquí que no es lo uno ni lo otro. Es un espectáculo realizado con mucha libertad por el director de la compañía independiente: Punto y Raya, Gilberto Guerrero. Espectáculo muy divertido pero no tan obsceno como los textos originales aristofánicos... por fortuna.

Nos encontramos frente a un Aristófanes ya tan anciano que se dobla en tres, y que tiene por lo menos dos siglos. Escribe una historia de Atenas, y sus palabras escritas cobran vida, mezclando el pasado con el presente. El propio Aristófanes ya ignora en qué siglo se encuentra. He aquí que aparece un soldado norteamericano armado de un fusil ultramoderno, arma desconocida para los atenienses. En su camino se encuentra con un general griego. Entre los dos deciden ir en busca de la Paz que piensan encontrar en el Olimpo. Después de numerosas y extravagantes aventuras, después de vagar por numerosos caminos, donde se les presentan los más extraños personajes de las más diversas épocas, dede Isabel La Católica hasta Sor Juana Inés de la Cruz, desde las bailarinas de charleston hasta un coro de tragedia griega, terminan por toparse con una Paz tan decadente, enferma y destrozada anímica y físicamente, que muy poco ya puede hacer por la humanidad.

Toda esta reunión de personajes, episodios, fragmentos y aventuras, son auténticamente divertidos y hacen reír a carcajadas a un público muy juvenil, que de muy buen humor acepta las incomodidades de esa salita de casa particular ubicada en Coyoacán, Vallarta No. 33. Casa que pertenece a una actriz, Olga Marta Dávila, y ha sido transformada parcialmente en un foro teatral. Creo que el público se divierte ya desde la entrada a ese jardín de casa particular transformada en un novedoso teatrito.

Los numerosos personajes están representados por cuatro mujeres y dos hombres: Rafael Pérez Pons, Ana Luisa Alfaro, Jesús Perulles, Norma Echeverría, Carmen Martínez y Laura Crote. De este grupo, que constantemente cambia de rostro, ya cubiertas las caras con máscaras al estilo de las antiguas tragedias helénicas, ya con las caras descubiertas y vestidas de túnicas muy graciosas, de estos seis actores de ambos sexos, el mejor es el soldado yanqui, que ya demuestra cierta madurez artística, canta, baila y tiene temperamento. Su nombre –creo– es Jesús Perulles. Como el programa de mano anuncia el reparto: "Por desorden total...", resulta muy difícil saber quién es quien. En general los intérpretes abusan de los tonos agudos y de un exceso de gritos. Para el canto las voces están dobladas por playbacks y cintas grabadas. En cambio los bailes –felizmente– aún permanecen naturales, debido al cuerpo de los comediantes. Lo que probablemente dentro de unos años será reemplazado por movimientos mecánicos. Actualmente los actores y sobre todo las actrices bailan con gracia y garbo, y le dan a esta Aristofánica mucha viveza.

El humor, la gracia, la imaginación forman lo más rico de este espectáculo. Algunas escenas tienen auténtica diablura, y el joven director Gilberto Guerrero supo dar al espectáculo un ritmo vivaz permanente. Esta Aristofánica ya es el cuarto montaje del grupo Punto y Raya que promete adquirir con el tiempo madurez y perfección.