FICHA TÉCNICA



Título obra Tom Sawyer

Notas de autoría Mark Twain / autor de la novela homónima

Dirección Alejandro Oribe

Elenco Chela Nájera, Juan A. Edwards, Carlos Daniel

Notas de elenco NULL

Escenografía Manuel Cobarrubias

Coreografía Fabiola La Rue

Música Álvaro Cerviño

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Espectáculo alegre para grandes y chicos: Tom Sawyer” en El Día, 2 marzo 1987, p. 15




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Espectáculo alegre para grandes y chicos: Tom Sawyer

Malkah Rabell

En realidad la comedia musical basada en Mark Twain: Tom Sawyer se inició en la sala del teatro Julio Prieto. Un gran cartelón colgado en la taquilla anunciaba: Función para la prensa.Pero cada vez que un miembro de la prensa se acercaba a la taquilla y exhibía su credencial se le daba la misma respuesta: "su nombre no figura en la lista de invitados". Y aunque uno protestaba y aseguraba que fue invitado por teléfono, para nada servía.

Ya cerca de las nueve aún permanecía parada ante la taquilla una larguísima cola humana. Cuando ya, por fin, se logró entregar a los "muchachos de la prensa" sus entradas, resultaba que pertenecía a la fila "T", o alguna otra letra muy cercana a la última pared, y cuando ya el dichoso poseedor –después de pelear y discutir–, de la tarjeta blanca o amarilla donde sólo figuraban unas letras escritas a mano, se presentaba ante su asiento milagrosamente recuperado, se encontraba que ése ya estaba ocupado por otros dueños del mismo papel absolutamente decididos no abandonarlo. Ya levantado el telón las disputas por ocupar o recuperar un asiento que resultaba tener tres distintos dueños, continuaban en la sala. El espectáculo lo había organizado el IMSS, y la mayoría del público resultaban miembros del Seguro que nada tenían en común con la prensa.

Por fortuna la representación presentada por las "Producciones César" era alegre, trepidante y llena de ímpetus y temperamentos. El argumento no resultaba muy importante: ¿quien no conoce las aventuras de los dos amigos de infancia, creados por Mark Twain: Tom Sawyer y Huck Finn? ¿Quien–desconoce a los dos alegres muchachos del Misisippi, dolor de cabeza de su tía Polly, interpretada por Chela Nájera? Son aventuras inocentes, pero que a menudo angustian no sólo a su tía sino a toda su aldea, cuya lectura nos hizo llorar y reír en nuestra infancia y que siguen haciéndolo a los niños y adolescentes del siglo XX en su segunda mitad. ¡Y oh, milagro! no sólo los niños y los adolescentes ríen y baten palmas al ritmo de una música creada para esa comedia musical por Álvaro Cerviño, sino lo hacen los adultos, los papás y las mamás, y los amigos de la familia. Lo importante de esta comedia musical no es el argumento, que no existe, sino su alegría, como lo dice el subtítulo: "La aventura musical en el Mississippi"

En los papeles de los dos inseparables amigos Juan A. Edwards, como Tom Sawyer, y Carlos Daniel corno Huckleberry Finn, se hacen competencia uno a otro en la desatada alegría, en el desatado temperamento que despliegan en sus danzas y cantos. Como bailarín Carlos Daniel es superior al héroe de la obra y nos recuerda que existe un premio de revelación para el fin de año. Ojalá en los próximos diez meses no se olviden de este joven.

El autor, el famoso en su tiempo Mark Twain, que nunca dejó de serlo, pese a los años que pasan nos advierte en el programa de mano: "Casi todas las aventuras que suceden en esta comedia musical, son cosas que han sucedido. Algunas me ocurrieron a mí, otras a muchachos compañeros de escuela. Huck Finn está tomado del natural; Tom Sawyer también, pero no del mismo tipo; es una combinación de muchachos, tres conocidos míos y pertenecen por lo tanto a lo que se llama arquitectónicamente, un orden compuesto". Esta advertencia está firmada: "Mark Twain, San Petersburgo Illinois 1987." Por la fecha y por la mención: "esta comedia musical", cuando apenas actualmente las varias novelas de los dos amigos se han transformado en "comedia musical" nos prueban que estas palabras las han escrito algunos de los productores actuales.

Ni la escenografía de Manuel Covarrubias, ni la coreografía de Fabiola La Rue, son de un especial valor. La carestía de los elementos escenográficos obligan a usar decorados pintados sobre papel. El máximo valor de esta comedia es su alegría, su desatado ritmo debido al joven director de escena, Alejandro Orive, y sobre todo su música, debida a Alvaro Cerviño. Creo que esta comedia musical ha sido adaptada de los textos twaindianos especialmente por realizadores mexicanos y también ello es una originalidad.