FICHA TÉCNICA



Notas Balance anual del teatro en México en 1966, tercera parte

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Balance de 1966”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 31 diciembre 1966, pp. 4 y 6.




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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Balance de 1966 - III

Mara Reyes

OPIC

La Casa de la Paz, del Organismo de Promoción Internacional de Cultura, desplegó una actividad constante durante el año, dentro de todas las ramas del arte. En lo referente a teatro, algunos de sus mayores logros fueron la escenificación de El ensueño de Strindberg y Escuela de bufones, de Michel de Ghelderode, ambas en paráfrasis de Alexandro Jodorowsky. Se escenificó también El principito de Antoine de Saint-Exupéry, en adaptación teatral de Virgilio Mariel y Joaquín Lanz. También se hizo realidad la ambiciosa idea de realizar una temporada de teatro bilingüe, es decir, representando la pieza en su idioma original y a continuación la misma obra, en español. De esta manera se puso La máquina de sumar de Elmer Rice, dirigida, en inglés y en español, por Juan López Moctezuma.

Pero la labor del OPIC no se conformó con la manutención de un solo teatro, sino que abrió una especie de sucursal de la Casa de la Paz, en la Unidad Tlatelolco, en donde se repusieron El diario de un loco, de Gógol, después de la gira triunfal de Carlos Ancira con esta obra, por la Unión Soviética y El gorila, de Kafka, con Narciso Busquets, además de otros muchos espectáculos.

UACB (Unidad Artística y Cultural del Bosque). En los teatros subvencionados por la Unidad Artística y Cultural del Bosque tuvimos oportunidad de ver Álbum de Familia de Peter Ustinov; El sistema Fabrizzi de Albert Husson –ambas dirigidas por Maruxa Vilalta–; Cuestión de narices de la propia Maruxa, dirigida por Oscar Ledesma; también tuvimos ocasión de ver, al regreso de Xavier Rojas de su viaje de varios meses por Europa, La señorita Julia de Strindberg y en el mismo Teatro del Granero, una obra de René de Obaldía: Viento en las ramas del Sasafrás, dirigida por Fernando Wagner.

Teatro Club. La actividad de este grupo se limitó –si no me equivoco– a la puesta en escena de dos obras: La precaución inútil de Pierre Caron de Beaumarchais –con poco éxito de público y de crítica– y ¡Libertad... Libertad! de los brasileños, Millôr Fernandes y Flavio Rangel –con gran éxito de público y de crítica. Ambas obras fueron dirigidas por Rafael López Miarnau y actuadas, en sus papeles principales por Emma Teresa Armendáriz, Jorge del Campo –en ambas obras–; Rafael Llamas, José Baviera y Luis Gimeno –en la primera–; y Augusto Benedico, Chela Nájera y Nan Redi, –en la segunda.

Teatro Coyoacán. En el Teatro Coyoacán, además de la labor docente implantada por Jorge Godoy, coordinador de ese centro cultural, se realizan espectáculos teatrales (también conciertos, cine-club, danza y otros destinados al público infantil). Entre las obras que se montaron durante 1966, estuvieron: El amante de Harold Pinter, dirigida por Carlos Barreto; Por Lucrecia de Jean Giraudoux, dirigida por Héctor Gómez, con escenografía de Octavio Ocampo y actuaciones de Beatriz Sheridan, Mercedes Pascual y Susana Alexander; además este teatro dio hospitalidad al grupo de la Universidad Michoacana que puso en escena La hora de todos de Juan José Arreola, dirigida por José Manuel Álvarez.

Teatro Latinoamericano, A. C. Haciendo un loable esfuerzo por crear una mayor comunicación entre la gente de teatro de habla hispana, surgió el grupo Teatro Latinoamericano, A. C., que llevó a escena una obra del autor colombiano Tomás Carrasquilla: A la diestra de Dios Padre, dirigida por su promotor, Víctor Eberg, ojalá no sea ésta la última obra que monte este grupo, pues una labor como la que se propuso puede ser la apertura de un “mercado” para los autores latinoamericanos.

Teatro de México. En Tepotzotlán, el grupo Teatro de México siguió dedicado al teatro clásico, ahora con La estrella de Sevilla de Lope de Vega, dirigida por Ludwik Margules, y Los encantos de la culpa de Calderón de la Barca, dirigida por José Solé.

INJM. El Instituto Nacional de la Juventud Mexicana realizó su primer concurso Nacional de Teatro Juvenil, en el que se montaron las obras: No hay isla feliz de Sebastián Salazar Bondy; Lola de Luis Caballero Zamora; Felices los normales de Herma de Castillo Nájera; Los invasores de Egon Wolff; La tercera palabra de Alejandro Casona; Los nihilistas de Savador Danelo Torres y El gorila de Kafka.

Teatro del Periodista. Lo más destacado de la actividad durante el año, en el teatro del Club del Periodistas de México, fue la representación de Plutarco 66, en la que Adriana Roel hizo un tour de force, al interpretar, al hilo, seis personajes femeninos.

Teatro universitario. La actividad de los grupos universitarios tuvo un lugar destacado dentro del movimiento teatral capitalino. La palma, en mi concepto, [p. 6] se la llevó Héctor Mendoza, con la puesta en escena de Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina, en el Frontón Cerrado de la Ciudad Universitaria. A esta representación siguió en el mismo escenario, otra de gran calidad, la de La trágica historia del Doctor Fausto de Christopher Marlowe dirigida por Ludwik Margules.

En el local de la Avenida Chapultepec, la compañía de teatro realizó tres excelentes montajes: La colección de Harold Pinter, en donde Rubén Broido dirigió con sumo acierto y donde Claudio Obregón logró su mejor actuación de su ascendente carrera. Después estrenó José Estrada Ubú Rey de Alfred Jarry, con Carlos de Pedro y Magda Vizcaíno a la cabeza del reparto y por último, hizo su debut como director Ignacio Sotelo, montando Tripas de oro, de Fernand Crommelynck.

En la Casa del Lago, Juan José Gurrola puso en escena dos óperas cortas: El teléfono de Gian Carlo Menotti y Emilio y Emilia de Ernst Toch. (Además de otro espectáculo que no tuve oportunidad de ver). Y Roberto Dumont se lanzó como director con dos obras japonesas de Teatro Noh.

Lutos. Este año, ocurrieron sensibles fallecimientos: en Francia, la muerte de André Breton clausuró toda una época; en Lima, el teatro dijo adiós a una de sus máximas figuras: Sebastián Salazar Bondy. Y en México, sufrimos dos pérdidas lamentables: la de Seki Sano, director y maestro de más de dos generaciones de actores y Magda Donato, una actriz que dio a México los mejores frutos de su carrera.

Guardemos para ellos un momento de silencio como póstumo homenaje.