FICHA TÉCNICA



Título obra La cuadrilla

Autoría Jorge Galván

Dirección Héctor Azar

Elenco Maricruz Nájera, Gilbeto Pérez Gallardo, Carlos de Pedro, Ligia Escalante,

Notas de elenco NULL

Escenografía Benjamín Villanueva

Notas Obra ganadora del premio de la Sociedad General de Escritores Mexicanos

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La cuadrilla, premio SOGEM, de Jorge Galván” en El Día, 15 diciembre 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La cuadrilla, premio SOGEM, de Jorge Galván

Malkah Rabell

La SOGEM (Sociedad General de Escritores Mexicanos), eligió un mal mes para estrenar su premio: La cuadrilla de Jorge Galván; el mes de diciembre, cuando las noches frías invitan a quedarse en casa, y la gente piensa más bien en gastar el aguinaldo en regalos y posadas. La cuadrilla merecía una recepción más cálida. Pero, como se trataba del premio de 1985, ya no quiso la Sociedad dejar pasar el presente año sin estrenarlo.

Como lo sugiere el título, La cuadrilla trata de una historia de torero: El Niño de San Fernando, probablemente inspirada en algún relato de vida real. México, país de corridas, casi carece de dramaturgia dedicada a esta temática, por lo menos de obras de teatro que atraigan el interés de público y teatristas. El drama enfrenta además un problema poco conocido en el campo taurino, donde tal vez es mucho más comprensible que en otras áreas deportivas. Me refiero a la drogadicción. Se explica mucho mejor que ante la muerte o una herida grave, el matador se siente poseido por el miedo y para mostrarse el héroe que espera la afición recurra a la droga. Hasta tal vez nos hubiese interesado una mayor profundización en el problema. Jorge Galván, autor novel, pese a sus 50 años, narra la historia del "Niño de San Fernando" vista por ojos de distintas personas, en cambio, punto de vista original, el héroe mismo ya no existe.

Su drama, Jorge Galván lo ha creado con diversos episodios unidos entre sí por el hilo tenue de una voz de conductor de programa de radio. Tal vez a la obra le falte algo de unidad, en cambio adquiere mayor originalidad. Otro rasgo peculiar es el reparto, que es numeroso, pero formado por papeles muy secundarios. Lo que puede ser una virtud, y a la vez una falla. Virtud porque presente la posibilidad de crear una actuación colectiva de mayor fuerza; porque da la oportunidad a jóvenes actores, o bien a intérpretes ya maduros de imponer una actuación brillante a breves apariciones. Falla, sobre todo en el teatro comercial, porque no ofrece la necesidad de una estrella, de un nombre famoso de teatro o de la televisión, que es tan necesario para atraer a un público más numeroso. Una obra formada por una gran variedad de personajes breves, puede ser muy interesante. Pero la creación de protagonistas de primera categoría, con fuerza dramática o cómica, es la máxima dificultad de un dramaturgo. La creación de papeles importantes señala al auténtico autor.

Bajo la dirección ágil de Héctor Azar, los papeles breves adquieren vida. Sobre todo el personaje de la madre, interpretado por Maricruz Nájera, quizá la figura más emotiva del drama, se torna de una especial intensidad dramática. También Don Víctor, el hombre que se enriquece con la sangre de los matadores, interpretado por Gilberto Pérez Gallardo, tuvo mucha naturalidad. En el personaje de "Manotas", uno de los compañeros de la "Cuadrilla", Carlos de Pedro –actor que más de una vez interpretó figuras de primera importancia–, creó a un carácter. A su vez la joven actriz, Ligia Escalante, en el papel de la prostituta que se transforma en la compañera fiel del torero, fue un reflejo del pensamiento del autor.

No es posible mencionar a todos los personajes de la larga lista del reparto. En cambio, lo que merece una especial atención, es la escenografía de Benjamín Villanueva que vuelve al escenario después de una larga ausencia. Villanueva que tuvo su brillante epoca más o menos por ios años 70-75, parece no haber perdido nada de su capacidad creativa.

Mas, para poner en escena la obra de Jorge Galvan, quien con su primera obra se coloca ya en las primeras filas de la pléyade de la nueva dramaturgia mexicana, reaparece uno de los personajes más brillantes del teatro de hace una década: Héctor Azar, dramaturgo, novelista, poeta, director, maestro de una generación y uno de nuestros organizadores de teatro más activo. En la presente puesta en escena maneja el ambiente taurino con mano maestra, impone a los actores sus personalidades anímicas y crea el ritmo necesario para las diversas ambientaciones que el autor trae a escena, desde la violencia policial hasta la trágica derrota de una madre, con la sombra de un héroe popular desaparecido que se desliza en el trasfondo de la acción.

Obra y espectáculo merecen ser vistos por un público más poderoso.