FICHA TÉCNICA



Título obra Todos los novos el novo

Notas de autoría Salvador Novo / autor de Diálogos

Dirección Gonzalo Valdés Medellín

Elenco Celestino Domínguez, Julio Orduña

Notas de elenco NULL

Espacios teatrales Cine Chopo

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Todos el novo el novo” en El Día, 26 noviembre 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Todos los novos, el novo

Malkah Rabell

Este título, algo oscuro, pertenece a un espectáculo que pone en escena en el Cine Chopo, un director tal vez excesivamente joven para tan madura tarea: Gonzalo Valdés Medellín, con textos de Salvador Novo. El director tuvo la ambición de recurrir a los Diálogos del multifacético escritor mexicano que hace por lo menos en los últimos 15 años no han sido repuestos en los escenarios capitalinos, y a los cuales Gonzalo Valdés trató de imponer nuevos rasgos, quizá más acordes con el vanguardismo de moda en la época noviana que en la nuestra. Por de pronto empezó por desnudar a sus dos únicos actores: Celestino Rodríguez y Julio Orduña, no se sabe muy bien para qué. Luego, cuando ya nos convenció que se trata de dos personas de sexo masculino, les entregó todos los papeles femeninos, que en los Diálogos són más numerosos que los masculinos. Y Celestino y Julio fueron Leona y Josefa la primera, esposa de Andrés Quintana Roo y la segunda la Corregidora; también Celestino Rodríguez fue Betty, la periodista norteamericana que entrevista a Diego Rivera; y a su vez ambos fueron la Güera Rodríguez y María Félix. Dos personajes que Salvador Novo crea con tal sentido del humor que aún hoy se nos hacen frescos y contemporáneos.

Pero de los seis diálogos, el más interesante es El tercer Fausto que según parece fue el primer diálogo de la carrera de Novo. Texto excelentemente construido y con un final absolutamente sorprendente. Diálogo que divierte e interesa, aunque tanto la puesta en escena como la actuación dejaban mucho que desear. Texto bastante prolongado es conveniente escucharlo con toda claridad, lo que más falló, ya que los dos jóvenes intérpretes carecen de buena dicción y muchos de los parlamentos se pierden. Sobre todo, en Julio Orduña, que actuaba en dos papeles. En el primer acto es el diablo, y en el segundo se transforma en otro personaje, esta vez femenino, ya que ama a Alberto, el joven enamorado que se transforma en mujer. Este intercambio de papeles no se explica. Tal vez para darle a cada uno de los jóvenes comediantes la oportunidad de interpretar dos carácteres disímiles. Lo que tampoco se explica, porque en los seis textos cada uno de los actores ya se presenta en diferentes figuras. La mayor falla de esa multitud de personajes es que no sabemos muy bien si se trata de imitar a mujeres, o bien a homosexuales.

Tanto el director Gonzalo Valdés Medellín, como los intérpretes Celestino Domínguez y Julio Orduña, aunque fallen bastante en sus aspectos artísticos, y aunque nos preguntamos por qué no haber elegido a dos actrices, pese a todas esas fallas, nos damos cuenta que hay en esos tres jóvenes material dramático de sobra, tales como imaginación y ambición por parte del director; temperamento y frescura natural por parte de los dos comediantes, y a los tres sólo les falta mayor estudio, mayor trabajo con maestros y otros compañeros actores maduros. Tal vez les falta un poco más de modestia para foguearse en papeles menores antes de enfrentar papeles protagónicos.

Más, tal vez no es ni la actuación, ni la puesta en escena lo primordial en este espectáculo. Lo interesante es la vuelta a textos que han encontrado su permanencia en libros, pero que han sido escritos para el escenario. Hay frases que se quedan en la memoria como: "El escritor trabaja con los cadáveres de las personas a las cuales, como a la gramática han asesinado antes los periodistas". Frase ingeniosa típica de Salvador Novo. Ingenio que el joven director supo conservar. Asimismo supo permanecer fiel a ciertos versos novianos que suelen aunar clásica belleza con pornografía muy contemporánea. Así se explica el título: Todos los Novos, el Novo. Espectáculo que si bien no apasiona como representación teatral, despierta en los raros espectadores un renovado interés por leer al multifacético creador de los más diversos campos de la literatura mexicana: Salvador Novo.