FICHA TÉCNICA



Título obra Don Juan Tenorio

Autoría Juan José Zorrilla

Dirección Enrique Reyes

Elenco Gonzalo Vega, Alejandra Vidal, Consuelo Frank, Álvaro Tarcicio, Carlos Magaña, Consuelo Frank

Notas de elenco NULL

Espacios teatrales Jardín Claustro del Teatro Helénico

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El Don Juan Tenorio tradicional” en El Día, 12 noviembre 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El Don Juan Tenorio tradicional

Malkah Rabell

Según parece, el público de México sigue fiel al "Tenorio" de José Zorrilla, y año tras año llena las salas teatrales en tiempo dedicado a los muertos, y hasta sigue asistiendo a la misma representación cuando los muertos han vuelto tranquilamente a sus tumbas. Por lo menos así pasa con el espectáculo que de Juan Tenorio ofrece el Teatro Helénico en su Jardín Claustro, es decir al aire libre, teniendo como fondo ciertas partes exteriores del claustro. Y no deja de extrañar tanta fidelidad no sólo a Don Juan sino a Zorrilla, ya que el personaje donjuanesco abunda tanto en español como en otros idiomas. Hasta Moliere tiene su Don Juan, aunque se trate de una de sus obras más débiles. Tal vez resultaría interesante de tanto en tanto cambiar de autor, para la tradicional representación en México.

El escritor francés del siglo pasado, Saint Victor, en su libro: Las dos carátulas dice: "El Don Juan español es, pues, un pecador en el sentido católico de la palabra, pero no es un impío... El primer Don Juan, el de Tirso de Molina, es el Capitán del sacrilegio y del desorden.Cree en el Dios a quien ultraja, en el alma a la cual pierde, en el diablo que lo posee..." pero "... la reflexión jamás ha penetrado en su espíritu indómito y voluble. Es la sensualidad hecha hombre... el animal instintivo y espontáneo en todo su ardor. Apenas si se toma la molestia de seducir a las mujeres; las ataca como si fuesen una presa. Sus conquistas parecen violaciones... ".

Nada más justo y no sólo se aplica al Don Juan clásico de Tirso de Molina, sino a este Don Juan Tenorio romántico de Zorrilla que ha conquistado en México a tantos corazones. Su seducción de Doña Ana de Pantoja es un crimen vil, de baja ralea. No la seduce, la viola con engaños y traiciones a la mujer y al amigo, haciéndose pasar por el amante, Don Luis Mejía, a quien ha raptado y encerrado en su sótano. Un personaje para quien todo se vale con tal de salirse con la suya. Pero si todos los personajes del drama de Zorilla son como los clásicos, toda su atmósfera imbuida más por el orgullo y el honor que por el amor, y hasta el padre de Doña Inés, Don Gonzalo de Ulloa, cuando se desespera por su hija, es un nombre del honor ultrajado, en una época cuando perder la condición de doncella era ultrajar al padre y a toda la familia, en cambio el Don Juan mismo, el "Tenorio" de Zorrilla pertenece más a la corriente romántica, y pese a su maldad, lo vence, en un momento dado, el amor más puro al encontrar a su Ángel, la Doña Inés de Ulloa. Lástima que en esta puesta en escena de Enrique Reyes, no se logra saber muy bien si las declaraciones de arrepentimiento del seductor son burlas y falsedades, o es sincero y en verdad ha sido conquistado por la inocencia de la novicia de diecisiete años. En la presente escenificación se pierden bastante las complicaciones de ese carácter indefinido de quien se ha dicho que a veces tiene frases dignas del Cid. Tales como en el "Don Juan" de Tirso de Molina cuando la Estatua lo invita a cenar y le pregunta si cumplirá su palabra, responde: "Digo que la cumpliré, que soy Tenorio". Orgullo y honor de un noble español del siglo XVI. Sin duda hoy, la interpretación de un "Tenorio" es muy distinta. No faltan actualmente psiquiatras y psicoanalistas que lo consideran homosexual, y otros que con gusto lo hubiesen encerrado en un manicomio.

Desde luego, es inutil reproducir el argumento de Don Juan Tenorio, perfectamente conocido tanto por el público entero de México, como por ese auditorio que llenaba entusiasmado, el domingo 9 de noviembre hasta el último rincón del Jardín Claustro Helénico. En el papel de Don Juan el excelente actor, Gonzalo Vega se mostraba muy temperamental y dominaba con memoria los versos del autor español. Pero no daba la perspectiva de un carácter complejo y multifacético. Lo que tal vez se deba en parte a la dirección, bastante caótica, pero también probablemente, a las dificultades que una representación al aire libre presenta, la que por lo general cae en lo externo y se vuelve más superficial; deja de ser un drama para volverse sólo espectáculo.

Tampoco la joven actriz Alejandra Vidal, en el papel de Inés, convencía. La intérprete hacía gala de una linda voz que usaba con muchas modulaciones, pero carecía por completo de dicción y la mayor parte de sus parlamentos se perdían. En cambio, tanto la veterana actriz Consuelo Frank, en el papel de Brigida, como Álvaro Tarcicio como el padre de Don Juan, y Carlos Magaña como el Comendador, el padre de Doña Inés, demostraron mucha claridad en sus pronunciaciones del texto. En cuanto a Consuelo Frank, ha sido la mejor intérprete del conjunto.

Los espectáculos al aire libre por lo general hacen perder mucho del texto, y éste a menudo perdía parte del drama. En cambio compensaba esta pérdida por la belleza y originalidad del lugar.