FICHA TÉCNICA



Título obra El gato con botas

Dirección Leopoldo Falcón

Elenco Sergio Bustamante, Roberto D’Amico, Tina Romero, Adriana Roel, Jaime Garza, Helena Rojo

Notas de elenco NULL

Grupos y compañías Carrusel Infantil

Notas de grupos y compañías Leopoldo Falcón / director

Espacios teatrales Teatro en el Reino de la Aventura

Productores Leopoldo Falcón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Cumple diez años un teatro infantil” en El Día, 5 noviembre 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Cumple diez años un teatro infantil

Malkah Rabell

La queja por la falta de teatros para niños en México ya se deja oír infinitas veces. Y no obstante las compañías infantiles van multiplicándose desde algunos años. Lástima que no cuento con una lista completa de semejantes espectáculos. Pero trataré de conseguirla. En estos días una compañía teatral para niños, la Carrusel Infantil cumplió tres fechas memorables para sus organizadores, y tal vez también para no pocos de sus fieles espectadores menores: cumplió diez años de existencia como compañía independiente bajo la dirección del joven productor Leopoldo Falcón: bajo la misma dirección la compañía cuenta cuatro años de presentarse en el Reino de la Aventura; y tercer aniversario: uno de sus espectáculos: El gato con botas cumplió 350 funciones. Lo que no son pocas cosas y prueba que los niños mexicanos, generación tras generación, permanecen fieles al cuento de hadas, a la fantasía multifacética, y a las maravillas sólo posibles en ese mundo extraordinario que es la mentalidad del niño.

En algún rincón del Reino de la Aventura, en un reducido edificio semejante a un pastel de bodas, Leopoldo Falcón estableció su reino y el de sus muy jóvenes compañeros de aventura teatral, Reino de la aventura dentro de otro reino que abarca kilómetros de espacio y que trata de establecer en territorio mexicano el espíritu de Disneylandia. Lo que es una lástima. Si los organizadores de este país de las maravillas hubiesen tenido las inteligencia de imponerle un neto aspecto mexicano, la empresa hubiera ganado en originalidad, en personalidad propia y en belleza. Es decir que hubiera tenido armas propias para vencer la competencia disneylandiana.

Lo mismo sucede con el espectáculo El gato con Botas. Numerosos productores y realizadores de espectáculos infantiles tratan de imponer una renovación tanto en el repertorio como en la puesta en escena, dándole a estos elementos aspectos originales y de experimentación.

La misma Carina Duprez, quien junto con su esposo, Carlos Ancira develaron la placa de las 350 representaciones de El gato con botas, trata de imponer en sus espectáculos infantiles, que se llevan a cabo en el Polyforum Cultural Siqueiros un espíritu novedoso. Nada de tal sucede en el tradicional Gato con botas. Se diría que el director, Leopoldo Falcón, busca para niños muy pequeños los tradicionales cuentos de hadas, de brujas y de ogros, Cuentos que mantienen extraordinariamente tranquilos a los menores, sin necesidad de provocar especiales intervenciones del público, empero a este espectáculo tradicional, el director agregó una superestructura de humor, más bien apropiada para los padres, y los chistes políticos en su mayoría provocan auténticas carcajadas en el auditorio de mayores que vinieron acompañar a los pequeños. Fue un gato con botas casi clásico, aquel que todos hemos conocido en nuestra infancia, pero con escenas tan cómicas que disfrutaron los padres de familia. Y debo admitir que también yo reía de buena gana.

La sala del teatrito estaba llena hasta los topes, tanto con niños como con adultos, y sobre todo se estaba aplaudiendo a Carlos del Campo en su papel de "Gato", personaje que pudimos constatar estaba muy enterado de todos los cuentos acerca de nuestra vida nacional, y sobre todo de nuestra vida política.

Por lo general estamos acostumbrados a ver a los pequeños espectadores desplazarse de un lado para otro, haciendo un ruido de miles de moscas zumbando. Lo que milagrosamente no sucedió en la presente función. Los niños permanecían tranquilamente en sus asientos y reían junto con sus acompañantes mayores, y tan sólo una o dos veces intervinieron para "ayudar" a los actores en descubrir ciertos secretos del Gato con botas.

El muy reducido escenario no permite un exceso de movimientos a los actores. Tampoco admite difíciles escenografías, y la que figuró en el presente espectáculo estaba realizada con simple papel, y en lugar de un palacio del rey, el escenario parecía una humilde choza. Pero al niño muy poco le importaban los accesorios. Con su fantasía el menor reemplaza todas las ausencias... Y sólo nos falta felicitar a Leopoldo Falcón con sus compañeros, y desearles que lleguen con la misma suerte a los 20 años de teatro infantil.