FICHA TÉCNICA



Título obra Tamara

Autoría John Krizanc

Dirección Enrique Gómez Vadillo

Elenco Sergio Bustamante, Roberto D’Amico, Tina Romero, Adriana Roel, Jaime Garza, Helena Rojo

Notas de elenco NULL

Espacios teatrales Casa del Lago

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Tamara un espectáculo novedoso” en El Día, 3 noviembre 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Tamara un espectáculo novedoso

Malkah Rabell

Ya, en algunas raras oportunidades, hemos tenido la ocasión de presenciar en México unos espectáculos que exigían al auditorio seguir a los actores de un lugar a otro. Si no recuerdo mal, fue Uviedo, un joven director argentino que introdujo la modalidad con una obra cuyo título no recuerdo, y nos hizo caminar hasta el cansancio por todo el bosque que rodea la Casa del Lago. En la misma Casa del Lago Gurrola nos hizo ir de una habitación a otra en la función de Roberte esta tarde. Igual impuso Salvador Garcini en El balcón de Jean Genet. En Tamara –o como lo anuncia el programa de mano ofrecido como un pasaporte o una "carta de identidad": "una historia para vivir de cuarto en cuarto, escrita por John Krizanc"– pues esta historia se realiza en una casa particular y se divide en una multitud de escenas que se agrupan a su vez en una media docena de historias que al mismo tiempo se llevan a cabo en distintos lugares, es decir, en distintas habitaciones. El auditorio, que rodea a los actores y los sigue de cuarto en cuarto, puede elegir a cualquier grupo y pemanecerle fiel hasta el final. Lo que sucede rara vez y sólo con algún espectador muy inteligente. Los demás nos extraviábamos irreparablemente y nos perdíamos al hilo del relato o del drama. Por fortuna, las últimas escenas vuelven a reunir al reparto y tienen tal fuerza dramática que reconstruían en nuestra mente todo el argumento y le devuelven su unidad. Lo que no impide que numerosos espectadores acuden varias veces a presenciar la obra de John Krizanc para rellenar las lagunas que dejó Tamara en sus recuerdos.

Según parece por el apellido y el nombre del autor: John Krizanc, Tamara es una historia escrita por un norteamericano, pero sucede en Italia, y todos sus personajes son italianos, en 1927, en los inicios de Mussolini. Un solo personaje no es italiano, Tamara, que ni siquiera es rusa. como lo indica el nombre, sirio polaca, una célebre pintora polaca que habla francés. Se trata de una historia política y el verdadero héroe es Gabriel D'Annunzio. Siempre he considerado a D'Annuzio como un fiel seguidor del Duce, y nunca me fue especialmente simpático, ni siquiera como escritor o dramaturgo. En cambio, el autor de Tamara se empeña en subrayar el misterio de la ideología d'annunziana, y el poeta parece un vago revolucionario perseguido por toda clase de anti-fascistas empeñados en atraenlo sus filas. Mas aún, el autor nos lo presenta como un hombre algo desequilibrado.

Los dos personajes más interesantes de la obra son: Gabriel D'Annunzio y Gian Francesco de Espiga, magistralmente interpretados por Sergio Bustamante el primero y Roberto D'Amico en el segundo. Bustamente como el célebre poeta, amante muy a la italiana, dio a su protagonizado una máscara de un hombre poco arraigado a la tierra; en tanto Roberto D'Amico, en un personaje cuya psicología se hace difícil de juzgar, creó a una figura diametralmente opuesta, un hombre que vanamente persigue a todas las mujeres sin resultados positivos, y logró llegar a la altura de un gran actor. También Tina Romero fue excelente como la ex amante neurótica de D'Annunzio y supo darle tanto la belleza física como el desequilibrio psíquico. El dramaturgo tal vez quiso subrayar que en semejante ambiente el desequilibrio y la neurosis alcanzan a todo el mundo. Tanto Adriana Roel, como ama de llaves y confidente del poeta, así corno Jaime Garza, misterioso chofer del amo de casa, todos han sabido darle vida a todo ese numeroso conjunto con mucho temperamento y comprensión de sus protagonizados.

El personaje menos interesante de la obra, resulta Tamara, interpretada por Helena Rojo con poco brío. Es como un elemento que sirve para poner en juego las ambiciones y las pasiones de todos en su derredor. Bajo la dirección de Enrique Gómez Vadillo esta representación nada fácil de manejar resulta muy disciplinada, con perfecto orden de parte de espectadores y actores. Y si en un principio el espectáculo se antojaba tan sólo un juego novedoso, para terminar ya la mayoría del auditorio estaba entusiasmada y convencida que esta obra no únicamente buscaba orginalidad, sino calidad y la puesta en escena respondía positivamente a semejante búsqueda.