FICHA TÉCNICA



Título obra Paulette y Paulina

Autoría Anna María Buompadre

Dirección Alejandra Gutiérrez

Elenco Martha Aura, Dunia Zaldívar, Zaide Silvia Gutiérrez

Espacios teatrales Teatro Arlequín

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Paulette y Paulina de Anna María Buompadre” en El Día, 17 septiembre 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Paulette y Paulina, de Anna María Buompadre

Malkah Rabell

Paulette y Paulina es la primera obra de la escritora mexicana, Anna María Buompadre, que sube a un escenario profesional y actualmente se presenta en el teatro Arlequín, en tanto la dueña de éste, Nadia Haro Oliva descansa después de una prolongada temporada de actuación. La autora novel no es todavía madura y a la obra le falta mucho para la perfección. La dramaturga, en este su primer ensayo teatral por unir su voz a la nueva dramaturgia mexicana, ha buscado descubrir aspectos inéditos de la personalidad femenina. Lo malo es que los aspectos presentandos no son precisamente muy novedosos. Que un hombre abandone a su esposa legítima, o mejor dicho que ésta huya de su hogar por fallas de carácter de su "dueño y señor" que nunca logramos entender del todo cuales son, y que veinte años después la esposa se encuentra con la actual amante de su ex marido, no es ningún argumento muy apasionante. Tampoco es de reciente descubrimiento las opiniones que estas dos mujeres intercambian acerca de sus vivencias y de las vivencias de la mujer moderna en general. Es bien sabido, por ejemplo, que la mujer autosuficiente económicamente es infinitamente más libre que la esposa dependiente del hombre para su sobrevivencia. Lo único que tal vez resulta más interesante en el diálogo de esos dos personajes femeninos, es que una de ellas que pretende defender la pasión sexual y la libertad del buscarla, en el fondo parece una frígida, y el sexo no es para ella de tal importancia como lo pretende. Es un rasgo de carácter que la autora apenas señala y el espectador –sobre todo la espectadora– sólo comprende si profundiza en el subconciente de una de las protagonistas, o tal vez de ambas.

Si el texto no es de mucho interés, en cambio, las dos, o mejor dicho tres protagonistas, son excelentemente interpretadas. Marta Aura, como Paulina, la ex esposa, la típica mujercita de la clase media, que casi siempre resulta la víctima, y Dunia Zaldívar, como Paulette, la amante, la psicoanalista, la mujer fuerte, o supuestamente fuerte como supuestamente apasionada sexual, las dos dan mucha naturalidad a sus personajes, aunque éstos no presentan elementos especialmente llamativos. Dunia Zaldívar, que desde algún tiempo no se presenta en los escenarios capitalinos, parece haber perdido el dominio de su voz, y a veces baja mucho el volumen, o bien, de repente, se pone a gritar, y a agredir verbalmente a su huésped, la esposa de su amante, con la cual sin embargo parecía en un principio simpatizar; he aquí un rasgo de mala educación que no deja de sorprender en una profesional de categoría como se supone debe ser Paulette. La muy joven actriz, Zaide Silvia Gutiérrez, como Lorena, la hija de Paulina es una actricilla de talento que promete mucho.

La tarea de la directora de escena, Alejandra Gutiérrez no resulta muy extensa, pero tampoco muy fácil. Nunca es fácil manejar un texto carente de sugestión, que no absorbe la atención del espectador por sus propios valores. Ausente la columna verbal dramática no se la puede reconstruir.Alejandra Gutiérrez trata de buscar en la obra de Anna María Buompadre las huellas de las relaciones humanas que son los rasgos sobresalientes en esta obra de autora psicóloga profesional. Empero, me parece que las dos figuras femeninas, Paulette y Paulina demuestran pocos cambios vitales en relación con una sociedad que cambia permanentemente, y con violencia. Son más bien personalidades aún ligadas a viejas costumbres, que podían escandalizar hace medio siglo. Sobre todo Paulina, madre y esposa bastante tradicional, que no deja de ser positiva. La dirección trata de subrayar por medios escénicos, por pequeños detalles, la imagen y el mundo peculiar de cada una de ellas. Por ejemplo, el vestido de fiesta y la boda, así como los zapatos, de Paulette regados por el escenario, así como el desorden de la cama inmensa, modernísima, dan la idea de una noche de juerga, y de una mujer desordenala, ligera, de costumbres poco estables.

Esperemos que la joven dramaturga novel, Anna María Buompadre dentro de algún tiempo, cuando domine el oficio de teatrista, puede ofrecernos obras de mayor fuerza dramática.