FICHA TÉCNICA



Título obra Seis personajes en busca de autor

Autoría Luigi Pirandello

Dirección Germán Castillo

Elenco Miguel Córcega, Juan Felipe Preciado, Blanca Torres, Gabriela Villegas, Miguel Macía, Mercedes Pascual

Coreografía NULL

Grupos y compañías Compañía Nacional de Teatro

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Seis personajes en busca de autor: ya envjecido” en El Día, 27 agosto 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Seis personajes en busca de autor, ya envejecido

Malkah Rabell

¡Qué lejano se me hace ahora aquel entusiasmo que a los 18 años me embargó a la primera lectura del drama de Pirandello: Seis personajes en busca de autor. Hoy, la obra se antoja envejecida, después de haberla visto en diversas puestas en escena, que cada vez dejaban en mí un mayor vacío. Hace unas décadas, este fue el drama más famoso del dramaturgo italiano. Hoy se me antoja el más débil, con su ambiente y tema melodramáticos y sus audacias escénicas ya tan superadas por los teatros de búsqueda contemporáneos.

En aquellos años de entre las dos guerras, este drama, fuera de la originalidad del pensamiento pirandeliano –que parece presartriano–, aportaba al teatro universal las novedades escénicas que influyeron en casi todos los grandes dramaturgos de su tiempo. Quizá en cuestión de técnica teatral fue esta obra la que más llamó la atención y popularizó el nombre de su dramaturgo –que obtuvo el Premio Nobel en 1934–. Después de haber usado toda clase de técnicas revolucionarias, como la improvisación, las máscaras, el naturalismo o el modernismo, en Seis personajes en busca de autor, Pirandello recurre a un escenario desnudo, que los tramoyistas poco a poco van cubriendo de elementos escenográficos a la vista del público, a la vez que van apareciendo los personajes invocados por el deseo de los protagonistas.

En cuanto a su contenido se salva del melodramatismo debido a ese pensamiento pirandeliano que considera que el mundo y todo en este mundo sólo existe debido a la idea que de las cosas tiene el ser humano. Todo es tal como el interesado desea que sea. Si para Descartes "si piensas existes", para Pirandello hasta en tal momento hay duda. "¿Y si aunque piensas no existes y todo sólo es una ilusión?". ¿Y a quién mejor se puede plantear ante la ilusión como a un actor? Tal es el caso de la obra que actualmente representa en el Teatro del Bosque la Compañía Nacional de Teatro del INBA: Los seis personajes... donde dos grupos de seres humanos se enfrentan: un grupo de actores para quienes todo es irreal, y un grupo de "protagonistas" que sólo existen en la fantasía de un dramaturgo y para quienes todo es real.

Se ha dicho a menudo que los personajes de este drama son un reflejo de la propia familia del autor y de la búsqueda de éste de sí mismo. Tal vez hay algo de cierto en ello, si tomamos en consideración que la esposa del dramaturgo enloquecida de celos hasta celaba a su propia hija. Hecho que tiene cierta semejanza con el episodio que en la obra enfrenta a la madre con su ex marido al cual encuentra en un acto amoroso con la hijastra.

Bajo la dirección de Germán Castillo la obra permanece más o menos fiel al original, y el director trata de imponerle un tono humorístico que reproduce el sentido realista de la vida de los actores entre bambalinas, lo que provocaba grandes carcajadas en el público del estreno. Pero no pudo imponer el mismo sentido de humor a los Seis Personajes, aunque trató de someterlos al reino de la fantasía.

Del reparto, muy numeroso por cierto, con numerosas primeras figuras de la Compañía en papeles secundarios, es sobre todo Miguel Córcega en el papel del director de escena, que se antoja espléndido, con su temperamento que ayuda a dar mayor vivacidad a todo el espectáculo, que es muy verborréico. En otros papeles importantes, como el padre, o mejor dicho el padrastro, quien encabeza el grupo de los seis personajes para que su vida sea llevada al escenario, Juan Felipe Preciado se mostró en un principio muy nervioso, hasta parecía ignorar, olvidar su texto la noche del estreno. Por fortuna, a mediados del primer acto recuperó su calma y también su memoria, y con su presencia física de mucha nobleza hizo real la figura de ese protagonista. En una aparición relámpago, Blanca Torres no dejó de ser la espléndida actriz de siempre, aunque introdujo más gestos de su propia invención que texto original. La que realmente no dio el ancho de su personaje fue Gabriela Villegas en el papel de la hijastra; ni sabe cantar, como debe hacerlo en un momento dado, ni sabe interpretar. Miguel Macía, como el primer actor, hizo lo que pudo. Los demás son papeles poco llamativos, y ni siquiera la excelente intérprete Mercedes Pascual pudo darle mayor realce a su interpretación de la madre.

A los 50 años de la muerte de Luigi Pirandello, el ilustre innovador del teatro occidental, aunque hoy ya nos parece envejecido y de poco interés, hay momentos cuando su maravilloso lenguaje no deja de imponerse al público y mantiene a una gran mayoría de éste inmovilizado en sus butacas.