FICHA TÉCNICA



Título obra Por la calle de Alcalá

Autoría Juan José de Arteche y Ángel F. Montero

Elenco Irán Eory, Carlos Monden, Amparo Arozamena

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Por la calle de Alcalá” en El Día, 23 junio 1986, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Por la calle de Alcalá

Malkah Rabell

Cuando fui a ver Por la calle de Alcalá, pensé encontrarme en el escenario del teatro Insurgentes, donde actualmente se presenta, a una zarzuela. Me equivoqué. Se trata de una revista, por cierto nada novedosa ni original, ya que persigue la imitación de tradicionales revistas españolas. Género que nunca tuvo mucha fama en España, y no comprendo por qué habría de imitarlo. Desde luego, tanto por el título como por el género se esperó atraer a toda una generación de la colonia castellana, así como a las "cabecitas blancas" –tanto femeninas como masculinas–, de nuestros propios conciudadanos que aún suspiran por la "Gatita Blanca" y otras vedettes famosas de sus años mozos, cuando la vida era más amable y sobre todo más barata. Y los productores no se equivocaron. El teatro se llena noche tras noche, y lo que más llama la atención en ese público del Insurgentes es la cantidad de personas de edad madura y también de niños. Porque los abuelos traen consigo a sus descendientes, para demostrarles cuán maravillosa era la existencia cuando la gente todavía vivía con los pies en la tierra y no soñaba en irse a la luna.

No sé si la vida era en aquellos años mejor que en nuestros días, pero en cuanto a la revista Por la calle de Alcalá es sin duda menos atractiva que otros numerosos espectáculos de los teatros defeños. No obstante el público se divierte en grande y aplaude con entusiasmo cada uno de los números que desfilan durante dos horas, por el escenario. Aunque de la calle de Alcalá hay muy poco y hasta en general se habla poco de Madrid y de toda España. Nos cantan algunos números de "Carmen la cigarrera", y hasta nos ofrecen algunos episodios "irónicos" de la época republicana, cuando, según los guionistas, Juan José de Arteche y Ángel F. Montero, se trataba de imponer igual sueldo a la vedette que a las mujeres que cuidaban los lavabos. Que yo sepa semejante utopía aún no fue ensayada ni en las Repúblicas Socialistas actuales. También nos muestran algunas escenas "cuando todo ha cambiado", bajo el general Franco, igualmente con tono irónico. Lo que da a Irán Eory la oportundad de cantar "cuando una española besa". De lo único que los guionistas se olvidaron o prefirieron no hablar, fue de la España actual, de la España libre de nuestros días.

En general, la revista pretende ser bastante cosmopolita e introduce números musicales de todas partes, lo que le da un aire de ensalada, bastante desagradable y aburrida. Como toda revista que se respeta ésta cuenta con un ballet, de ocho figuras femeninas e igual número de figuras masculinas, que no son precisamente grandes bailarines ni han sido manejadas por un coreógrafo de altos vuelos. En cuanto al canto, todo el mundo lo hace por micrófonos invisibles, algunas veces con un micrófono en la mano, y hasta por play-backs. El vestuario no es tanto brillante, como brilloso, con una cantidad infinita de lentejuelas y joyas de fantasía, que sobre todo usa la vedette –cambiando de ropa cada cinco minutos o menos– Irán Eory. Actriz que sabe cantar, bailar, tocar instrumentos y hablar numerosos idiomas. Lo único que le falta por dominar es el arte dramático. Carlos Monden, es un excelente actor, tanto de comedia, como de drama. Pero se me hace que nada tiene que hacer en una revista, sobre todo como maestro de ceremonias. Para tales menesteres se necesita un actor con mucha capacidad de improvisación con un sentido de humor para intercambiar bromas y opiniones con el público con el cual debe estar en una permanente comunicación.

En esta revista, en esta Calle de Alcalá, hay una sola actriz que aún encanta y hasta deslumbra a su auditorio, una actriz que sabe mejor caminar por las calles defeñas que por las de Madrid: Amparo Arozamena. Y el público al recibirla con delirante entusiasmo, demuestra que no olvida a sus ídolos de ayer.