FICHA TÉCNICA



Título obra Bésame imbécil

Autoría Alfredo Varela (Varelita)

Dirección Alfredo Varela (Varelita)

Elenco Benny Ibarra, Yuyu, Jazmín Lira, Olga Rinzo,

Espacios teatrales Sala República

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Bésame imbécil” en El Día, 10 marzo 1986, p. 23




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Bésame imbécil

Malkah Rabell

Con semejante título sólo se puede uno imaginar la más imbécil de las comedias. No obstante la comedia merece un nombre algo más inteligente. Y hasta podría dar lugar a un espectáculo de no poca gracia si tuviera un elenco de mayor categoría. Y sobre todo a un protagonista más adecuado para el papel de Pericles, que interpreta Benny Ibarra. Este joven actor ya en sus inicios, en aquella época cuando interpretó el personaje dramático de un músico ciego en Las mariposas son libres, demostró con talento que puede vencer las dificultades de una actuación seria. Pero, no sé si por voluntad propia o por decisión de terceros, se inclinó por papeles cómicos, que conquistan fáciles aplausos, aunque exigen el don de la comicidad. Y semejante don no se adquiere. Se nace con él. El personaje de Pericles lleva sobre sus espaldas todo el peso de la representación. No basta exagerar y caricaturizar el tipo para realmente dar todo el ancho de sus posibilidades y exigencias. Benny Ibarra, por más que ponga cara de estúpido y a menudo recurra a elementos ridículos, no se impone, no logra darle a la obra un valor superior. Si el público se ríe, es porque el texto es cómico. Muchos actores persiguen los roles cómicos, porque se imaginan ser ellos los responsables de la hilaridad del auditorio, cuando lo es el escrito.

La historia es sencilla. Un joven empleado, de familia burguesa, es demandado por una gran cantidad que no posee. Amenazado de prisión por el fraude, vanamente recurre a la familia. Un amigo de provincia, que se ha instalado en su casa sin previa invitación, y que todo el mundo considera como a un pobre diablo sólo digno de desprecio, se propone a pagar la deuda, siempre que la hermana de su amigo, Leo, lo acepte como amante... Todo ello da lugar a demostrar que Pericles es un hombre noble, que sólo hizo tal proposición por vengarse de los desprecios de la orgullosa Leo. Desde luego, todo termina en una propuesta matrimonial de Pericles, y de una declaración de amor de la pretenciosa mujercita.

En los demás papeles, Yuyu como Leo, la hermana de Leopedro, interpretado este último por Daniel Martín; Varelita como Don Leopoldo, el padre de la familia de pocos recursos y muchas pretensiones; y las dos actrices, Jazmín Lira y Olga Rinzo, como la sirvienta de la casa y una burócrata encargada de verificar la conducta del joven y guapo Leopedro, son todos más o menos disciplinadamente, aceptables, sin que ninguno logre una creación. Ni siquiera Yuyu, como la orgullosa y despreciativa viuda, que no abandona casi el escenario, va más allá de la pasable. En cuanto a Benny Ibarra, si hubiese tenido el físico de un Eric del Castillo, hubiesemos entendido mucho mejor por qué esa dama que se pretende aristocrática se enamora de un "medio pelo".

La dirección de Varelita no aporta nada novedoso. En cambio impone la necesaria disciplina de los actores y de la escenografía para un justo desarrollo de la comedia, que firma Alfredo Varela, pero que más bien se me antoja una adaptación de algún vaudeville europeo.

No acostumbro mucho frecuentar los teatros de comedia comercial y vaudevillesca. Pero no deja de ser necesario enterarse de lo que sucede en la casa de enfrente necesaria de trabajo para una gran mayoría de actores se encuentra uno con la sorpresa de una risa sana y de unas interpretaciones talentosas, que merecen mejor suerte. El público sabe lo que busca, y sabe donde dirigirse para encontrarlo. En una metrópoli como la nuestra, no puede dejar de existir toda clase de géneros. No fue para mi una sorpresa la densidad del público que llenaba ese domingo la Sala República.