FICHA TÉCNICA



Título obra Los totoles

Notas de autoría Cuento homónimo de tradición popular recopilado por Armando E. Martínez /; Carmen Boullosa / daptación teatral

Dirección Alejandro Aura

Escenografía Chac

Productores Instituto Nacional Indigenista

Notas Los totoles fue Premio a la mejor obra infantil de 1985 otorgado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los totoles, espectáculo para niños.” en El Día, 3 febrero 1986, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los totoles, espectáculo para niños

Malkah Rabell

Cuanto más espectáculo para niños veo, tanto más se me hace difícil responder a la interrogante: ¿Cuál es el género que más gusta a los menores? ¿cuál es el secreto que domina el agrado infantil en el campo del teatro? Existen muchas teorías acerca de ello, pero ninguna verdaderamente convicente.

En el caso de Los totoles de Carmen Boullosa que se presenta actualmente en el teatro Wilberto Cantón, o SOGEM, bajo la dirección de Alejandro Aura, no se trata ni de un gran espectáculo, ni de un espectáculo musical, como está de moda en nuestros días. En Los totoles ni se baila, ni se canta. Tampoco se trata de un cuento de autor famoso. Carmen Boullosa es una dramaturga joven que no hace mucho se inició en la carrera. No sé si Los totoles es su primera creación en el área del repertorio infantil o general. Pero con esta obra Carmen Boullosa parece abrirse camino decisivo en la literatura dramática mexicana. Trátase de la escenificación de un cuento de tradición popular recopilado por Armando E. Martínez. No sé si pertenece a la época precolombina o ya es posterior a la llegada de los Conquistadores. De todos modos es un cuento de fantasía que no se preocupa por el realismo ni de sus personajes, ni de sus acontecimientos. En realidad es un cuento muy sencillo, donde los animales hablan, el rey es un tonto y su hija no tiene que realizar muchos esfuerzos para engañarlo. Como en la mayoría de los textos para niños hay una malvada, casi bruja, pero incapaz de hacer brujerías. Sus "brujerías" pertenecen a la maldad humana y no a la magia negra. Tampoco su héroe es un príncipe. Es simplemente un joven campesino, Chunel, y todo lo que sucede en el texto se debe a la bondad de Chunel, que deja hasta su último pedazo de pan a los animales hambrientos. Chunel ha de enfrentarse a la maldad no de una bruja, sino de una cocinera del rey. Mas, su bondad tiene una recompensa final. Los pueblos esclavos suelen decir: "Deja que tu pan flote sobre el agua. Un día te será devuelto". Y creo que la última idea de la autora es precisamente ésta: la bondad siempre se compensa.

Y también la sencilla filosofía de Carmen Boullosa tiene su recompensa. Los niños permanecen muy calladitos y caso extraño, son los mayores, los adultos que se ríen. Y son niños más bien pequeños que permanecen completamente sugestionados por la historia de ese joven campesino (Diego Jáuregui), por ese campesino mexicano a quien una "nube negra", una nube de tormenta, dejó tan desprovisto de hogar y de medios de vida como a cualquier damnificado del D.F. Esta historia tuvo el apoyo total de un director de escena veterano, poeta y pintor además de autor, Alejandro Aura, quien no sólo dio un toque poético a toda la representación, sino que logró dar al vestuario –haciendo de éste una sola unidad con la escenografía–, un auténtico cariz pictórico. Eran todos los personajes y todas las escenas, como pequeños cuadros de pintura naif, ingenua. Todo era bello sin llegar a lo excesivamente llamativo, lo que en este caso podría antojarse falso. se anuncia en el programa de mano que el vestuario y la escenografía pertenece a "Chac". Lo que sin duda es un nombre inexistente. Creo que toda esta plasticidad poética y pictórica se debe en gran parte a Alejandro Aura.

Los niños a menudo poseen un instinto sorprendente para sentir la belleza. Esa íntima poesía que trascendía las bambalinas y el escenario dejaba silenciosos y tranquilos a los pequeños espectadores, y divertía extrañamente a los mayores que no dejaban de ser numerosos en la sala.

La producción de este espectáculo pertenece al Instituto Nacional Indigenista, unido a la pareja director-autora, es decir Aura-Boullosa. A la presencia del "Instituto" se debe seguramente no poco de la autenticidad de los trajes tanto masculinos como femeninos; y hasta de las figuras de los animales. Los totoles fue ganadora del premio a la mejor obra infantil del año 1985. Premio otorgado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro, y quizás uno de los más merecedores.