FICHA TÉCNICA



Título obra Abolición de la propiedad

Autoría José Agustín Ramírez Gómez

Dirección Nathan Grinberg

Elenco Alejandra Flores, Miguel Sacal

Espacios teatrales Foro de la Conchita

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Abolición de la propiedad, un dúo de jóvenes” en El Día, 29 enero 1986, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Abolición de la propiedad: un dúo de jóvenes

Malkah Rabell

A pesar del título, no se trata de una obra marxista, dedicada a la supresión de fortunas particulares, como podría suponerse. Más bien se trata de un texto psicoanalítico, que pertenece al escritor mexicano, José Agustín y que actualmente se presenta en el Foro de la Conchita, casa particular muy bella y agradable de una actriz, Olga Martha Dávila, que en una de sus habitaciones logró instalar un foro rodeado de dos costados por unas filas de asientos. Lo que ya hace la tercera o la cuarta casa particular que en la capital se transforman en teatritos para compañías carentes de salas.

En Abolición de la propiedad, el autor –más bien novelista– José Agustín, presenta a dos jóvenes, él y ella, que se encuentran en la casa de una amiga donde los ha citado la dueña, la que misteriosamente nunca aparece. ¡El misterio! he aquí el núcleo de esta pieza, que el programa de mano designa como "farsa trágica", lo que se me hace excesivo, que enfrenta a una pareja de jóvenes estudiantes en un choc espontáneo e inmediato de dos caracteres, o de dos destinos. Ella, una feminista como las hay muy numerosas, que no tardan en calificar a todo hombre de "macho mexicano". La agresión femenina se torna un combate verbal mutuo. ¿La mujer ataca al hombre porque en el fondo le gusta y no encuentra otra forma para llamar su atención? ¿Coqueteo?, ¿provocación? Este duelo verbal entre dos estudiantes jóvenes que acaban de conocerse y que tienen entre sí mucho más en común de lo que parece podría ser bastante simple y hasta tosco, si no fuera por una tercera fuerza: el misterio. Misterio encerrado en una grabadora que Norma, la joven, pone a funcionar cada vez que se halla sola y oye dos voces: la suya y la de su compañero. Voces que le anticipan sus futuras charlas con aquel Everio apenas conocido. Y ella, la feminista, la realista y materialista, la revolucionaria que va a mítines y asiste a manifestaciones, está dispuesta a creer en las fuerzas desconocidas de la vida, como lo es la atracción del amor.

No sé si para el autor esas voces de la grabadora son la expresión del inconsciente de la protagonista. Mas, ésta firmemente cree en su existencia.

Lo interesante de la puesta en escena, debida a un muy joven director, Nathan Grinberg, no es el texto, bastante desagradable y puesto en boca de dos personajes insoportables, sino la habilidad con la cual fue manejado el encuentro de la pareja, con su mutua agresión, que termina por atraerlos y echarlos en brazos uno del otro. Para la interpretación de Norma y Everio, el director contó con dos juveniles actores: Alejandra Flores y Miguel Sacal, quienes lograron imponerles a sus papeles una gran espontaneidad; una naturalidad escénica que no es la de la vida cotidiana del hombre de la calle, y que ha de cambiar de un personaje a otro en diversas obras. Ambos intérpretes han hecho gala de mucha claridad de dicción, y en cuanto a Alejandra Flores, entonaba en diversas oportunidades unas canciones nada fáciles, debidas al mismo director. No sé si Alejandra Flores tiene voz. Más bien me parece tener sentido musical e interpreta dramáticamente las canciones. Entre ambos, los intérpretes lograban mantener el interés del auditorio, dirigidos con mano segura en sus desplazamientos por el foro. Nunca caían en el esteticismo, ni en la monotonía, ayudados por la música, por la iluminación y por la economía elemental de la escenografía.

Creo que con este grupo nuevo y juvenil nacen nuevas revelaciones artísticas para nuestro teatro.

Y última interrogante: ¿Qué significa en esta representación el título: Abolición de la propiedad? ¿Un misterio como las voces de la grabadora o como del alma humana?