FICHA TÉCNICA



Título obra Cena de matrimonios

Autoría Alfonso Paso

Notas de autoría Jorge Ortiz de Pinedo / adaptación

Dirección Jorge Ortiz de Pinedo

Elenco Jorge Ortiz de Pinedo, Raymundo Capetillo, July Furlong, Lacho Salinas, Luisa Muriel, Juan Verduzco, Esther Pineda

Espacios teatrales Teatro Venustiano Carranza

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Cena de matrimonios” en El Día, 8 enero 1986, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Cena de matrimonios

Malkah Rabell

Desde muchos años, el comediógrafo español, Alfonso Paso, es en nuestro país el paño de lágrimas de más de un productor comercial y de más de una compañía de actores profesionales, faltos de repertorio. Una obra de Paso es casi siempre una garantía para el éxito de una temporada, de unas semanas, de unos meses, y hasta de unos años. Hace unas dos décadas, un melodrama de Paso: La corbata, entusiasmó a un público de clase media durante un tiempo muy prolongado. Otras obras suyas en nuestros escenarios han sido infinitas.

¿Cuál es el secreto de su atracción? Cierto, es un autor muy hábil y conocedor de su arte, que maneja el elemento risa con igual capacidad que el llanto. Pero a la vez no es un autor que la gente que se autodenomina "inteligente" y "culta" suele respetar. Lo que me parece una equivocación. Pero hay algo más que atrae a un público clasemediero: su lenguaje de maestro y moralista>, que en un país como España en la época de Franco resultaba muy audaz para una determinada sociedad y una concreta clase social: la clase media, que vivía en aquella época casi en la Edad Media, encerrada en una moral híbrida, clausurada ante cualquier viento de libertad y liberación. Alfonso Paso señalaba defectos, arrancaba máscaras, dramatizaba actitudes erróneas tanto en la vida familiar como en la social; en el campo del sexo, como en las áreas económicas. Las obras de Alfonso Paso no eran sólo comedias, eran melodramas que aunaban risa con llanto, elementos cómicos con seriedad moralizante. Nada gusta tanto al espectador mayoritario como el melodrama, que le ofrece un argumento serio con escenas de risa y del cual puede decir: "¡Ay, como me divertí! ¡He llorado tanto!"

Tal es el caso de Cena de matrimonios. Una lección de moral para maridos hpócritas, quienes bajo sus máscaras de hombres hogareños, felices en su vida familiar y seguros de sus esposas, de su fidelidad de esclavas, las engañan, buscando su diversión en otros brazos, las de mujeres que a su vez engañan a sus maridos. Hasta que uno de los compañeros de juventud de ese grupo formado por cuatro matrimonios les abre los ojos: los engañados, los burlados, también pueden ser ellos mismos. La interrogante que ofrece este hombre, Carlos, es muy simple; ¿Qué hace la esposa mientras el hombre trabaja? Desde luego ninguna de ellas trabaja y le sobra tiempo para buscar sus propias diversiones, y a su vez engañar al marido. Así que "la española cuando besa..." puede también besar a cualquiera fuera del hogar.

La representación de Cena de matrimonios tiene dos fuerzas: la del escenario y la de la sala. El auditorio tiene tanto que decir como los actores en el foro. Y el público ante esta obra que se antoja ya bastante envejecida no sólo para España sino también para México, ya que en ambos países, y sobre todo en el nuestro, la mujer ha cambiado fundamentalmente, y en la clase media ha dejado en numerosos hogares de ser la simple ama de casa, sometida al marido, para ocupar un importante lugar en la sociedad, desde la intelectualidad hasta en la política, desde el arte hasta en la ciencia. No obstante desde numerosos meses la obra de Paso triunfa en el teatro Venustiano Carranza ante sala llena. Todavía miles de mujeres mexicanas se sienten oprimidas por hombres que las cambian por otras, aunque lo consideren un "jueguito", una simple diversión. El final feliz y enternecedor para muchos gustos, recibe una ovación muy prolongada, que en parte va dirigida también a ese excelente actor de comedia, Jorge Ortiz de Pinedo –que dirige, actúa y adaptó la obra–, así como a todos los que lo rodean: Raymundo Capetillo, July Furlong, Lacho Salinas, Luisa Muriel, Juan Verduzco y Esther Pineda, entre quienes destacan sobre todo Lacho Salinas por la creación de un carácter, y July Furng por su elegancia. Reparto que por cierto hace un uso nerniánentade morcillas locales. cuya libertad a menudo hace reír más que el texto original en esta obra adaptada a México.

Obra que oscila entre dos géneros: comedia y melodrama –melodrama debido al autor; comedia más bien debida a la adaptación y a la dirección–, merece esta reflexión con la cual Ortiz de Pinedo cierra su introducción al programa de mano: "Dos horas de risa y... algo más". Este algo más> es la voz moralizante de Alfonso Paso que tanto atrae a un determinado auditorio.