FICHA TÉCNICA



Título obra La colección

Autoría Harold Pinter

Notas de autoría Roberto Boss y Rubén Broido / traducción

Dirección Rubén Broido

Elenco Claudio Obregón, Mario Casillas, Sylvia Ripstein, Héctor Bonilla

Escenografía Aarón Swirski

Grupos y compañías Compañía de Teatro Universitario

Espacios teatrales Teatro de la Universidad

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. La colección”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 octubre 1966, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

La colección

Mara Reyes

Teatro de la Universidad. Autor, Harold Pinter, Traducción, Roberto Boss y Rubén Broido. Dirección, Rubén Broido. Escenografía, Aarón Swirski. Reparto: (Compañía de Teatro Universitario) Claudio Obregón, Mario Casillas, Sylvia Ripstein y Héctor Bonilla.

De las obras de Harold Pinter que se han puesto en México, es en mi opinión, La colección, la que ha encontrado el equipo más idóneo para su representación. El Teatro de la Universidad y la Compañía de Teatro Universitario, realizan en este montaje uno de sus más sobresalientes trabajos.

No sólo se trata de una obra excelente, sino de una labor conjunta por parte del director, escenógrafo y actores, de primera magnitud.

Obra llena de sugerencias que nunca se resuelven, ya que Pinter señala que la verdad es incognoscible y que después de tratar de llegar a ella por todos los ángulos se llega a la conclusión de que “quién sabe cuál sea la verdad”. En la obra se advierte que “el absurdo” es de una lógica aplastante y que nada hay tan lógico como la falta de lógica. Los personajes fueron trazados por el autor, y vividos por los actores, con una precisión matemática, regida por las leyes de la geometría no euclidiana, en donde no es extraño que las paralelas lleguen a juntarse.

No soy afecta a los calificativos, por cuanto que éstos, de tanto uso, se han desgastado, pero es difícil evadirlos al referirme, por ejemplo, al magnífico trabajo de Claudio Obregón, quien cristaliza con sutileza los estados de ánimo del personaje, dando un carácter determinado al desarrollo de cada acción y de cada situación, las cuales adquieren un color propio, según la intención íntima que pone en ellas el actor.

También hay virtuosismo en la actuación de Héctor Bonilla, y ejemplo de adecuación en la de Mario Casillas. Sylvia Ripstein tiene menor ocasión de expresarse, pero se mantiene a la altura de las circunstancias.

La escenografía de Aarón. Swirski le viene a la obra como un guante de medida exacta y es del mejor gusto. Finalmente, la dirección de Rubén Broido es toda una revelación, ya que muestra una capacidad de penetración de un texto que nada tiene de transparente y al que él supo darle transparencia.