FICHA TÉCNICA



Título obra Carousel

Notas de autoría Ferenc Molnár / autor de Liliom; Benjamin F. Glaser / adaptación

Música Richard Rodgers

Notas de Música Oscar Hammerstein L. / libreto y letra de canciones

Grupos y compañías Music Theater USA

Espacios teatrales Campo Marte

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Luto por Seki Sano”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 9 octubre 1966, pp. 4 y 6.




Notas Comentario sobre Seki Sano a causa de su fallecimiento

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Luto por Seki Sano”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 9 octubre 1966, pp. 4 y 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

imagen facsimilar

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Luto por Seki Sano

Mara Reyes

La desaparición de Seki Sano ha puesto de duelo al teatro de México. Sería vano hacer la historia de sus actividades, pues quién no sabe que él inauguró la renovación escénica en nuestro país hace veinticinco años. Quién que haya visto por ejemplo Un tranvía llamado deseo no aquilata la importancia que tuvo este montaje en el desenvolvimiento de nuestras artes escénicas. Quién ignora que al morir Seki Sano no es sólo el director y el maestro, sino una época de nuestro teatro lo que se va con él. Hace apenas dos meses le escuchábamos en una conferencia sus planes para la formación de una compañía permanente. Desde que creó el Teatro de las Artes en 1941, su estancia en nuestro país fue una constante lucha por hacer que nuestro teatro se superara. Y desde entonces ¡cuántas generaciones formadas por él para el teatro! ¡Cuántos de nosotros aprendimos en su aula! ¡Cuántos de nosotros le debemos gran parte de lo que somos! Ahora, ha muerto el hombre pero su obra quedará para siempre en la historia del teatro de México.

Carousel. Music Theater USA.- Campo Marte. Autor, Ferenc Molnar. Adaptación, Benjamin F. Glaser. Música, Richard Rodgers. Libreto y letra de las canciones, Oscar Hammerstein L.

Ciertamente existen fenómenos inexplicables en las artes escénicas. Cuando se representó hace años en uno de nuestros teatros capitalinos (El Caballito si no recuerdo mal) la obra de Ferenc Molnar: Liliom, el público burgués no le prestó ninguna atención, porque se trataba de una representación hecha por estudiantes universitarios, pero se anuncia con bombo y platillos que ha llegado a México la compañía Music Theater U.S.A. y que se representará una comedia musical Carousel –que no es otra cosa que una adaptación norteamericanizada de Liliom, con música, bailables y cambio de situación geográfica, de Hungría a los Estados Unidos, que ha triunfado en Broadway y el lunetario se agota. Hasta aquí es sólo la comprobación de que en esta época, el teatro, como otra mercancía cualquiera, se somete a la “mercadotecnia” para vender sus productos. Pero se inicia la representación y con ella la exposición de la mediocridad. Con pobres elementos técnicos, los actores-cantantes-bailarines quedan librados a sus propios recursos histriónicos y entonces, la falacia de la publicidad queda al descubierto. El arte no aparece por ningún lado; los dos o tres bailarines-actores-cantantes con posibilidades, se pierden como agujas en un auténtico pajar de insulsez.

Y aquí viene lo increíble: el público no sólo no rechaza, o se indigna por haber recibido gato por liebre, sino [p. 6] que goza la representación, aplaude, quizá porque considera que si ha triunfado en Broadway, es que “seguramente” es un buen espectáculo, y uno se pregunta ¿cómo es que el público se conforma con tan poco? Entonces me suenan vanas esas sentencias tan repetidas, como la de que “el público nunca se equivoca”. La verdad, no quedé invitada para resistir la segunda obra anunciada: Show Boat.