FICHA TÉCNICA



Título obra La famille improvisée

Autoría Henry Monnier

Dirección Alain Knapp

Elenco Wladimir Pogacnik, Marion Blumen, Louis Serra, Monique Lang, Jack Lang, Dominique Durand, Martine Devit, Daniele Pierson, Anne Marie Nicolle. Boumédienne Oumer, Francois Peiffer, Hélène Gazeau, Jean Claude Ramseyer, Anne Courtier, Ghaouti Faraoun, Francoise Vigneron, Bogdan Litwiniec, Kaddour Denkhemassa

Escenografía Jean Bossedert / decorados

Música Hélène Gazeau

Vestuario Jean Bosserdet

Grupos y compañías Teatro Universitario de Nancy

Notas de grupos y compañías Jack Lang / director de la compañía

Espacios teatrales Teatro Julio Jiménez Rueda

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. La famille improvisée”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 21 agosto 1966, p. 5.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

La famille improvisée

Mara Reyes

Teatro Jiménez Rueda. Autor, Henry Monnier. Director de escena, Alain Knapp. Director de la compañía, Jack Lang. Decorados y vestuario, Jean Bosserdet. Música, Hélène Gazeau. Reparto: Teatro Universitario de Nancy: Wladimir Pogacnik, Marion Blumen, Louis Serra, Monique Lang, Jack Lang, Dominique Durand, Martine Devit, Daniele Pierson, Anne Marie Nicolle. Boumédienne Oumer, Francois Peiffer, Hélène Gazeau, Jean Claude Ramseyer, Anne Courtier, Ghaouti Faraoun, Françoise Vigneron, Bogdan Litwiniec y Kaddour Benkhemassa.

Gracias a Héctor Azar, tenemos ahora en visita de reciprocidad, al Teatro Universitario de Nancy, que por otra parte ya ha convocado al Festival de 1967 en Nancy, a los conjuntos universitarios del mundo.

En estos últimos años hemos tenido en México la visita de otras compañías francesas, consideradas intocables; la Comédie Française y el Theatré Nacional Populaire, y decididamente mi voto va en favor del Theatré Universitaire de Nancy, que acaba de presentar La famille improvisée, de Henry Monnier. ¿Qué se trata de estudiantes y no de profesionales, como las otras compañías? Sea. El buen teatro no es privilegio de los profesionales, se da como los árboles, lo mismo en la tierra con dueño que en la tierra de nadie.

Con esta obra, el Teatro Universitario de Nancy hace una radiografía de la sociedad francesa de 1830, en la que campea la sátira, el humor y el buen gusto. Pero esto no es todo, se trata realmente de una búsqueda escénica que traspasa los límites de un texto para navegar dentro de ellos, como si las palabras fueran la superficie de un cuerpo geométrico opaco y el director de escena y su equipo se hubieran propuesto introducirse en ese cuerpo y después de conocer sus adentros, transformar, para el público, la opacidad en transparencia.

Esta mutación se efectúa sirviéndose de todos los recursos; concretando, me referiré a dos ejemplos: el breve interludio en el que aparece la fiesta de los burgueses, no como es, sino como los instintos reprimidos de los que en ella participan, quisieran que fuera. Y la otra escena, no sólo de gran eficacia crítica sino dramática, en la que los burgueses encumbran, por divertirse, a los sirvientes; prestándoles, cada quien, un atributo simbólico del poder, para inmediatamente después, retirar lo que cada uno prestó, devolviéndolos, entre burlas, a su condición servil.

Todo sirve para la caricatura y la parodia: los gestos, las entonaciones de voz, la música. Es de recordarse la canción final de Adolfo, en la que está resumida la parodia que va desde el seudorromanticismo de las arias de ópera, hasta el no menos artificioso sentimentalismo de los “baladistas” actuales.

Alain Knapp –director de escena–, Jack Lang –director del grupo– y su equipo de colaboradores, al explicarnos los meses de preparación que les llevó la escenificación y al contarnos los muchos ejercicios a que tuvieron que someterse y las numerosas tentativas que tuvieron que hacer antes de encontrar lo justo en cada uno de los aspectos de la representación, parece que trataran de justificar su éxito, como si el éxito tuviera que justificarse. La consecuencia de sus esfuerzos está ahí, ante nosotros, pero yo prefiero explicármela por el talento. Desde luego que han buscado, trabajado, experimentado, pero el resultado es, finalmente, lo que importa. Y el resultado es óptimo. Por otra parte, el Teatro Universitario de Nancy, con esta representación, hace el redescubrimiento de un autor, Henry Monnier, elolvidado creador de un tipo tan característico de su época, como lo fuera Tartufo de lasuya. Me refiero al personaje Joseph Prudhomme (que apareceya en boceto en esta comedia, para quedar definitivamente enclavado en la literatura con la obra Grandeza y decadencia de monsieur Prudhomme), que se encuentra un poco por todas partes, pero particularmente entre la pequeña burguesía. Monnier, al ridiculizar –en su teatro y con sus dibujos caricaturescos– a una sociedad y al artista que queriendo escandalizar a una sociedad, acaba por hacerle su juego y servirla, estaba firmando su propia “sentencia de olvido”; pues la sociedad, resentida, tenía por fuerza que ejercer la venganza. Es pues, justo que el Teatro Universitario de Nancy haga volver los ojos hacia ese excelente critico (comediógrafo, actor y dibujante) que fue Henry Monnier.

Me parece inútil hablar por separado de la música, o de la escenografía, o de los actores, pues se trata de un trabajo de equipo, en el que cada uno da su aportación y lo que vale es ese logro conjunto del que todos son cocreadores, copartícipes y corresponsables.