FICHA TÉCNICA



Título obra Testigo hostil

Autoría M. Jack Roffey

Notas de autoría Manuel Sánchez Navarro / traducción

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Manolo Fábregas, Héctor Andremar, José Gálvez, Marta Navarro, Miguel Suárez, Daniel Villarán, Rosa Furman, Raúl Padilla, Felipe Lara, Pedro D'Aguillón, Gonzalo Correa, Héctor Herrera

Escenografía Nicolás Schlee

Espacios teatrales Teatro Manolo Fábregas

Productores Manolo Fábregas

Notas Daniel Villarán puede ser Daniel Villagrán. Manolo Fábregas es Manuel Sánchez Navarro

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Testigo hostil”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 7 agosto 1966, p. 5.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Testigo hostil

Mara Reyes

Teatro Manolo Fábregas. Autor, M. Jack Roffey. Traducción, M. Sánchez Navarro. Dirección, Manolo Fábregas. Escenografía, Nicolás Schlee. Reparto: Manolo Fábregas, Héctor Andremar, José Gálvez, Marta Navarro, Miguel Suárez, Daniel Villarán, Rosa Furman, Raúl Padilla, Felipe Lara, Pedro D'Aguillón, etc...

El género policiaco permite todas las licencias temáticas, todos los recursos sorpresivos y pocas, muy pocas son las comedias de este tipo que dan al público todos los hilos para que él desentrañe el desenlace con su propia capacidad deductiva. Cuando tal desenlace deriva de hechos ya conocidos del espectador, es cuando el género se cumple, cuando se hace legítimo el triunfo del autor, pero en la mayoría delos casos, la sorpresa proviene del ocultamiento de un hecho fundamental que sólo se descubre en los últimos instantes o de la aparición de un nuevo ingrediente que opera como un deus ex machina, es entonces cuando el espectador siente que le han defraudado.

En esta comedia que ahora presenta Manolo Fábregas: Testigo hostil, de M. Jack Roffey, se dan en cierta medida las dos características. Ni el ocultamiento es total, ni es lo suficientemente explícito el hecho clave, para que pueda ser deducido íntegramente por el espectador, lo que hace que la obra mantenga en el público un interés constante, a pesar de que el autor se sirva de cierto recurso injustificado al final de la obra, para hacer caer al espectador en el equívoco, lo que por otra parte, era innecesario, dado que tal como estaba planteado el asunto, el espectador hubiera caído en el mismo equivoco sin ese recurso. Prefiero no especificar a qué recurso me refiero para no delatar al autor frente al posible futuro espectador de dicha comedia, ya que uno de los atractivos de este género teatral, es precisamente la incertidumbre del desenlace y, en gran medida, la adivinación.

En cuanto a la representación, Manolo Fábregas, productor, director y actor de la obra, hace un trabajo esmerado. Por asociación se recuerda su puesta en escena de Testigo de cargo, por la sobriedad, por la adecuación de métodos para producir el suspense, por la sutil manera de acentuar los distintos caminos que podría seguir el desenlace. Su interpretación de Simón Crawford es correctísima y lo mismo puede decirse de la de José Gálvez y Héctor Andremar –en sus respectivos papeles– así como de Miguel Suárez, cuya caracterización fue cuidada hasta en sus más mínimos detalles.

Y aunque en la cartelera se anuncie como “presentación”, la intervención de Marta Navarro, es necesario recordar que su presentación realmente válida fue en Don Gil de las calzas verdes que dirigió recientemente Héctor Mendoza en el Frontón Cerrado de la Ciudad Universitaria; obra en la que sí tuvo toda la oportunidad de lucir sus magníficos recursos como actriz, los cuales, en Testigo hostil se vieron limitados por la insignificancia de su papel, y aunque su trabajo fue eficaz, es preferible guardar en la memoria su interpretación de Don Gil que el de Sheila Larkin.

El reparto es numeroso y por tanto me resulta imposible explayarme en la apreciación del trabajo de cada uno de los actores. Baste señalar que, aparte de los ya mencionados, sobresalen: Daniel Villarán, Raúl Padilla, Pedro D'Aguillón, Rosa Furman, Felipe Lara, Gonzalo Correa y Héctor Herrera.

Fue en esta ocasión Nicolás Schlee, el autor de la escenografía, la cual posee el mismo sello de pulcritud de todas las producciones de Manolo Fábregas.