FICHA TÉCNICA



Título obra El circo

Grupos y compañías Serendipity

Notas de grupos y compañías Jorge Ramos / dirección

Espacios teatrales Teatro Roma

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Serendipity y los teatros infantiles” en El Día, 2 octubre 1985, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Serendipity y los teatros infantiles

Malkah Rabell

Pasan los días; la tierra se calma; la voz telúrica se aleja. Pero los corazones siguen apesadumbrados, con un dolor muy hondo. tal vez para siempre.

Todos los lugares de esparcimiento han sido cerrados en un gesto de lealtad hacia los muertos, y también los vivos, para impedir nuevos accidentes, nuevos derrumbes. A los únicos a quienes quizá debemos distraer, es a los pequeños, para quienes el ambiente de amargura y dramatismo en su torno es de mala influencia. Desde años, los eternos quejosos se quejaban de que en México faltan teatros para niños. Sin embargo, basta revisar la cartelera de Protea para darse cuenta de lo equivocado de tal pretensión. Unos días antes del sismo figuraban en la cartelera once teatros para menores, cuyos títulos eran: Peter Pan; El bien perdido; Don Lagarto; Robin Hood; Pedro y el Lobo; Sucedió entre changos; El libro de la selva; La reina de las nieves; Blanca Nieves; Serendipity y algunos más. Probablemente cuando pasen los días de luto, sólo algunos volverán a funcionar. Otros desaparecerán por falta de techo.

Pero justamente el domingo anterior a la tragedia nacional, tuve la oportunidad de asistir a la representación de títeres de la compañía Serendipity en el teatro Roma. El mismo teatro donde ya se anunciaba el próximo espectáculo del actor belga, Frederick, que ya no está entre los vivos. Mientras tanto se presentaba alegremente el grupo de títeres con su espectáculo: El circo.Y los títeres son los que más divierten a los menores de cinco años. Para éstos se trata de seres vivos, es como si sus propios muñecos se pusieron a cantar y bailar, a hablar y a moverse. Es como si su muñeca Sonia y su osito Pancho hubieran adquirido vida. Serendipity ya ofrecía el segundo programa de muñecos en el presente año. Y el programa llamábase El circo.

También en el nuevo programa, los jóvenes titiriteros aparecían al lado de sus muñecos, porque, según me explicó su director, Jorge Ramos: "Lo que ocurrió tanto en el presente espectáculo, como en el anterior, es que fueron en un principio 100% de guiñol. Mas, con el tiempo, durante los ensayos y el estudio, me di cuenta que también los titiriteros, es decir quienes dan vida a los muñequitos, tenían deseos de aparecer en público y ser parte visible de la representación. Y poco a poco los actores "vivos" empezaron a competir con los títeres. A veces ganaban los muñecos, y otras veces al ser pensante". Sobre todo, creo, que para los espectadores menores, es el títere que tiene la mayor importancia; es en fin de cuentas un ser apenas más chiquito que el niño mismo. En cambio para los adultos, para los papás y las mamás resultaban más divertido los jóvenes actores de carne y hueso. Y entre la diversión de los niños y la de los padres, este espectáculo se desenvolvía alegre, con una coparticipación entre escenario y sala.

Si el anterior espectáculo, que fue un estreno en el mismo teatro Roma, giraba en torno a la música francesa de la Belle Epoque, el reestreno de El circo sacó a relucir las múltiples figuras de los cirqueros: el levantapesos; el acróbata; los animales amaestrados; los equilibristas; el domador de leones quien termina por quedar encerrado en la jaula de su "discípulo" en tanto el león se va a pasear. Y todos esos elementos de circo tan caros a los niños, con su conejo imitador y su payaso poeta del pueblo, eran enfrentados con mucho sentido del humor y hacían reír no sólo a los niños, sino, a veces, también a sus papás.

Serendipity significa –creo– alegría, pasión por el trabajo, feliz encuentro, en el idioma de la India, lo que se refleja en la labor de esta joven compañía, que apenas le den una nueva oportunidad volverá a su actividad teatrera y tratará de hacer reír y cantar a los niños; y a sus papás se empeñará a darles unas horas de olvido, que todos tanto necesitamos en estos días tan difíciles, para poder seguir adelante, para poder ayudar a nuestro país y a nuestros conciudadanos.