FICHA TÉCNICA



Título obra Memory

Notas de autoría Federico García Lorca / autor de poema Un poeta en Nueva York y de otros extos; Carlos Giménez / adaptación teatral

Dirección Carlos Giménez

Grupos y compañías Rajatabla, de Venezuela

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Memory, excelente espectáculo” en El Día, 11 septiembre 1985, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Memory, excelente espectáculo

Malkah Rabell

El grupo venezolano; Rajatabla, ya no es la primera vez que actúa en México. Y siempre ha dejado un grato recuerdo de sus cortas visitas. No obstante nunca tuve la oportunidad de presenciar alguna de sus funciones. Y esta vez casi, casi, quedo fuera del teatro por las localidades agotadas, y por la enorme "cola" que se formó a la entrada ya varias horas antes de iniciarse el espectáculo en el teatro Sor Juana Inés de la Cruz en el Centro Cultural Universitario.

En su actual participación en el Festival de Teatro Latinoamericano, el grupo se presentó con la obra Memory, espectáculo debido a su director de escena, Carlos Giménez, con textos de Federico García Lorca, y volvió a demostrar que es un conjunto formado por una férrea disciplina directiva. Saltaba, a la vista que todo movimiento, todo gesto, toda mueca o sonrisa, todo grito o silencio de los intérpretes han sido controlados, educados y reeducados, acentuados o suprimidos por la dirección. Y aunque el texto sea basado sobre la poesía de García Lorca, en especial sobre: Un poeta en Nueva York, no es la parte oral, hablada, la más importante, sino el espectáculo en sí, con su ritmo, su pasión, su furia amatoria y música de fondo que era como un látigo fustigando nuestra emoción. La representación no dejaba de tener sus momentos de denuncia, de rebeldía social en ese marco de Nueva York, en esa terrible, pavorosa y a la vez magnífica ciudad, que en aquellos tremendos años de crisis mundial, en 1929, dio señales de quebranto, al cual logró sobreponerse. Pero lo específico de esta obra, son las pasiones homosexuales. Un homosexualismo que nada tiene de sorprendente para el espectador mexicano que ya tiene la mala suerte de aguantar un exceso de semejantes temas de moda en la actualidad. Y no obstante, ante Memory, tenemos la impresión de enfrentarnos por primera vez ante tales conductas.

No, no es lo más importante el texto en este espectáculo, y éste a veces hasta se hace molesto –tal vez por cierta falla en la dicción de alguno de los actores–, como en la escena hablada de los seis protagonistas masculinos y una femenina, cuando todos, embriagados por el alcohol, explican su manera de ver el mundo en su torno, y algunas veces más allá de su enrededor. Más que las palabras de Federico García Lorca, lo que cuenta en el espectáculo de Carlos Giménez es el espíritu del "Poeta en Nueva York", con sus negros de Harlem, cuyo rey dejó de ser prisionero de su traje de conserje, y sus mascarones que aún no llegaron a Wall Street, pero que sueñan en irse a Cuba.

La única vez cuando la parte oral es la más importante, es cuando el director-creador del espectáculo trae al escenario los últimos momentos de Doña Rosita la Soltera en el último acto; pero en plan homosexual. Todos los personajes, y sobre todo la figura central, se transforman en figuras masculinas. Doña Rosita es el propio García Lorca, ya envejecido, ya cansado y angustiado por la falta de un compañero de su vida, y por el fracaso de su amor; García Lorca quien teme dejar traslucir la angustia de su soledad, el pavor ante la burla de amigos y vecinos. Personajes que más tarde, bajo la pluma del poeta se transformarían en mujeres.

Pero empecemos por el principio. El poeta se halla en Nueva York y aparece en un salón de belleza donde dos hombres sentados ante sendos espejos se aprestan a hacerse una "belleza". En realidad no hay continuidad en el argumento, si no es la falta de argumento. La acción sucede en un set cinematográfico. Están filmando trozos de la vida y la obra de Federico García Lorca. Escenas sueltas, sin el menor hilo temático. Y no obstante estamos apasionados, extasiados por todo lo que sucede en un set cinematográfico. Están filmando trozos de la vida y de la obra de Federico García Lorca. Escenas sueltas, sin el menor hilo temático. Y no obstante estamos apasionados. extasiados por todo lo que sucede en el cuadrangular escenario, con su público sentado de tres lados. Estamos sacudidos por la emoción ante dos hombres que bailan tango, o ante la lentitud de un joven muchacho de color que anuncia cada escena por filmar. Estamos como transidos de pasión por cosas que ni suceden, que están en nosotros aún antes de dibujarse en el escenario. Es un espectáculo que juega con nuestras emociones como en un juego de ping-pong... ¡Un espectáculo!... ¡Teatro puro y nada más!