FICHA TÉCNICA



Título obra La hora de las locas

Autoría Pablo Salinas

Dirección Julio Palacios-Azero

Elenco Sergio Klainer, Edmundo Mosqueira, Patricia Bernal

Espacios teatrales Teatro Roma

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La hora de las locas de Pablo Salinas” en El Día, 2 septiembre 1985, p. 23




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La hora de las locas de Pablo Salinas

Malkah Rabell

Hace ya bastantes años que el dramaturgo mexicano Pablo Salinas permanece ausente de los escenarios defeños. La obra en dos actos La hora de las locas, que actualmente se presenta en el teatro Roma, no es precisamente lo mejor de la producción dramática de este autor que ya tiene en su haber 27 piezas de las cuales la mayoría ha sido puesta en escena por los mejores directores del país. Se hace dificil señalar cuales son las fallas que empobrecen esta representación con su problema de cierto tipo de homosexuales que suelen llamarse "las locas". Posiblemente la abundancia de producciones dramáticas acerca del mismo problema en nuestro país, no deja de provocar un rechazo de las obras con iguales temas. Otra de las fallas de esta comedia dramática, es la falta de unidad escénica de la pieza, con sus tres personajes que viven bajo el mismo techo, pero que carecen de unidad argumental entre sí, a quienes sólo une el apartamento pero no la vida. Falta relación entre uno y otro, y todo ello parece corno disperso.

Tuvimos en el presente año tantas historias de homosexualismo de todas las especies y temáticas, que llegaron a molestar y hasta a aburrir. Parecía como si en el país no tuvieramos otras preocupaciones que la presencia de quienes hacen su vida al margen de las costumbres tradicionales. Lo que no impide que Sergio Klainer es estupendo en su carácter de una "loca" que gana su vida como "travesti" en algun cabaret donde canta tangos con la ayuda de un play-back y recita poemas en vivo. Klainer es un actor que posee una extraordinaria capacidad de crear los tipos más distintos. En su rica gama de carácteres ya le vimos a una "loca" en los "Chicos de la Banda". En cambio otro tipo muy distinto, un enfermo mental que se cree Don Quijote, le valió dos premios en el año 1984. En la presente oportunidad, fue probablemente el director de escena, Julio Palacios Azero, quien impuso al personaje una nacionalidad argentina –que es la de Klainer– que permitía al actor una gran libertad creativa para introducir en los parlamentos del protagonista unos cambios de lenguaje y el uso de cierta comicidad rioplantense que provocaba constantemente la risa del público. Físicamente, el actor se transformaba literalmente con los numerosos cambios de vestimenta femenina y de pelucas. Las extravagancias de las actitudes, y ese leve tono de dramaticidad y de melancolía que el intérprete introducía en las escenas cómicas con una naturalidad de gran comediante, dieron el principal interés a la comedia de Pablo Salinas.

La pareja Edmundo Mosqueira y Patricia Bernal, como Armando y Eva, el joven matrimonio malavenido, tienen poca relación con el anterior personaje, aunque vivan bajo el mismo techo y han servido al autor para crear tres carácteres distintos. Las discusiones de la joven pareja acerca de los derechos de la mujer liberada en México –que no son muy aceptables con su defensa del mayor egoísmo y con el olvido de sus obligaciones maternas–, y las violentas respuestas del marido, un hombre seguro de sus derechos machistas, rebotaban como pelotas contra las opiniones de su amigo Octavio quien expresaba el drama de los homosexuales rechazados por la sociedad. Esta comedia dramática se antoja formada por dos textos distintos reunidos por necesidades técnicas: una obra de conflictos matrimoniales por una parte, y por la otra de la tragi-comedia de un homosexual, que nada puede contra su naturaleza femenina, y vanamente trata de defenderse contra un mundo hostil y a menudo malévolo.

El espectáculo a veces se antoja carente de dirección. Falta la mano firme del metteur-en-escene para imponer unidad al espectáculo A veces, uno de los personajes, sobre todo Octavio, sale por una puerta, y entra por otra, y tenemos la sensación de que en el mismo acto cambiaron los tiempos y hasta cambiaron los carácteres de los protagonistas. Creo que bajo una dirección de mayor firmeza, la pareja Edmundo Mosqueira y Patricia Bernal podrían dar mucha más de sí mismos.

En cuanto a la escenografía de José Manuel Parra, luce muy poco, más bien es caótica y crea [frase incompleta por recorte en el original. N. de. E.]