FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Cuándo se casa usted con mi mujer?

Autoría Jean Bernard-Luc y Jean-Pierre Conty

Notas de autoría Antonio Haro Oliva / traducción y adaptación

Dirección Nadia Haro Oliva

Elenco Nadia Haro Oliva, Teresa Selma, Guillermo Orea, Alejandro Ciangherotti, Maricarmen Vela, Alonso Castaño, Olivia Fonseca

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro Arlequín

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. ¿Cuándo se casa usted con mi mujer?”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 24 julio 1966, p. 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

¿Cuándo se casa usted con mi mujer?

Mara Reyes

Teatro Arlequín. Autores, J. B. Luc y J. P. Conty. Traducción y adaptación, Antonio Haro Oliva. Dirección, Nadia Haro Oliva. Escenografía, A. López Mancera. Reparto: Nadia Haro Oliva, Teresa Selma, Guillermo Orea, Alejandro Ciangherotti, Maricarmen Vela, Alonso Castaño y Olivia Fonseca.

La obra se anuncia como “un auténtico vodevil” y eso es, ni más, ni menos. Un vodevil en el cual se encuentran todas las características de los vodeviles clásicos: triángulos dobles que se resuelven en un cuadrángulo perfecto; triunfo de la unión conyugal, como siempre; personajes típicos: un matrimonio desunido, dos intrusos y una tía. La anécdota parte, como en toda comedia de este género, de un equívoco que obliga a ocultar la verdad de la situación y la escena se transforma en un pasillo, entre puertas que sirven de escondite. La situación de adulterio, consumado en el caso del marido y no consumado en el de la esposa, es resuelta por la tía, quien al final de la comedia, al descubrir lo voluntario del equívoco, hace aparecer a los burladores, burlados y restablece el orden conyugal.

La dirección de escena, en esta ocasión, estuvo a cargo de la propia Nadia Haro Oliva, quien escogió ahora el papel de la tía, en lugar del de la esposa o de la amante. Como directora, tuvo Nadia el cuidado de realizar la comedia sin morcillas, ni bufonadas, tan frecuentes actualmente en las representaciones, en México, de este tipo de comedias. Nadia da ligereza a las escenas, lleva la acción con ritmo; los chistes buscan la risa del público de una manera legítima, sin recurrir a gags ni a la sobreactuación; esto es especialmente notorio en Alejandro Ciangherotti, al que otras veces he visto más como clown que como actor. Y si bien, nunca falta el chiste homosexual –en cualquier papel que represente–, en esta ocasión, la forma de decirlo, es discreta, cosa verdaderamente extraordinaria en él. Puede decirse que en general, toda su actuación es mesurada, lo que va en favor de la obra.

En el elenco figura una joven actriz, Teresa Selma, a quien acabábamos de ver no hace mucho en El amante de Harol dPinter, o sea en un tipo de teatro diametralmente diferente a éste. Dicha circunstancia obliga a la reflexión, por cuanto no noté en su actuación diferencia excesiva –más bien somera– al interpretar un papel y otro, sin embargo, su actuación fue eficaz en El amante y lo es en ¿Cuándo se casa ud. con mi mujer? ¿Cuál es la razón de que una misma línea interpretativa pueda llevar en si misma dos direcciones diferentes? Es quizá, porque se trataba, precisamente, de un mismo punto de partida, hacia dos metas, exactamente opuestas. En ambas obras está en juego el matrimonio burgués, sólo que visto desde ángulos contrarios. En el vodevil, se retrata la epidermis de la liga conyugal en la sociedad burguesa; en la obra de Pinter, se expone lo que hay bajo esa epidermis. El vodevil acepta sin cavilaciones esa situación conyugal; la pieza de Pinter, la crítica y se muestra inconforme frente a ella. El vodevil presenta al matrimonio como un juego cómico; la obra de Pinter, como un juego trágico; el vodevil busca el entretenimiento amable; la otra pieza, se entretiene satirizando la amabilidad del vodevil.

En verdad, poco puede añadirse sobre los demás actores; cada uno representa su papel con soltura y discreción. Lo mismo Guillermo Orea –quien en más de una ocasión ha puesto a prueba sus dotes de actor y cuya vis cómica es ampliamente conocida–, como Maricarmen Vela, realizan sus respectivas interpretaciones atinadamente. Y en los papeles secundarios, hacen un buen trabajo Olivia Fonseca y Alonso Castaño. De Nadia, como actriz, poco puede agregarse también, ya que tiene un standard y un estilo personal de actuación, en el que se mantiene, desde hace mucho tiempo.

En realidad, no se trata de una representación que quite, ni añada nada nuevo al curriculum del Teatro Arlequín; lo que quiere decir que el público acostumbrado a ir a ese local reirá con esta obra, más o menos lo mismo que con otras anteriores.