FICHA TÉCNICA



Título obra Fotografía en la playa

Autoría Emilio Carballido

Dirección Alejandra Gutiérrez

Elenco Carmelita González, Águeda Incháustegui, Virginia Valdivieso, Juan de la Loza, Eduardo López Rojas

Espacios teatrales Teatro Casa de la Paz

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Vuelve Fotografía en la playa de E. Carballido” en El Día, 6 mayo 1985, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Vuelve Fotografía en la playa de E. Carballido

Malkah Rabell

Una obra, un espectáculo teatral que casi sin propaganda, sin anuncios periodísticos ni presentación en los medios televisivos, logra atraer a un numeroso público, ha de tener una excelente hechura dramática y contar con un reparto aún más excelente. Tal es el caso de Fotografía en la playa que ha logrado un vivo éxito hace más o menos un año en el teatro Casa de la Paz, y que actualmente, después de una temporada de receso, vuelve a representarse en la misma sala donde inició su brillante carrera. La volví a ver, y me emocionó igual que la primera vez. Creo que no se le ha quitado ni agregado nada al original, ni desde el punto de vista actuación, ni tampoco desde el punto de vista obra. Lo que señala la disciplina del grupo premiado por la ACT, como el mejor del año 1984. De todo el grupo de 17 intérpretes, nadie dejó de ser lo que fue hace unos ocho meses. Y esto sólo se puede lograr bajo la firme mano de un director –que en el presente caso es una directora. Alejandra Gutiérrez– que no permite ni admite nuevas expresiones dramáticas debidas a la fantasía de los actores. Tal vez la única protagonista que en el presente reestreno exageró un poco su personaje de Celia, la madre, fue Carmelita González que trató de hacer reír al público con ciertos abultamientos de coqueta madura, con sentimientos edípicos hacia su hijo mayor. Aunque de "vieja" Carmelita González nada tiene; es juvenil, bien parecida y buena actriz. Pero ya se sabe, que en un papel de madre de familia, con hijos crecidos, la actriz ya es considerada como "anciana", aunque no haya pasado de los 40.

En Fotografía en la playa se trata de una de las mejores creaciones de Emilio Carballido, nuestro más brillante comediógrafo, aunque la obra no puede ser considerada del todo como comedia. La pieza no hace reír con excesiva frecuencia, y aunque tenga un inesperado y melancólico final, tampoco se la puede considerar como drama o melodrama. Tal vez le corresponde mejor la calificación de comedia dramática tal como suelen llamar crítica y productores a este género que auna comedia y drama lo serio con lo cómico, con un cierto tono de ligereza. La historia de esta familia provinciana, probablemente de Veracruz, trae a escena a 17 intérpretes, cada uno con su drama particular, y se inicia en el momento cuando llega de visita el hermano mayor, Agustín, que vive en la capital donde ha hecho una fortuna o quizá simplemente, ha logrado establecer una situación de bienestar económico para sus hijos, con la ayuda de su esposa. Este hecho reúne a toda la familia en la casa solariega, ya muy venida a menos, y termina por la toma de una fotografía a la orilla del mar. Y ante el fotógrafo ambulante, cada uno de esos personajes revive la manera como dejó de existir. Una fotografía que petrifica a cada uno de ellos en el recuerdo de los demás. La directora de escena Alejandra Gutiérrez, ha buscado durante varios meses, antes de iniciar los ensayos, a sus intérpretes uno por uno, tratando de hallarlos apropiados tanto física como psicológicamente. Por ejemplo, La abuelita fue representada por una principiante de setenta años, Águeda Incháustegui, que nunca había pisado un escenario y que reunía un físico increíblemente apropiado. Su éxito se debe quizás más a la personalidad del personaje que a la interpretación de la Sra. Incháustegui. Y no puedo dejar de imaginarme en la misma figura a una actriz de experiencia.

En realidad todo el reparto, quien más, y quien menos, resultaba excelente. Y hay que mencionar en especial a Virginia Valdivieso, como Constanza, la única hermana entre tres varones. Que, desde luego, como sucede entre numerosas familias de clase media, es la víctima elegida para cargar con los cuidados de la casa y con los caprichos de la madre y de la abuela. Ya solterona, trata de recuperar un poco de la felicidad que siempre le fue negada ¡vanamente! Virginia Valdivieso fue estupenda. Igualmente lo fue Juan de la Loza en el desgarrador personaje de Adrián, el hermano que no puede encontrar su camino. En cuanto a Eduardo López Rojas, actor multifacético que tanto puede representar a Vasconcelos como a un cargador, y ya empieza a iniciarse en las tareas de la puesta en escena, como Agustín, el hermano afortunado en todas las facetas de su vida, no es papel de tanta fuerza dramática como algunos otros, y el intérprete no pudo lograr el mismo éxito que Juan de la Loza en Adrián.

Falta espacio para citar a todos en un reparto tan amplio. Y si el público no ha reído con exceso –lo que me imagino no fue la idea conductora de Carballido–, en cambio, numerosos espectadores tenían el llanto en la garganta, y las lágrimas al borde de los párpados