FICHA TÉCNICA



Título obra El sueño de la razón

Autoría Antonio Buero Vallejo

Dirección Manuel Montoro

Elenco Tony Carbajal, Juan Felipe Precio, Cristina del Castillo, María Idalia, Lorenzo de Rodas

Escenografía Guillermo Barclay

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Brillante equipo en El sueño de la razón” en El Día, 25 marzo 1985, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Brillante equipo en El sueño de la razón

Malkah Rabell

Drama inteligentísimo, ese El sueño de la razón de Antonio Buero Vallejo considerado por muchos estudiosos como el mejor dramaturgo español contemporáneo. Drama inteligentísimo, que reune en torno al genial pintor del siglo XVIII-XIX, Francisco Goya a todo su pueblo que ha de hablar por señas para no ser escuchado por oídos indiscretos de policías y censores. Drama "histórico", mas no historia, sino teatro", como dice el mismo Buero Vallejo en la introducción al programa de mano. No obstante a mí me parece que tiene mucho de novela, ya que carece de conflicto central, de núcleo dramático, de síntesis y más bien narra una situación, la de un Goya ya anciano y sordo con quien sólo se puede entender por medio del lenguaje de los sordomudos, y quien se cree olvidado de los poderosos, para lograr terminar en paz su vida en el retiro, dedicado al arte y a sus nietos. Pero los poderosos no olvidan. Perdonan una guerra, olvidarán a diez mil asesinados, pero nunca perdonarán un lunar hecho a su orgullo, a su vanidad y prepotencia.

Goya fue un liberal que simpatizaba con la República francesa, pero como patriota español no pudo simpatizar con la invasión bonapartista de su país, ni con la figura de José Bonaparte en el trono de los Borbones. Fernando VII no tuvo necesidad de mandarlo degollar o ahorcar; el nombre de Goya ya había traspasado las fronteras y su muerte no hubiese agradado a los aliados de España. No tuvo el rey que pagar la mano del verdugo. Los poderosos siempre consiguen verdugos gratuitos. Fueron éstos que pintaron en la puerta de Goya una cruz bajo la palabra "hereje" y arrojaron piedras en sus ventanas. Pero fueron policías uniformados quienes penetraron en su casa, lo azotaron y cubrieron su cabeza del humillante sanbenito.

Mas, El sueño de la razón no es solamente un discurso político que hoy se hace increíblemente presente y actual. Es la historia no sólo de Goya, sino de los monstruos y brujos que visitaban su mente; las terribles imágenes que llegaban a su cerebro más allá de la sordera. Es la psicosis senil de un anciano separado del mundo y hasta de los seres más queridos, por su sordera que crea una soledad más terrible que la cárcel. Es la historia de sus "Caprichos" y "Disparates".

Creo que este drama que se presenta en el teatro Julio Prieto, puede ser considerado como una de las mejores direcciones de Manuel Montoro. Un montaje perfecto, preocupado por cada minucia, por cada detalle. Hasta el lenguaje de sordomudos ha sido confiado a un especialista, al profesor Sabino Cruz, director de la Escuela de Sordomudos. El primer acto es un poco lento, con esa lentitud de danza soñada, que ya es clásica en Montoro. Mas el segundo ya desgarra todos los velos en torno de la figura de Goya. Sus monstruos y brujos se hacen visibles, lo rodean y bailan en su torno la danza de la muerte y de la locura. Es una escena fascinante, con máscaras y trajes que alucinan y que vuelven a poner en la frente de Guillermo Barclay su corona de primer escenógrafo en México.

A su vez, el grupo bastante numeroso de actores ha sido dirigido con mano maestra. En primer término Lorenzo de Rodas como Goya es estupendo. Ha dejado de ser el galán de hermosa cara, para transformarse en un soberbio actor de carácter. Lo mismo podemos decir de Tony Carbajal, que en toda una carrera de televisión no tuvo la oportunidad de presentarse como auténtico actor, como lo es en su papel del médico y amigo de Goya. El tercero en ese grupo de actores es Juan Felipe Preciado, estupendo como el cura de alma noble y heróica, que esconde en su capa a numerosos perseguidos, pese a su situación de protegido del rey. Entre las pocas figuras femeninas, Cristina del Castillo se muestra simpática, de lindo rostro y clara dicción. En cuanto a María idalia creo que el papel de ama de llaves y amante de Goya no es muy apropiado para su personalidad.

En resumen, una representación digna de ser vista, pero que seguramente despertará no pocas controversias.