FICHA TÉCNICA



Título obra Aquí empieza lo demás

Autoría Guillermo Cabello

Dirección Guillermo Cabello

Elenco Ana Laura Díaz, Gabriella Badillo, Gregorio Roséndiz, César Alipi

Espacios teatrales Foro Contigo América

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Aquí empieza lo demás, con el grupo La Mueca” en El Día, 16 enero 1985, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Aquí empieza lo demás, con el grupo La mueca

Malkah Rabell

El autor de Aquí empieza lo demás –que ofrece el grupo La Mueca en la sede de Contigo América–, Guillermo Cabello, es muy joven, apenas si pasa de los 20, y a semejante edad poseer tanta sinceridad, o tanta inteligencia para juzgar objetivamente a su propia generación, no es un don muy frecuente. Porque Aquí empieza lo demás trata de ofrecernos una imagen bastante clara de la juventud actual de la clase media, aunque no va más allá de un reducido grupo de jóvenes. Que los jóvenes tanto de nuestro país como los del vecino país del Norte, desde ya varias décadas, han tomado la costumbre de abandonar la casa paterna desde muy temprana edad, es indudablemente una verdad que no se puede negar, y que cada vez arrastra mayor cantidad de interesados. Que estos jóvenes, siempre con mayor ahínco, buscan agruparse para convivir bajo el mismo techo, tampoco es posible negar. Esta búsqueda de un techo común se debe probablemente a la siempre mayor carestía de la vivienda y a la constantemente mayor dificultad para sobrevivir. A su vez la convivencia, si bien en algunos casos puede ser muy positiva —sobre todo si se debe a razones políticas o filosóficas—, es en otros muchos casos terriblemente negativa. Especialmente si el mas fuerte del grupo es un ser negativo. Como es el caso en la presente obra de Guillermo Cabello. De los cuatro jóvenes que se han reunido para ocupar el mismo domicilio, Boni, Carlos, Marcia y Luis, la más fuerte es sin duda Boni, la que en lugar de usar su fuerza de carácter para encaminar a sus compañeros hacia una vida mejor y más recta, en lugar de dar el ejemplo de la generosidad y rectitud, los encamina hacia la drogadicción y toda clase de desviaciones y sexuales: droga, alcohol, sexo y rock.

En un principio, el autor parece admirar esa clase de vida "liberada" de toda clase de yugos familiares. Pero poco a poco nos va señalando hasta dónde pueden llevar un exceso de libertad mal comprendida. Cuando el autor pone en boca de Luis, quien durante un tiempo se dejó seducir por el canto de sirena de Boni, la advertencia de que su próxima maternidad está condenada al fracaso por su drogadicción: "Con tanta droga que tienes en el cuerpo sólo podrás traer al mundo a un niño deforme o idiota", ya se coloca en plan de crítico y de enemigo de la vida disipada, depravada de su compañera. Si un dramaturgo de tanta juventud ya logra enfrentar el peligro de un falsa libertad y de una falsa postura política, que proclama la "'maravillosa" vida de orgías y drogadicción, tal como durante no pocos años lo proclamaban los "hippies", es una buena señal para la nueva generación.

Obra bien escrita, con diálogos ágiles y personajes bien diseñados quizá la obra de Guillermo Cabello carece de suficiente unidad y de suficiente síntesis dramática. Los dos actos son excesivamente largos y repetitivos. Crean más bien el guión de una película en lugar de un drama teatral. Algunas escenas pueden con toda lógica suprimirse, sin que por ello sea menos clara la imagen de una generación juvenil de clase media bastante alejada tanto de su propio pueblo como de los intereses nacionales. Y aunque Boni en un principio hace declaraciones revolucionarias en cuando al hambre que sufre el trabajador. Su conducta es absolutamente contrarrevolucionaria y antipopular, Gente así no sirve ni para sí mismos, ni para su país, ni para el pueblo del cual hace parte.

En cuanto a la dirección y a la actuación, sin llegar a grandes alturas, este grupo de actores "independientes" tiene temperamento dramático, naturalidad y buena dicción, sobre todo las dos figuras femeninas, Ana Laura Díaz como Boni, y Gabriella Badillo como Marcia, la jovencita que a los 19 años, al abandonar a su familia y encontrarse rodeada de gente tan "audaz", cree haber descubierto un ambiente heroíco. Gabriella Badillo es además bien parecida y simpática. Probablemente dentro de poco tendrá porvenir en el teatro profesional. También Gregorio Roséndiz hace gala de naturalidad y buena dicción en el papel de Luis, el escritor que aún no ha encontrado su auténtica vocación ni la confianza de su propio valer, y se deja dominar por Boni que sabe aprovechar la vanidad del joven. En este cuarteto a quien más falta oficio es a César Alipi, quien en el papel del alcohólico Carlos, cae demasiado en la monotonía de lo repetitivo.

Igualmente director de escena, Guillermo Cabello supo darle movimiento, ritmo y dinamismo a la representación, y hasta tuvo vida el único elemento escenográfico, la "Chabela", especie de cojín en forma de serpiente, que hasta parece venenosa, que sirve de asiento y también de cama a todo el reparto, y es donde "empieza todo lo demás".