FICHA TÉCNICA



Título obra Por eso estamos como estamos

Autoría Fay Caussins

Dirección Fernando Luján

Elenco Fernando Luján, Alejandro Ciangherotti Jr. Luis López Somoza, José Antonio Monsell, Lucía Guilmáin, Malú Galán, Robin Joyce, Diana Trillo

Notas de elenco Marko San Román, Acacia Tejedo, Alma Jiménez, Gilda Méndez, Kiki Kirk y Lily Landua / bailarines; Tito Bauche y Los Incógnitos / conjunto musical

Escenografía David Antón

Coreografía Marko San Román

Música Tito Bauche

Notas de Música Tito Bauche y Los Incógnitos / conjunto musical

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Por eso estamos como estamos”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 mayo 1966, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Por eso estamos como estamos

Mara Reyes

Teatro de los Insurgentes. Autores, Fay Caussins (Cinco primos). Dirección, Fernando Luján. Escenografía, David Antón. Coreografía, Marko San Román. Dirección Musical, Tito Bauche. Reparto: (Actores) Fernando Luján, Ciangherotti Jr., Luis López Somoza y José Antonio Monsell. Lucía Guilmain, Malú Galán, Robin Joyce, Diana Trillo. Bailarines: Marko San Román, Acacia Tejedo, Alma Jiménez, Gilda Méndez, Kiki Kirk y Lily Landua. Conjunto musical: Tito Bauche y Los Incógnitos.

Cinco primos –de ellos, cuatro actores y uno administrador–, han coordinado sus esfuerzos para presentar un espectáculo que ha sido escrito, dirigido, actuado y patrocinado por ellos. Espectáculo al que han dado el nombre de Por eso estamos como estamos, firmando Fay Caussins (como paronimia de five cousins). Se trata de una colección de pequeños sketches, unidos con música y baile, y con la idea hilatoria de buscar el lado cómico a los problemas y situaciones del mundo actual.

De estos breves sketches, hay algunos muy afortunados, como por ejemplo, las dos sátiras políticas, la primera, que trata del “Muro” de Berlín, ingeniosamente escrita y representada, y la segunda, de la Conferencia en la ONU, sobre la pérdida de la bomba en España, cuyo parangón con un pleito en una casa de vecindad, es un positivo acierto.

Otras escenas, bien logradas, aunque con menor ingenio y originalidad, son la del “pasaporte”, la del “taxi” y la de los “cuatro héroes”. Por desgracia, otros de los sketches caen, bien en una exageración que distorsiona extremosamente la realidad (por ejemplo, la del “agente vendedor” y la de los “rebeldes sin causa”) o bien, en la simpleza más absoluta, simpleza que sólo puede hacer reír a un público nada exigente del buen gusto. Ejemplos de estas últimas escenas malogradas, son: la de las “niñas” y la de los “músicos”. En ellas, la gracia se convierte en pesadez y la comicidad en ridículo. Por otra parte, salen sobrando, ya que para nada se relacionan con la idea que liga a las demás escenas.

En cuanto a los números musicales y a los bailables que engarzan los sketches, sobresalen especialmente los que inician cada uno de los actos. En ellos, David Antón hizo lucir una escenografía imaginativa y espectacular; con las jaulas, en el primer acto y con las ruedas móviles de colores, en el segundo. La bondad de la escenografía, suple de manera sobrada la pobreza coreográfica.

Fernando Luján, todavía inexperto como director, ha realizado una labor un tanto dispareja. Cuidó algunos momentos, preparándolos con esmero y coronando su clímax con eficacia, pero dejó que otros momentos cayeran en el mal gusto o en la flojedad, en lo trivial o en el lugar común. Este ondulamiento en los logros, crea cierta repelencia al espectáculo.

Como actores, Fernando Luján, Luis López Somoza y José Antonio Monsell, quedan definitivamente, por encima de Ciangherotti Jr., que se ha dejado llevar por la estereotipia del “cómico” nada fino de nuestras pantallas de televisión. Las actitudes de Ciangherotti son siempre las mismas, repetidas como por molde y carentes de verdadera comicidad.

De las mujeres, destaca sobre todo Lucía Guilmain, cuya personalidad y disposición para la actuación y el baile, dejan ver en ella una futura “estrella”, sia1gún hábil productor la lanzara, pues tiene dotes con qué responder.

Y en mucho subirían los bonos del conjunto musical de Tito Bauche, si el equipo de sonido fuera más limpio, pues ese abigarramiento en los sonidos, mengua la calidad de los ejecutantes.