FICHA TÉCNICA



Título obra Fausto-rock

Notas de autoría Johann Wolgang Goethe / autor de Fausto

Dirección Javier Díaz Dueñas

Elenco Edgardo Eliecer, Javier Díaz Dueñas, Enrique del Olmo, Gerardo Flores

Escenografía David Antón

Coreografía Joan Mondellini

Música Javier Díaz Dueñas

Espacios teatrales Teatro Helénico

Productores Fernando de Prado y Ramón Jiménez

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Fausto-rock: ¡ruido, ruido, ruido!” en El Día, 29 octubre 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Fausto-rock: ¡ruido, ruido, ruido!

Malkah Rabell

Espectáculo debido a Javier Díaz Dueñas, un hombre orquesta a quien se debe la música, el libreto, la dirección escénica y 1a interpretación del protagonista de la obra: Fausto-rock, basada en el Fausto de Johann Wolfgang Goethe. Y es bien sabido que quien mucho abarca poco aprieta. Si Javier Díaz Dueñas dedicara sus esfuerzos a una sola de estas actividades, probablemente podría ofrecer mucha más calidad artística tan. tu al presente espectáculo como para muchos otros.

El espectáculo –es vivaz, divertido a ratos– y dinámico. Mas, ¿quién puede aguantar durante más de dos horas, tanto ruido? ¡Ruido en vivo! Con una orquesta que toca todo el tiempo oculta detrás de un telón de fondo, casi transparente, que permite distinguir las siluetas de los músicos. También los actores –siempre según aparece– cantan en vivo, con el micrófono de mano que aquí no es de juguete como me aseguraron, lo es en muchas otras compañías, en las cuales el micrófono de mano es sólo una ilusión para engañar al auditorio que en realidad escucha un playback, una cinta grabada. Con todas las triquiñuelas que ha puesto a la orden del día la civilización del siglo XX, ya no creemos en nada. Y me pregunto para cuándo se decidirán los directores de escena y productores, a colocar en el escenario a unos robots vestidos de protagonistas, que canten, bailen y actúen, y hasta hablen.

Los científicos de nuestra década han demostrado que la música electrónica es dañina para la gente, los animales y porque también éstos son seres vivos. Se ha comprobado científicamente que la música electrónica tocada en un jardín botánico arruina las plantas, las marchita. Mas, todas estas demostraciones no han servido para calmar a la "chaviza" y alejarla del rock, que me parece la música más ruidosa del mundo. Además de ser una música terriblemente monótona, que parece siempre repetir y repetir la misma. tonada. Lo que termina por cansar a los espectadores y oyentes, no sólo por el ruido, sino por la monotonía.

El presente espectáculo de Fausto del siglo XX, es, según su creador, Javier Dueñas, una ópera pop rock, algo así como José el Soñador, del cual tiene mucha influencia. Pero a la ópera o a un concierto hasta de música moderna, contemporánea, el público va para calmar los nervios, para descansar de la agitación citadina. En el presente Fausto lo único que produce la música y el canto de todos los personajes, es un terrible dolor de cabeza. Y lo terriblemente peligroso del caso de la música electrónica en general, es que el público amante del rock exige cada vez más ruido, más escándalo, más violencia musical, que lo levante de los asientos... y un día los lleve al hospital. Y más terrible aún es la costumbre que, como en los casos de medicamentación y de drogas, cada vez exige mayor cantidad de ruido, sin darse cuenta del daño que hace tanto a su propio sistema nervioso y sus oídos, como para los ajenos. Sucede con la música electrónica lo mismo que con el tabaco. Todos conocen su peligro, pero nadie renuncia.

Presentado en el teatro Helénico, como para demostrar que los antiguos métodos para gozar un espectáculo y de llegar al oído del auditorio, ya no valen, este moderno Fausto vende su alma al diablo, a Mefistófeles, para conseguir una nueva dosis de juventud. En eses dos papeles cantan Edgardo Eliecer como Mefistófeles, y Javier Díaz Dueñas como Fausto, Es imposible asegurar si estos dos jóvenes actores tienen voces muy potentes, o simplemente el micrófono se las abulta en un 100 por 100. Ambos, por fortuna son buenos actores, sobre todo Edgardo Eliecer tiene mucho temperamento dramático, mucha presencia escénica, y además este diablo tiene mucho "ángel". El que tiene una voz muy agradable al oído es el tenor Enrique del Olmo a quien el público conoce muy bien desde su participación en la ópera rock Jesucrito Superestrella. Aquí canta en varios papeles, en el del "Señor del Universo", y también como "Valentín", el hermano de Margarita, ésta el gran amor de Fausto rejuvenecido por la magia de Mefistófeles. En cuanto a Margarita, la intérprete Laura Flores, resulta bastante sobreactuada. En cambio, en el papel de Siebel, el antiguo amor de Margarita, Gerardo Flores, es especialmente atrayente y simpático, ya como cantante, ya como actor. y cree quien más logra conquistar al público.

Una gran parte de la representación se basa en la coreografía debida a Joan Mondellini, que es bastante vivaz y disciplinada, en tanto la escenografía de David Antón redondea el espectáculo.

A la salida; surge la pregunta. ¿Cuál es el público que tales espectáculos atraen? Normalmente me imagino que el auditorio más entusiasta de tales espectáculos musicales es la "chaviza". Pero el éxito de José el Soñador puede dar la esperanza a los productores Fernando de Prado y Ramón Jiménez, que también podrán contar con toda clase de públicos heterogéneos.