FICHA TÉCNICA



Título obra La visita de la bestia

Autoría William Mastrosimone

Dirección Arturo Ripstein

Elenco Miguel Ángel Ferriz, Rebeca Jones, Silvia Pasquel

Espacios teatrales Teatro Principal

Productores Henri Donnadieu

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La visita de la bestia” en El Día, 24 octubre 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La visita de la bestia

Malkah Rabell

Podría ser un melodramón, y aún peor, un grand guignol, si no fuera porque refleja un problema ya común en el vecino país del Norte, un pánico colectivo ante un drama nacional, ante un peligro cotidiano: el de las violaciones. ¿Cómo enfrentarlo? ¿Cómo detener su salvaje oleaje? ¿Cómo crear en los delincuentes un sentimiento de miedo al castigo? Un castigo que puede ser tan injusto como lo es actualmente el desprecio de la justicia por las víctimas. Porque en el mundo de la delincuencia no hay crimen más vago, que se preste más al equivoco que la violación. Si bien centenares de violadores andan sueltos por el mundo entero, es debido al hecho de que nunca se sabe del todo, nunca se puede estar seguro quián es la víctima y quién el victimario. Es un crimen confuso, en el cual se ha de creer en la palabra ya de uno, ya del otro. No pocas mujeres histéricas han acusado de violación a inocentes. Un acto al cual una multitud de mujeres no menos histéricas, han provocado por actitudes incitantes, ¿Cómo delimitar las culpabilidades? ¿Cómo demostrar la provocación de la mujer o la culpabilidad del hombre?

Tal es el drama, o melodrama del dramaturgo norteamericano, William Mastrosimone. Tal es el núcleo de la pieza –tal como la califica el programa de mano–: La visita de la bestia, en la cual el autor enfrenta a un hombre joven, Raúl, con una mujer no menos joven, Marjorie, que un instante antes no se conocían y quienes en un fugitivo momento se transformaron en mutuos victimarios. El hombre entró en una casa donde la mujer se hallaba sola e intentó violarla. ¿A quién de los dos tener piedad? ¿A quién de los dos acusar ante la justicia? Ella, no puede demostrar nada, en tanto él puede demostrar que lo dejó ciego. Es la palabra de ella contra la de él. ¿Pero, y mientras tanto? Mientras tanto ella irá a la cárcel por intento de homicidio, aunque fuera en defensa propia, y él quedará ciego para toda la vida.

La obra es excesivamente truculenta. Y no sabemos si acusar de ello al autor Mastrossimone –de quien creo es la primera obra teatral–, o al director de escena Arturo Ripstein, quien ya el año pasado ganó muchos aplausos y conquistó a un público de admiradores con otra obra excesivamente truculenta: El beso de la mujer araña. La opinión general, o mayoritaria, es que Ripstein en la presente representación no logró el mismo efecto que en la anterior. Para mi, se me hace que al contrario. El melodrama actual está realizado con mayor profesionalidad y mayor conocimiento de la escena, que no es poco para un director cinematográfico. Mas, también es necesario tomar en consideración que dirigir en un escenario a la italiana es mucho más sencillo que en un foro circular tal como es el Polyforum Siqueiros donde realizó su primera dirección teatral.

De los cuatro actores que interpretan en el teatro Principal la obra de Mastrosimone, tres están excelentes. En primer término ese joven actor, Miguel Ángel Ferriz, en el papel de la "bestia", la única figura masculina, es estupendo. Cada vez madura más su actuación y en cada protagonista cambia su manera de ser. Sin necesidad de máscaras y maquillajes, crea un nuevo personaje. Si no es nuestro mejor actor joven, es uno de los mejores: temperamental, natural y con dicción muy clara, una voz matizada, y una gran capacidad para dominar la escena y a su personaje. Tanto en sus escenas dramáticas, como en las escenas de "bestia" –más que criminal un enfermo mental–, es perfecto.

En el papel de Marjorie, Silvia Pasquel es una intérprete de arte maduro, y nos recuerda su actuación en un personaje bastante semejante, el de Claudia. Mas, en esta última obra, tanto la pieza como el personaje eran más densos, más perfectos y dramáticamente redondeados. En cambio, en Marjorie, la víctima transformada en victimaria las situaciones se repiten y las actitudes de la protagonista también. El personaje es tan tremebundo como la misma obra.

En la figura de mucho menor importancia, la de Patricia, la amiga inteligente, que de inmediato abarca la situación, Rebeca Jones vuelve a demostrar que es una revelación en el teatro mexicano, con su perfecta libertad de moverse por el escenario, y su no menos perfecto manejo de la voz. Esta joven actriz ya no es una promesa sino una realidad.

El teatro Principal, donde se presenta La visita de la bestia, trata de cambiar la imagen que de esta sala tiene el público, que desde años asiste a espectáculos frívolos y vodevilescos. Producido el espectáculo por Henri Donnadieu, nuevo elemento en la labor empresarial, éste se empeña con toda buena voluntad, a introducir en esa sala tan céntrica y cómoda para la mayoría de auditorio urbano, un nuevo repertorio de mejor calidad. Aunque La visita de la bestia no sea precisamente una obra de mis preferencias, es sin duda un paso para ir preparando a los habituales espectadores a un nuevo género de representaciones.