FICHA TÉCNICA



Título obra El pensamiento

Autoría Leonid Andreyev

Notas de autoría Carlos Ancira / adaptación

Elenco Carlos Ancira

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El pensamiento y Carlos Ancira” en El Día, 17 octubre 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El pensamiento y Carlos Ancira

Malkah Rabell

El monólogo: El pensamiento, que Carlos Ancira representa en el teatro Julio Prieto por una muy corta temporada, no ha sido escrito en forma de tal, por el novelista y dramaturgo ruso de principio del siglo, Leónidas Andreiev. En su original El pensamiento fue una novela corta, que más tarde el propio escritor dramatizó en tres actos. Carlos Ancira transformó el cuento en un monodrama muy habitualmente adaptado. Lo que permite al actor no sólo presentarse al público –tanto de la capital como de la provincia–, en las más difíciles situaciones, sino, también de interpretar diversos personajes de la misma obra, Lo que a todo actor inquieto ofrece la posibilidad de enriquecer su labor artística.

Algunos estudiosos del teatro contemporáneo han considerado El pensamiento como el mejor drama de Andreiev. Este escritor hace muchos años fue conocido en México por la interpretación de María Teresa Montoya en el papel Anfisa la obra del mismo título, drama de tres hermanas enamoradas del mismo hombre; y hace unos tres años, el teatro Universitario representó en la C.U. una nueva dramatización –horriblemente mutilada– de un cuento de Andreiev muy famoso: Los siete obcecados.

En general, Andreiev fue un escritor, muy controvertido. Ha llegado a tener mucho éxito con ciertas obras dramáticas y otras fueron un sonado fracaso. Pero fue sobre todo como cuentista que atrajo a un numeroso público lector. En su libro: El teatro ruso, del imperio a los Soviets, el autor Marc Slonim, en su capítulo dedicado al "Teatro de Arte" de Stanislavsky, al mencionar a Leónidas Andreiev, dice: "...las obras de Andreiev tuvieren un extraño destino. Después de una breve y brillante aparición en la escena rusa, seguida de discusiones violentas, se apagaron sin dejar rastro y se convirtieron en sombras del pasado casi simultáneamente con la muerte física del autor. Y sin embargo, en si mayoría estaban bien realizadas, y no hay duda de que Andreiev poseía ...oficio y vigor dramático. Cada vez que sus obras, como El que recibe las bofetadas (1913), fueron representadas en el exterior... el público de la década de los veinte los aclamaba, y su reposición en los teatros universitarios después de la Segunda Guerra Mundial, demostró que no habían perdido su atractivo..."

En cuanto a El pensamiento ofrece el drama de un intelectual, Kerzhentsev, quien cree en el poder del pensamiento y sobre todo cree en su propia superiorid intelectual. Mata al esposo de la mujer que ama y finge, o cree fingirla demencia. Finalmente queda confinado en una institución para enfermos mentales, y empieza a preguntarse si realmente simula su locura, o en realidad es un enfermo mental. En el mismo libro de Marco Slonim, el autor anota a propósito de esta obra de Andreiev; "Stanislavsky y Leonidov, ambos intérpretes de Kerzhentsev, pusieron en escena la obra como un caso clínico de locura creciente y mantuvieron hechizados al público con su interpretación intelectualizada de un complejo proceso psicológico o patológico".

En su nueva versión, Carlos Andreiev trató más bien de subrayar las reacciones de Kerzhentsev contra la sociedad en la que vivía, y después de la representación inició con el auditorio –por cierto entusiasmado– un debate acerca de la pregunta: ¿Es Kerzhentsev un simulador o un demente real? Desde luego, es una pregunta muy difícil de contestar. Más de un psiquiatra célebre, no pudo contestarla en casos criminales, y tuvo que enfrentarse con sus colegas de opiniones contrarias.

Podemos considerar con cierta leve lógica, que todo criminal es un demente. No pocos psicólogos afirman que nuestra sociedad moderna considera loco a todo ser humano que no está conforme con su manera de vivir y de llevar el mundo, sobre todo políticamente. Lo que no deja de ser verdad. Pero sólo una verdad a medias. La locura existe. Más, tal vez, unos próximos estudios científicos descubrirán causas no sólo psicológicas sino físicas de este terrible mal, que se podrá curar con mayor facilidad.

Esta discusión actor-público, entusiasmó al auditorio, el cual después de ovacionar al intérprete, aplaudió largamente al director del debate. Y el actor que tanto éxito tuvo en El diario de un loco parece renovar sus laureles con otro caso de un enfermo mental: el del personaje de El pensamiento: Kerzhentzey.