FICHA TÉCNICA



Título obra Ritoso ¿Quién soy yo?

Autoría Alumnos del CADAC.

Dirección Lech Hellwig Gorzinsky

Elenco Jorge Morfon

Grupos y compañías Alumnos del Centro de Arte Dramático, A.C. (CADAC)

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Ritos o ¿Quién soy yo?, 10 septiembre 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Ritos o ¿Quién soy yo?

Malkah Rabell

¿Es acaso el pueblo mexicano el único que puede hacerse la pregunta: ¿quién soy yo? ¿No será más bien cada pueblo inclinado a la misma interrogante, por más lejanas que sean las raíces de sus ancestros en la misma tierra? Sólo los nazis y los partidarios de la "sangre pura" pueden dedicarse a buscar en el pasado en busca de las más remotas e inmaculadas fuentes de su linaje ario. Creo que la mayoría de los pueblos tiene entremezclados sus diversos orígenes, y en la raíz de cada grupo étnico se han ido entrecruzando, enriqueciéndolas, las diversas sangres, siendo todas ellas del mismo color: el rojo. Antes de formarse una nación, en cualquier parte de nuestro globo terráqueo, cada población se va constituyendo, amalgamándose con distintas tribus y distintos conquistadores. Mas, la pregunta ¿quién soy yo, un náhuatl o un español, un blanco o un indio? ¿Quién es mi dios, Jesucristo o las divinidades prehispánicas, precolombinas? Es una interrogante ya muy antigua en la vida mexicana. Y sólo –creo– se lo podrán responder con calma y certidumbre, quienes admitan ser mestizos, hijos de varias razas y de diversos pueblos. Como son mestizos los pueblos del mundo entero, aunque muchos han preferido sacrificar sus vidas en guerras y rebeliones antes de admitir una verdad tan sencilla.

Mas, el joven director de escena, Lech Hellwig Gorzynski, en su montaje de Ritos en el foro Shakespeare, con alumnos del CADAC, ha tomado con tremenda seriedad tal interrogante. Lech Hellwig es polaco, desde hace poco tiempo en nuestro país, y como suelen ser sus compatriotas, cuando llegan a un nuevo país de compleja historia se preocupan por su pasado y su presente con cierto romanticismo, también él es romántico, y en este caso muy preocupado por los misterios de los orígenes mexicanos. Al asistir al estreno de ¿Quién soy yo? y ver su puesta en escena, no pude dejar de recordar algunos cuentos sobre nuestro país de D.H. Lawrence (El autor de El amante de Lady Chatterley y no el de Arabia) donde narra con toda buena fe (probablemente) que ciertas tribus contemporáneas se dedican a sacarle el corazón a sus víctimas en el transcurso de una misteriosa ceremonia. De allí el título: Ritos.

Gorzynski logró imponer a sus jóvenes actores, grupo muy disciplinado y muy bien preparado para la técnica corporal, unas actitudes muy plásticas, casi sin palabras. Diríase que el director de escena, al no dominar el idioma prefirió dar a la representación un giro de ballet mudo, de una pantomima. Y para lograr tal resultado impuso a su muy joven intérprete, Jorge Morfin, una nueva esencia de Quetzalcóatl, quien, bajo forma humana vuelve a la tierra, entre sus antiguos adoradores, y cansado, duerme y sueña. Y los sueños no tienen colores ni voces, son mudos. Por lo mismo, todo el texto –o por lo menos la mayor parte de éste– es silencioso. Nos muestra caras que sólo se expresan por muecas, con sus rostros retorcidos en un aullido. Bocas abiertas en un silencioso grito; ojos que algo piden en silencio, sin palabras. El espectáculo a menudo parece una película muda, sonorizada, y muchas de sus Imágenes son bellas, y muy sugestivas, con esta extraña escenografía –hecho novedoso en el Foro Shakespeare que casi nunca usa escenografías especiales–, que simboliza las pirámides.

Mas, el libreto no pertenece al director de escena. Es una labor colectiva del conjunto de intérpretes. A los alumnos del CADAC, Centro de Arte Dramático, pertenece al texto. Por fortuna es un texto casi mudo, semi silencioso. Aquí sólo han intervenido las ideas, las actitudes. Las colaboraciones colectivas son en la mayoría de los casos poco brillantes. Y desde el punto de vista literario esta obra es un fracaso. En cierto modo se ha tratado de reunir en una síntesis, las diversas épocas históricas de México que sugieren la misma pregunta: ¿Quién soy yo? Y el final es un poco ajeno al texto. Parece como si el autor –o los autores– quisieran decir que en todas esas épocas ha circulado la muerte en torno de sus futuras víctimas. Pero la muerte que finaliza el espectáculo ya no se contenta con pequeños grupos humanos, ni tampoco con individuos. Siega con su satánica hoz a diestra y siniestra, cuando llegan las grandes guerras... O quizá el dramaturgo quiso decir que a la Dama Blanca nadie escapa.

En resumen, este collage de diversas escenas históricas que sueña Quetzalcóatl, nos son tan conocidas, que en realidad no pudieron despertar un excesivo interés.