FICHA TÉCNICA



Título obra Los dos hermanos

Autoría Felipe Santander

Dirección Felipe Santander

Elenco Odiseo Bichir, Demián Bichir

Escenografía Arnold Belkin

Espacios teatrales Teatro Santa Fe

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los dos hermanoscon nuevos hermanos” en El Día, 1 agosto 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los dos hermanos, con nuevos hermanos

Malkah Rabell

Después de haber abandonado el teatro Legaria al cabo de varios meses de representaciones de la comedia dramática, político musical: Los dos hermanos, y después de varias semanas de receso, vuelve a ofrecerse la obra de Felipe Santander en el reducido pero simpático teatrito de Santa Fe, con un casi total cambio de reparto. Y sobre todo con un cambio de las dos figuras, Juan Juanito y Florencio, los dos hermanos, los dos protagonistas creados por el multipremiado autor de El extensionista.

Documental sobre vida campesina, sobre vida minera que surge en medio de una aldea agrícola, cuando una mina se transforma en el pan diario de los aldeanos, es también un documental sobre las fuerzas militares por dentro de nuestro país (y tal vez en todos los países del mundo). Lo que no deja de ser original, ya que –creo– no había visto ninguna otra obra mexicana que llevara a escena la entidad militar nacional.

No hay nada más difícil que volver a repetir un sonado éxito. Después de haber llegado El extensionista a las mil 900 representaciones ningún espectador logra descartar la compración entre ésta última y Los dos hermanos. Y aunque las dos tienen numerosos merecimientos, tal vez lo que falta a la segunda obra es aquel sentido del humor en el cual iba envuelto el argumento de la primera, pese a tratarse de una creación de contenido muy dramático y muy real. En cambio, Los dos hermanos, temo que ni siquiera hace sonreír. Historia de una mina en un pueblo agrícola que durante varios años llegó a formar el centro económico y social de la población, y que queda liquidada por los dueños, quienes al verse obligados a desembolsar grandes cantidades para renovar las viejas instalaciones que se han vuelto peligrosas, simplemente prefieren irse a otra parte con mejores perspectivas.

A los dramaturgos mexicanos por lo general se les reprocha su estatismo, su falta de acción. A esta nueva obra de Felipe Santander se le puede reprochar lo contrario, y también se le puede felicitar precisamente por abarcar tantas áreas de la vida del hombre común de nuestro país. Hay en este drama una abundancia de sucesos que a veces se antojan excesivos. Sin embargo el argumento se va desplegando con mucha claridad, y los tres elementos que forman la unidad de la obra, agricultura, minería y ejército, ocupan cada uno a su tiempo el interes del auditorio. En esos Dos hermanos, uno el mayor se va a la ciudad, no sólo para sobrevivir individualmente, sino para ayudar a la sobrevivencia de la familia. Y la vida urbana transforma todas sus virtudes en defectos. Lo que en el campo hacía su fuerza en la ciudad crea su debilidad y le impide defenderse.En la ciudad se encuentra sólo, sin trabajo, sin hogar, sin apoyo y sin amigos, obligado, en su desamparo a aceptar una tarea que va contra su naturaleza bondadosa y sana, contra todos sus preceptos humanos; la de un soldado.

La obra se inicia con un poema de Nicolás Guillén en la voz de una cantante: "¿Soldado por qué piensas tú, que te odio yo? Precioso poema que todos deberíamos conocer y repetírnoslo una y otra vez. A saber: el soldado no es el verdugo, sino la víctima, por igual que todos los hombres, todos los hermanos, de su pueblo. Y si el hermano soldado ha de enfrentarse a su hermano campesino, no es por voluntad propia, sino como resultado de una situación y de un sistema. Ninguno de ellos es Caín, ni tampoco Abel. Los dos son víctimas.

En escena 19 actores hacen treinta papeles. En la figura de Juan Juanito, el hermano soldado por incidentes del destino, aparece un actor muy joven, que recien se acopló a la compañía, Demián Bichir, y lo que no falta de gracia, es que en el papel de su hermano Florencia aparece su auténtico hermano en la vida, Odiseo Bichir. Aunque ambos se antojan todavía demasiado jóvenes para esos dos personajes ya destrozados por la fatalidad de un sistema, son excelentes actores, y uno en el papel más dramático, como Juan Juanito, y el otro como el hermano más ingenuo y menos capacitado para la lucha por la sobrevivencia, Florencio, han sabido imponer en sus sendas partes, una caracterización natural y sincera. Demián Bichir, sobre todo en sus escenas de soldado que se rebela contra sus inhumanas obligaciones que sin saberlo aceptó al ponerse el uniforme, da muestras de un fuerte temperamento dramático. Más cómico, el personaje del otro hermano, no es un papel más fácil, sino todo lo contrario, Odiseo Bichir se esfuerza en parecer tonto, a lo que su propio físico no se presta facilmente. Todo el resto del conjunto, tiene papeles secundarios lo que todos cumplen correctamente. Quizá el nuevo reparto necesitaría uno o dos ensayos suplementarios para que la obra corriera con mayor soltura. Lo que para el director de escena, que es a la vez el dramaturgo, Felipe Santander, quizá no sería un excesivo sacrificio.

Aunque el teatro es lejano y aún no "calentado", el espectáculo merece ser visto.