FICHA TÉCNICA



Título obra La fiaca

Autoría Ricardo Tálesnik

Dirección Sergio Corona

Elenco Sergio Corona, María Rojo, Ada Carrasco, Guillermo Rivas

Espacios teatrales Teatro Principal

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La fiaca” en El Día, 11 julio 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La fiaca

Malkah Rabell

Comedia simpática, bastante melancólica y hasta con un final muy triste, La fiaca, del comediógrafo argentino Ricardo Tálesnik. tiene el don, algo misterioso, de arrancar carcajadas a todo lo largo del espectáculo, hasta en escenas más dignas de un suspiro. La palabra "fiaca" pertence al "caló" porteño, es decir al lenguaje popular de Buenos Aires que usan tanto los estudiantes como los vendedores de periódicos, y quiere decir simplemente pereza, flojera. Adaptada la obra de Tálesnik a México esta palabra desconocida en nuestro ambiente, le impone a la representación un aire secreto y le da a los actos y a las palabras del protagonista un valor del cual la familiar expresión "flojera" carece.

Lo interesante de la obra no es tanto el hecho de un un empleado de banco decide faltar un día después de domingo a su trabajo –lo que entre nosotros diríamos "faltó en San Lunes"– sino que semejante decisión la ha tomado como una actitud rebelde. como una protesta contra una vida de 18 años de mediocridad y monotonía en un trabajo de oficinista. Y continúa su especie de huelga solitaria, en la cual todos lo abandonan, después de "San Lunes", a la espera de que se le quite la "fiaca". Y el caso resulta tan extraño en un hombre que siempre fue un disciplinado y sometido hombre de trabajo, que nunca ha faltado al suyo, que la prensa empieza a interesarse por él, por ese valiente "revolucionario". El autor no se preocupó excesivamente de la verosimilitud y buscó ciertos elementos del "Teatro del Absurdo", que sobre todo impone al final de la obra.

La comedia no es un estreno. Es un reestreno después de diez o más años de haber sido presentada en México por el mismo actor, Sergio Corona, en el papel protagónico, Si no me equivoco, fue aquel rol de Nestor Viñales, la primera aparición de Sergio Corona en un personaje central. en una primera figura de teatro, después de toda su juventud artística dedicada a la danza. Por aquellos días hubo discusiones en los ambientes periodísticos dedicados a entregar premios, si no fuera conveniente premiarlo como "Revelación", a lo que se opusieron numerosos críticos por considerarlo merecedor de un galardón más importante. Sergio Corona ya entonces fue excelente en ese personaje tragicómico. Lo sigue siendo, con mayor oficio, aunque –tal vez– con menor frescura. Y lo único que le puedo reprochar es el andar durante dos actos (¿o serán tres?) en calzoncillos, cuando el siglo XX ya conoce el piyama.

En aquel estreno de hace diez años, o más, en aquella primera puesta en escena de la comedia de Tálesnik, la dirección perteneció a Carlos Gorostiza, dramaturgo argentino, quizá mucho más brillante en la dirección que en la dramaturgia. En el presente casa, Sergio Corona llevó su honestidad al punto de anunciar al mismo director, y personalmente sólo se consideró como "realizador".

Muy simpática y temperamental resulta María Rojo en el papel de la esposa, quien, después de aguantar la dictadorial actitud de su cónyuge hacia ella en su vida hogareña, no le perdona en cambio su rebeldía de empleado; no le perdona perder un empleo conveniente, y se va... pero vuelve.E igualmente vuelve la madre, no menos indignada ante las extravagancias de su hija que la esposa. Vuelve cuando del hijo empieza a preocuparse la prensa. La familia odia a los fracasados, pero es la primera en descubrir sus virtudes cuando triunfan. En el papel de esa madre, excesivamente sobreprotectora, capaz de idiotizar a cualquier hijo, Ada Carrasco hace gala de todo su oficio que siempre le ayudaba a conquistar al público. Pero quien realmente se muestra excelente en su papel de Peralta, también empleado de banco, pero a diferencia de su colega Viñales, temeroso de perder su puesto, más, infantilmente dedicado a soñar en otras actividades. como cantar y bailar mambo es Guillermo Rivas. Su escena con Sergio Corona fue –creo– la mejor de la representación. También muy correcto en su papel de representante de "relaciones humanas" del Banco, es Luis Couturier.

Lo que también debemos aplaudir, es que el teatro Principal donde en los últimos años hemos visto tanta basura, actualmente parece cambiar de rumbo, y buscar espectáculos más valiosos. Ya que últimamente hemos podido presenciar en esa sala obras como "Equus", un drama, y una comedia tan blanca y humana como La fiaca.

En resumen un espectáculo muy agradable, bien realizado y bien actuado. Aunque no sé por qué la gente se ríe tanto.