FICHA TÉCNICA



Título obra Monte Calvo

Autoría Jaire Aníbal Niño

Dirección Gerardo Hernández

Elenco Alejandro Aguirre, Héctor Berthier, Gabriel Berthier

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Eventos Primera Muestra de Teatro Independiente

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos espectáculos experimentales. Las máscaras que hablan: El antídoto” en El Día, 25 junio 1984, p. 22




Título obra El antídoto

Autoría Rafael Degar

Dirección Rafael Degar

Iluminación Regan Hidalgo

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Eventos Primera Muestra de Teatro Independiente

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos espectáculos experimentales. Las máscaras que hablan: El antídoto” en El Día, 25 junio 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Dos espectáculos experimentales. Las máscaras que hablan: El antídoto

Malkah Rabell

Quizá sea Rafael Degar nuestro mejor mimo. Empezó su carrera con otros tres compañeros bajo el nombre de Los Tres. Pero es demasiado multifacético para seguir el mismo camino por mucho tiempo. Desde algunos años se dedica a crear espectáculos de arte mudo, como actor, director y autor a la vez. Actualmente presenta en el Foro Shakespeare" una obra muy extraña: El antídoto, en la cual no participa como intérprete, pero de la cual es autor y director, y sobre todo diseñador y realizador de unas fantásticas máscaras, que usa todo el reparto formado por seis personas, de las cuales algunas hacen varios papeles bajo distintos antifaces. Máscaras que provocan la dolorosa sensación de hablar, a veces de gritar, y otras de llorar en silencio. Máscaras que ignorarnos si son maravillosas o feas. Toman los rostros inmóviles y callados, y sin embargo nos desgarran.

Igualmente extraña es toda la representación. Aunque existe una anécdota, una intriga, no tienen mucha importancia. Lo que importa es la atmósfera, el ambiente, el estado de espíritu creados en una ciudad, tal vez un simple villorio, donde un virus desconocido mata a gran número de habitantes. Los sobrevivientes han huído a las montañas. Y algunos, muy pocos, han quedado viviendo como ratas. escondidos en los agujeros, temerosos unos de otros, cubiertos los rostros con caretas como si fueran máscaras antigases venenosos, fumigando constantemente los estrechos rincones donde han de vivir, de sobrevivir. Alguien tiene un "antídoto". Pero nadie sabe dónde se encuentra ni quién lo esconde: Y entre ese reducido grupo de muertos vivos, se esconde un asesino, que como el virus, envenena y espanta cada hora y cada minuto de ese puñado de habitantes de un villorio condenado a muerte.

El espectáculo es impresionante. Aunque nadie habla se comprende perfectamente los sucesos. La iluminación es muy importante para la creación del ambiente, y se debe a Regan Hidalgo. En cuanto a los actores, aunque todos se desempeñaron con entrega y emoción; no podemos citar a ninguno en especial, por no saber los nombres de cada quien, escondidos bajo los antifaces.

Otro espectáculo, que se presentó en el mismo foro Shakespeare durante esta primera Muestra de Teatro Independiente, pertenece a un actor colombiano: Jaire Aníbal Niño, y es dirigido por Gerardo Hernández. Es casi tan impresionante –en otro sentido–, que la obra anterior, El antídoto. Aquí, en este Monte Calvo, tenemos sólo tres personajes en el escenario. Y estos tres seres humanos son como símbolos de una sociedad en decadencia. Dos vagabundos, aún jóvenes, se encuentran en el mismo basurero. Uno no sabe escribir; el otro no puede caminar sin el apoyo de una muleta. El primero fue payaso y abandonó su oficio porque el día cuando pensó emocionar a su público, éste se rió a carcajadas. El payaso no debe sacar lágrimas, sólo debe hacer reír. Al otro le falta una pierna. La perdió en Corea. La perdió por la Patria. Pero la patria lo rechaza, como a un objeto inútil; lo olvida, con su hambre y su vida destrozada. El antiguo combatiente ama esa patria cuyo hombre nunca pronuncia, y lleva con orgullo una medalla en el pecho. El diálogo entre esos dos vagabundos, esos dos hambrientos que buscan entre la basura un pedazo de pan, es excelente. No sabemos dónde está ubicado ese Monte Calvo que da título a la obra. Pero fuera donde fuera, se nos hace extraño que un ex combatiente inválido y condecorado no tenga una pensión. (Probablemente el autor buscó impresionar sin fijarse demasiado en la verisimilitud). Más, como la obra y la dirección son muy realistas, no podemos menos que buscar las razones auténticas.

El final es muy original e inesperado. Trae a escena a un tercer personaje –compañero de guerra del inválido– quien a su vez perdió la razón. Los tres actores, aunque no son profesionales, dan vida a sus personajes, sobre todo el antiguo payaso. No sé cual es cual, porque no figuran en el programa los papeles que cada quien realiza. Sus tres nombres son: Alejandro Aguirre, Héctor Berthier y Gabriel Berthier. La escenografía no existe, y la representación se contenta con un foro cubierto de papeles sucios como símbolos de un basurero.

Las dos representaciones: El antídoto y Monte Calvo, son muy interesantes, y si vuelven a reponerse, merecen ser vistos.