FICHA TÉCNICA



Título obra Amadeus

Autoría Peter Shaffer

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Manolo Fábregas, Rafael Sánchez Navarro, Ricardo Cortés, María Sorté

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro San Rafael

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Amadeus, excelente representación” en El Día, 18 junio 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Amadeus, excelente representación

Malkah Rabell

La unión de los dos nombres: Manolo Fábregas-Wolfgang Amadeus Mozart, el rey de la comedia musical en México y el genio musical más grande del mundo occidental ha conocido, hacía sospechar una comedia musical. Pero se equivocaban los que tal pensaron. La obra de Peter Shaffer: Amadeus, recién estrenada en el teatro San Rafael, es una pieza seria en dos actos. Más aún, melancólica y con un final desgarrador. Tampoco es una biografía con pretensiones de fidelidad. Peter Shaffer se ha basado en un rumor que nunca tuvo visos de seriedad: las intrigas que Antonio Salieri, famoso músico italiano, kapellmeister del emperador austriaco José II (el hermano de María Antonieta, reina de Francia) llevó a cabo contra Mozart para eliminar tan peligroso rival. La historia musical lo rechaza y considera tan sólo un "chisme". Lo que no impide que cualquier diccionario de músicos lo menciona. Y Shaffer, que parece más preocupado por la psicología de Salieri que por la de Mozart, y nos presenta a ese personaje, consciente antes de morir que su nombre figurara en la historia más como enemigo y hasta asesino de Amadeus que como creador. Y por cierto, psicológicamente el compositor italiano es mucho más profundo e interesante que su genial colega y rival, Amadeus. El Salieri, que la historia considera bueno y generoso, no logra comprender cómo Dios ha puesto tanta genialidad musical en una "criatura" que persigue a las mujeres, emplea un lenguaje soez y se ríe constantemente (posiblemente risa nerviosa más que de alegría). Semejante pregunta no sólo se lo hace el Salieri creado por Shaffer. Se lo hacen numerosos biógrafos de ese niño grande que siguió siendo durante toda su vida Wolfgang Amadeus Mozart.

No, Amadeus no es una comedia musical, ni mucho menos, aunque algunas composiciones mozartianas se introducen en el espectáculo. Es una obra seria y muy inteligente, que debería llamarse Salieri frente a Mozart. Más, el título Amadeus no deja de ser interesante. Salieri lo considera como un símbolo: el Amado de Dios. Y Salieri se pregunta: ¿Por qué Dios ama a ese pequeño monstruo, y no me ama a mí? A mí que he dedicado toda mi vida a ser fiel a las exigencias de la fe. Salieri sabe muy bien que la bondad en el arte nada significa. Este compositor que triunfó en la corte y tenía todos los ases del éxito en la manga, poseía una gran sensibilidad artística, comprendía la música de Mozart mejor que nadie. Cuando el emperador bostezaba ante la ópera Las bodas de Fígaro, Salieri lloraba y en su alma admitía la grandeza de su rival y sabía que personalmente era incapaz de salirse de su mediocridad creativa. En realidad, el papel central de la obra es Salieri. Y Manolo Fábregas en este difícil personaje, seco, inteligente, pero intrigante, y desde luego antipático, fue excelente. Quizá en la fase cuando el protagonista ya es anciano y la gente lo ha olvidado y abandonado, y antes de morir recuerda sus enfrentamientos con Mozart, cae un poco en la farsa que resulta bastante incomprensible.

El joven actor, Rafael Sánchez Navarro, como Mozart, el niño adulto con todos sus defectos de pequeño monstruo, genio y loco a la vez, quien "se echaba en los brazos de la emperatriz y enloquecía a las damas de la corte" (según el Diccionario de los músicos de Roland de Conde), creó un carácter estupendo, que algunos espectadores juzgaron excesivo, pero que se basaba en rasgos documentados. Rafael Sánchez Navarro ¡era Mozart! Creo que semejante interpretación despertará la curiosidad de gran parte del público por la personalidad del genio de Salzburgo.

El amplio reparto tenía en su mayoría papeles secundarios. No podemos mencionar a todos por exceso de nombres. Pero, todos se han desengañado con toda corrección y entrega. A quien no se puede olvidar es a Ricardo Cortés en el papel del emperador José II, quien puso al servicio de su personaje una gracia, una comicidad muy sutil, una inocencia en la tontería que despertaba sobre todo sonrisas. A su vez María Sorté se desempeñó excelentemente en su papel de esposa de Mozart.

En cuanto a la dirección, Manolo Fábregas ha puesto en escena a este Amadeus, con férrea disciplina, con un cuidado increíble por el menor detalle, por el mínimo episodio, cuidando la fidelidad de los trajes, cuidando el manejo de las luces tan importante en el teatro moderno, iluminación cuyo diseño se debía a Manuel Sánchez Navarro. Igualmente interesantísima resultó la escenografía debida a David Antón. Tal vez fue exagerado el abrir y cerrar tantas veces el telón de fondo. Mas, qué importancia tienen unas pequeñas fallas, sobre todo la noche del estreno, entre tanta perfección.

¡Un espectáculo estupendo en todos sus detalles!