FICHA TÉCNICA



Notas Segunda parte de un artículo sobre el significado de drama.

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. ¿Qué es el drama?” en El Día, 31 mayo 1984, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

¿Qué es el drama?

Malkah Rabell

Tal como lo he explicado en la Primera Parte, el drama en sus inicios, en sus orígenes, designaba acción, y el lugar donde esta acción tenía lugar. Es decir que designaba todo el contenido de un espectáculo, ya fuera comedia o tragedia. A partir del siglo XVIII se emplea la palabra "Drama" mucho más ampliamente, y viene también a designar un género teatral: el dramático, que auna lo cómico y lo trágico, lo serio y lo alegre (los románticos lo llaman: lo sublime y lo grotesco). Y tal fue su aplicación durante casi doscientos años, así se tratara del "drama" burgués, romántico, simbólico, naturalista o expresionista, como se vino a llamar a través de sus distintas metamorfosis.

Más, actualmente, los dramaturgos contemporáneos han preferido aplicar a la obra seria, la denominación pieza, tal vez porque les parece más neutra y menos comprometida con un género determinado del tan diversificado teatro moderno, tan rico en innovaciones. Un género que en cierto modo ha perdido sus características del "drama clásico", o como lo llaman otros teóricos: "drama puro".

No obstante, los teóricos no dejan de interrogarse: ¿Cuál es la diferencia fundamental entre drama y pieza? Y no le hallan respuesta. El vocablo aún no tomó ciudadanía en los vocabularios, que siguen designando a las piezas como "obra teatral, obra dramática que sobre todo se aplica a las obras cortas, de un acto". Tampoco los especialistas en la materia la usan con exceso. Casi puede decirse que rara vez se encuentra esta palabra en su sentido de género. Se la emplea como obra, y a veces cuando se trata de textos franceses es difícil discernir cuál es el sentido del vocablo. De los pocos libros especializados, es el de Michel Lioure; El drama de Diderot a lonesco que da una breve explicación del término en su capítulo acerca del drama contemporáneo, donde este profesor dice: "La pieza es en efecto la moderna heredera del drama... y ofrece todos los rasgos del drama. Pero al rechazar el título abdica todos los privilegios y originalidades. La riqueza y la diversidad de las "piezas" actuales impide que se les aplique las fórmulas y definiciones que antaño caracterizaban el "drama". No obstante, si la mayoría de las obras modernas escapan a las etiquetas y a las categorías, la noción misma de "drama" ha sido objeto de una reflexión constante y profundizada, que permite rodear por lo menos teóricamente, sus componentes estéticos y morales".

Pues, ya sea drama o "pieza", ¿cuáles son sus componentes estéticos y morales en los tiempos que corren? lonesco, quien a través de 290 páginas de sus Notas y contranotas estudia el teatro contemporáneo, considera que una obra de teatro, "sin que se la considere "drama o pieza", debe ser: una construcción constituida por una serie de estados de conciencia, o de situaciones , que se intensifican, se densifican, luego se anudan, ya sea para desanudar, ya sea para terminar en un nudo inexplicable".

Pero, por lo general, los teóricos tratan de diferenciar el drama de la tragedia, y casi nunca del melodrama. De manera muy simplificada se podría decir que hoy, tanto la tragedia como el drama tienen una base metafísica, ideológica o filosófica, con distintas tendencias cada uno de los dos. En tanto el melodrama carece totalmente de ese rasgo metafísico. Algunos autores explican que si bien la tragedia enfrenta al hombre a la fatalidad, a la voluntad de los dioses, que lo doblegan y contra los cuales, por más héroe que sea, por más grande que lo común de los mortales se muestre frente a la vida y a la muerte, no puede reaccionar y se encuentra inerme. En tanto en el drama el protagonista es un ser libre que nunca pierde la esperanza de ganar la batalla contra el destino, sea cuales fueran las circunstancias, y lucha hasta el final. La fatalidad en la tragedia, la libertad de conciencia en el drama; En una de sus obras, Antígona, Jean Anouilh pone boca de su coro, la explicación de esta doble actitud.

"La tragedia es limpia. Es descansadora, es segura.. En el drama con sus traidores, con sus malvados encarnizados, con su inocencia perseguida, sus vengadores y su espejismo de la esperanza que brilla siempre, la muerte se hace horrible, como un accidente. Tal vez podría uno salvarse aún, el buen joven quizá pudiera llegar a tiempo con los gendarmes. En la tragedia ya estamos tranquilos... Y sobre todo, es descansadora la tragedia, porque se sabe que carecemos de esperanzas, esta cochina esperanza, estarnos atrapados, por fin atrapados como una rata... En el drama uno se debate porque espera salvarse. Es innoble, indigno. Es utilitario..."

Distinguir una tragedia de un drama, no es difícil, es hasta muy fácil. Lo difícil es distinguir un drama de un melodrama, y en la explicación que del drama de Anouilh la consanguinidad entre ambos géneros es tal que parecen gemelos. Tampoco podemos asegurar si la obra de Anouilh con su tema basado en la clásica Antígona es tragedia o drama. Porque, este lenguaje en lugar de la nobleza trágica, parece más bien populachero. Y aunque el autor en ninguna parte emplea la voz: "pieza" parece que sea el género suyo.

Ahondando un poco en el lenguaje que los distintos autores usan para analizar el "drama" moderno, casi en ninguna parte aparece la palabra "pieza" como género y hasta en ciertos textos, originalmente en francés, existe la confusión, ya que tanto la palabra pieza como la palabra obra son iguales: piece. Muchos autores tratan de distinguir el drama de la tragedia, y algunos, como Edward A. Wirght en su Para comprender el teatro actual, simplemente emplea la palabra "melodrama" para distinguirlo de la tragedia. Más en ninguna parte aún encontré una distinción definitiva entre drama y pieza. Así que tendremos que admitir que una como la otra voz son igualmente aceptables.