FICHA TÉCNICA



Título obra Te juro Juana...

Autoría Emilio Carballido

Dirección Mercedes de la Cruz

Elenco Felio Eliel, Sonia Furió, Socorro Avelar, Emilio Capistrán, Alberto Celarié, Estela Serret, Beatriz Cecilia

Espacios teatrales Teatro Tepeyac

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Te juro Juana... de Emilio Carballido” en El Día, 23 mayo 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Te juro Juana... de Emilio Carballido

Malkah Rabell

Hace ya unos diez o doce años que he presenciado el estreno de Te juro Juana, que tengo ganas de nuestro mejor comediógrafo nacional, Emilio Carballido. Y pese al tiempo transcurrido la Comedia sigue siendo tan fresca, alegre y simpática como entonces. Reestrenada actualmente en el Teatro Tepeyac, bajo la dirección de Mercedes de la Cruz, hasta me parece más agradable y justa en todas sus medidas. Tal vez porque en aquella oportunidad, en aquel estreno, el papel de Juana fue interpretado por una actriz de cabaret –cuyo nombre ni recuerdo ni quiero recordar–, en lugar de una actriz de teatro como se debe.

Esos personajes de Carballido, tan vivos como siempre, ese ambiente captado y reproducido con vivacidad y naturalidad, esas situaciones posibles, aunque no frecuentes, y toda esa manera, tan de Carballido, de tratar un tema de manera ligera, aun cuando el contenido sea serio, se me hace mucho más de comedia que de farsa, tal como lo titula el programa de mano. En Te juro juana...., como en casi todas las comedias del mismo autor, no hay ni palabras gruesas, ni chistes a doble sentido, ni personajes caricaturescos. Hay bastante erótica, en los diálogos y parlamentos, pero casi nunca en las situaciones a lo vivo. Erótica que nunca llega a lo pornográfico, nunca a lo obsceno último peldaño del género cómico. Y caso extraño, en esta comedia Carballido nos presenta a los hombres como austeros y enemigos del sexo, por lo menos en sus actitudes exteriores.Y si el maestro Diógenes Feria, padre de Juana es un hipócrita, en cambio el joven maestro Librado Esquivel, a los 29 años es de un sentido moral muy de acuerdo con la provincia y los años 20: respetuoso con la dama de su corazón, en tanto huye de la jovenzuela que lo persigue. En cuanto a las mujeres, son mucho más audaces, eróticas y perseguidoras del sexo contrario. Hasta una mujer anciana, como Serafina, la nana de la protagonista, habla del amor sexual con toda libertad y muy poco pudor. Tal vez las jóvenes ofrecen un lejano reflejo de las flappers de moda por aquellos años en otras latitudes. Juana indudablemente las conoce con su charleston y su foxtrot. Pero las más jovencitas, como la alumna Inesita Mercado, hablan con vocecitas de niñas en presencia de los adultos, pero de inmediato cambian de voz y actitudes cuando están a solas con un hombre de su gusto.

La historia de esa maestra cuarentona que seduce a uno de sus alumnos de dieciocho, es bastante verosímil aunque cómicamente exagerada. Estanfor no deja de parecerse a otro protagonista carballidiano: el jovenzuelo provinciano que cae en los brazos de la mujer madura por ser rechazado por las muchachitas de su edad. Algo semejane encontramos en Rosalba y los llaveros. Es un hecho bastante frecuente. ¡Cuántos jovenzuelos se han enamorado de su maestra, y cuántos han seducido a su sirvienta sin pizca de maldad! El autor desde luego exagera los caracteres. Pero nunca llega a lo caricaturesco.

Tampoco llega a lo caricaturesco ninguno de los intérpretes. Felio Eliel, que podía inquietar en el papel de Diógenes Feria, el director de un instituto dé enseñanza, que se cree digno de una estatua de bronce por su alta moral y por sus conocimientos de nuestro idioma (por una vez que una comedia nos enseña el español correcto en lugar de echarlo a perder) ha sido excelente. El rostro de Raskolnikoff que tenía en su juventud, ahora se ha suavizado y "mexicanizado" bajo su cabellera canosa. Es increíble la naturalidad para la comedia de este actor dramático. A su vez Sonia Furió estaba encantadora como Juana, la maestra que termina por escribir novelas eróticas, o tal vez hasta pornográficas según la moral de su tiempo y de su ambiente. También en esta intérprete fue la naturalidad el rasgo sobresaliente. Socorro Avelar, en el papel de Serafina, la nana, fue la buena actriz de carácter de siempre, sin exageraciones ni necesidad de salirse de su género.

Tanto Emilio Capistrán, como Estanfor Vera, el discípulo en vías de ser poeta, que no sabe hablar cuando se emociona, pero en las mismas condiciones sabe escribir hasta poesía, y Alberto Celarié, como el joven maestro excesivamente severo con la moral de otros, y a veces con la suya propia, son dos actores que veo por primera vez y ambos han logrado darle realidad a sus difíciles personajes. La jovencita Estela Serret, muy graciosa en el papel de la perseguidora de hombres. Quizá la única que me pareció un poco falta de temperamento, fue Beatriz Cecilia, como la bibliotecaria. Pero a decir verdad, la mayoría de las bibliotecarias carecen de temperamento.

Eh cuanto a la puesta en escena, de Mercedes de la Cruz, tenía un ritmo perfecto, mucha alegría y frescura, así como fue lograda la dirección de los intérpretes. Hasta esos dos personajes, los dos albañiles, que no recuerdo en el original, tuvieron su gracia.