FICHA TÉCNICA



Título obra La mujer del año

Autoría Peter Stone

Dirección Claudia Islas

Elenco Claudia Islas, José Roberto, Amparo Arozamena, Mario Quintal

Escenografía David Antón

Coreografía José Luis Acosta

Música John Kander

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La mujer del año” en El Día, 25 abril 1984, p. 22




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La mujer del año

Malkah Rabell

El estreno fue un fracaso. Vi la representación que hizo Claudia Islas de la comedia musical norteamericana: La mujer del año, dos semanas más tarde, y a decir verdad no me pareció ni peor ni mejor que la mayoría de las obras de este género. Las comedias musicales dependen casi siempre de la producción. de la dirección y de la actuación de las primeras figuras. Y cuando se da la suerte que también las figuras secundarias llevan a cabo su tarea con la debida corrección, a menudo resulta un espectáculo agradable y divertido. Con la comedia de Peter Stone, con música de John Kander, se dio el caso que a la señora Claudia Islas no le fue suficiente ser la intérprete central del reparto; no se contentó con ser la "mujer del año" de la comedia; quiso serlo de verdad, ocupándose de la dirección y de la producción. Y en los tres campos fracasó... por el momento. En la producción, que en el teatro comercial es lo más importante, el éxito se basa sobre todo en la publicidad. Cuando la productora empiece a dar anuncios en la televisión, creo que el éxito será asegurado, aunque los críticos digan lo contrario.

En cuanto a la comedia en sí, es la historia del amor de una periodista célebre –la mujer del año– con un no menos conocido caricaturista, pero que no tuvo la suerte de ser el "hombre del año".Antes de iniciar su romance han sido enemigos, y cada uno de ellos atacaba al otro a través de sus propios medios de expresión: ella a través del periodismo y de la televisión; y él a través de la caricatura la ponía en ridículo. Al conocerse su relación termina en el matrimonio. La vida matrimonial entre una mujer hermosa y constantemente preocupada por su propia carrera con un hombre menos célebre, por lo general termina en el fracaso, aunque las femenistas pretendan lo contrario. Lo mismo sucede muy a menudo cuando un hombre se halla apasionado por su profesión, por ejemplo un médico o un abogado. Y si la esposa no tiene suficiente aguante o paciencia, la pareja termina por separarse. Con más razón cuando es la mujer la preocupada constantemente consigo misma.

En los Estados Unidos, en Broadway, La mujer del año fue el gran éxito de Lauren Bacall, la viuda de Humphrey Bogart. Nada extraño que otra actriz, otra star, de otro país, se vea deslumbrada ante la posibilidad de obtener igual triunfo. No sé cuál fue la virtud de la actuación de Lauren Bacall, quien en su época de actriz cinematográfica no fue muy llamativa. Mas, en cuanto a Claudia Islas fue absolutamente desesperante. Tal vez si hubiese tenido a un director que le impusiera los lineamientos de su personaje, podría haber ofrecido una correcta imagen de la protagonista, imaginarse que bastaba su buena –o mala– voluntad para dirigirse a sí misma e imponerse al público, resulta una verdadera impertinencia. Su narcisismo fue hasta colocar a los dos lados del escenario una prolongada serie de fotografías de ella misma. Lo que probablemente es una copia de la producción norteamericana. Si fuera hecho en tono irónico, burlándose del narcisismo de los personajes célebres, tendría sentido. Mas, hecho en serio, resultaba ridículo. Ni siquiera el físico de la señora Islas es apropiado para una persona inteligente. Es el suyo el aspecto de una muchacha bonita, pero sencilla. Como Mujer del año es un fracaso.

Por fortuna, en el papel de Sam Craig, el caricaturista, José Roberto, aunque más bien cantante, no dejó de ser simpático en su personaje. Lástima, que tanto él, como todos los demás intérpretes de la obra, cantaban a dos voces: la suya y la del playback. Lo que resultaba insoportable. Y otra fortuna más, aunque el director sea muy poco de fiar, los actores siguen actuando. Sobre todo los actores de mucho oficio. Como era el caso de Amparo Arozamena, que exageraba la comicidad en su breve aparición, pero es de todos modos muy amada por el público, y su número, junto con la primera figura: "Fantástico", mereció muchos aplausos. En cambio la coreografía, de José Luis Acosta, no era de lo más brillante, sobre todo en las intervenciones bailadas por Mario Quintal, demasiado robusto para ser un bailarín clásico. En cuanto a la escenografía, firmada por David Antón, es probable que como todo lo demás, sea una copia de la producción de Broadway.

En resumen, lo que más sobraba en esa comedia musical, era la Mujer del Año.