FICHA TÉCNICA



Título obra El sótano. Teatro del inconsciente: Dos / Mamita querida / Drama transparente

Autoría Analaura Díaz

Dirección Guillermo Cabello

Elenco Analaura Díaz, Carlos Lizárraga

Escenografía Compañía Tic-Tac

Iluminación Guillermo Cabello

Notas de Música Pierre Henry, Gustav Malher / música grabada; Compañía Tic-Tac / sonido

Vestuario Compañía Tic-tac

Notas de vestuario Compañía Tic-Tac / maquillaje

Grupos y compañías Tic-Tac

Espacios teatrales Foro Isabelino

Productores Compañía Tic-Tac

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Grupos experimentales: Teatro del Movimiento y Tic-Tac” en El Día, 9 abril 1984, p. 24




Título obra La mañana siguiente

Elenco Mabel Diana, Herminia Grotenboer, Lidia Romero, Serge Sandor

Notas de Música Mario Lavista, Antonio Russek / música grabada

Grupos y compañías El Cuerpo Mutable. Teatro de Movimiento

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Grupos experimentales: Teatro del Movimiento y Tic-Tac” en El Día, 9 abril 1984, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Grupos experimentales: Teatro del Movimiento y Tic-Tac

Malkah Rabell

La noche del 26 de marzo, cuando compañía: El Cuerpo Mutable estrenó La mañana siguiente en el Foro Shakespeare, hubo un apagón en el teatro, y el escenario permaneció unos largos minutos en las tinieblas, eh silencio, ya que la representación consistía en un espectáculo mudo, aunque tampoco era una pantomima. Vueltas las luces al escenario, los que quedamos en tinieblas fuimos los espectadores, ya que no entendíamos nada de los brincos y carreras, subidas y bajadas de sillas y mesas. En el escenario cuatro actores: tres mujeres y un hombre, corrían de un extremo al otro del foro, subían y bajaban de las mesas y sillas, arrastraban los muebles, sin que entendiéramos las razones de todos esos enloquecedores movimientos, a menos de que quisieran representar "la mañana siguiente" después de una noche de fiesta en su casa cuando el ama tiene que poner en orden el devastado hogar.

Para explicar los movimientos de mesas y sillas, El Cuerpo Mutable incorporó al programa de mano unas explicaciones que nos sumergieron en más tinieblas con igual fuerza que el espectáculo: "La presencia –anuncia el programa– de un cuarto determina el espacio donde los intérpretes y los objetos se desplazan y se acomodan continuamente en el devenir de las acciones. Estos sucesos, cercanos o distantes del público, son el vehículo de diferentes historias... El movimiento o la inmovilidad adquieren sentido por la intención con que se realizan". Francamente estas afirmaciones me resultan incomprensibles. En cambio, tantos amontonamientos de sillas y mesas me recuerdan Las sillas de Ionesco.

No obstante, a la mitad del espectáculo empecé a interpretar la representación según mi propio sentido de las cosas. Ese Teatro de Movimiento, que anula la palabra, trata de presentar varios sketches, o si se prefiere, varias historias diferentes, por medio del movimiento. No son mimos, y su función tiene poco de pantomima; pero son gente de danza, sobre todo las tres mujeres, las bailarinas Mabel Diana, Herminia Grotenboer y Lidia Romero, consciente o inconscientemente nos presentan coreografías. Una de estas pequeñas obras sin palabras, nos contaba las aventuras de unas espectadoras en el cine mudo, en tanto el actor invitado, Serge Sandor, realizaba una perfecta escena cinematográfica, acompañado por una de las jóvenes actrices-bailarinas. Otra de las historias, narraba una tempestad en el mar con una preciosa música de fondo de Mario Lavista y Antonio Russek. Y más indiscretos acerca de su arte que los intérpretes, nos hablaban de olas en la infinidad del agua y de las alas oscuras del cielo. Quizá lo mejor de la función llamadaLa mañana siguiente, resultaba la música.

El sótano

Otra representación experimental nos ofreció el grupo Tic-Tac, igualmente formado por cuatro jóvenes actores, pero esta vez por tres hombres y una mujer, en el Foro Isabelino, que trata, según afirma su director de escena, Guillermo Cabello, de abrir las puertas del anteriormente bellísimo teatrito, actualmente en ruinas, o casi, a nuevas actitudes y a nuevos grupos artísticos.

El sótano —que el grupo llama teatro del inconsciente, basándose en teorías de Augusto Strinberg— es un espectáculo de una hora de duración, en un solo acto. Formado por varios textos, de Analaura Díaz, igualmente la única actriz del grupo, la obra no tiene un tono único y aúna diversos géneros, como el drama poético Dos, la farsa satírica Mamita querida, y la pieza Drama transparente. Lo que da como resultado una representación bastante heterogénea, que nos narra la vida de una muchacha dominada por una madre absorbente y despótica, y que ha de buscar su propia libertad, el escape de la cárcel que resulta su "hogar", a través del ensueño, que desde luego hace surgir el inconsciente. Escondida en el sótano, lejos de la madre, vive para sí misma: el amor, la entrega erótica, la maternidad edípica y poco deseada. Son los elementos que se repiten una y otra vez. Lo que resulta un poco monótono. Monotonía de la cual nos salva la actuación de Analaura Díaz y Carlos Lizárraga. La primera en el papel de la muchacha presa, que dialoga –casi monologa– con su propia imagen interpretada esta última por Lizárraga. Ambos cuentan con buenas voces, que Carlos Lizárraga, corno la "imagen" usa para diversos personajes: el niño, el marido, el hombre de la calle, dominante y brutal. Lástima que a veces la dicción de ambos fallaba. Con economía de medios, casi sin escenografía, con la única ayuda de algunos elementos de utilería, los dos jóvenes intérpretes, bajo la dirección de Guillermo Cabello, que también manejaba la iluminación, y con la música de fondo de Pierre Henry y de Gustav Malher, sostuvieron el interés del público.

Tic-Tac se presenta como un grupo independiente, que trata de conquistar su profesionalidad con medios válidos, y cuyo trabajo escénico: diseño de escenografía, vestuario, sonido, maquillaje, realización y producción, es colectivo.