FICHA TÉCNICA



Título obra Algo te quiero decir

Notas de autoría Alma Levy / autora del texto homónimo original

Dirección Roberto Eduardo Carbajal

Elenco Juan Romanca, Alma Levy

Grupos y compañías Grupo Quatro

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Algo te quiero decir” en El Día, 24 octubre 1983, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Algo te quiero decir

Malkah Rabell

Es probable que el autor de este espectáculo algo nos quiso decir, pero su mensaje quedó bastante oscuro. Por otra parte, la obra que se presenta actualmente en el Foro Shakespeare se anuncia como "trabajo colectivo, basado en un texto original de Alma Levy", con "improvisaciones de los mismos actores" A decir verdad, nunca pude soportar las "creaciones colectivas", y aún menos las improvisaciones, en las cuales son casi siempre los mediocres que llevan la voz cantante. Por fortuna en el caso que nos interesa la "creación colectiva" se debe tan sólo a cuatro personajes: el Grupo Quatro, dos actores, asistente y director. Lo que dio como resultado una representación bastante simpática y agradable, aunque no en todas sus partes. Cuando hace unos diez años, Roberto Eduardo Carbajal, el director, empezó sus andanzas por el mundo del teatro, la moda estaba a lo incomprensible, a lo hermético, al "Teatro del Absurdo" y a la pintura abstracta. Ambas cosas han dejado de estar en la onda. Pero Carbajal –o tal vez sus jóvenes compañeros– no pudieron liberarse del todo de las pasadas costumbres y quizá sea una herencia beneficiosa. Y toda esa primera parte, en la cual los dos intérpretes, repiten a diestro y siniestro que "sienten esto y lo otro" hasta realmente ponernos nerviosos, le da un tono algo extraño.

La obrita no tiene más que un solo acto, y de inmediato después de esa extraña introducción, vuelve a lo real, y tenemos en el escenario a dos jóvenes actores, Juan Romanca y Alma Levy, ambos muy frescos y espontáneos, a quienes nunca he visto en otra oportunidad, pero quienes dan la impresión de hallarse muy a sus anchas en el escenario, dotados de mucha naturalidad, con mucha facilidad de expresión tanto vocal como corporal.

En cuanto a la obra, que no sé muy bien por qué se llama Algo te quiero decir, probablemente se refiere al deseo que todo joven matrimonio lleva en el alma y nunca logra llevar a feliz término: ¡Ay, marido mío, que aún ayer fuiste mi soñado amante, y ya hoy, apenas liberada del blanco velo de la novia, ya eres casi mi enemigo, casi un extraño, siempre te quise decir algo definitivo, y siempre quedó entre nosotros como una sombra, de la cual nunca pudimos desembarazarnos! Tal vez sea algo por el estilo que nos quiso decir la joven pareja, o solamente la joven esposa. Yo creía que la nueva generación ya no sufre semejantes dificultades. Pero según parece, el mundo sigue siendo igual, y los jóvenes desposados, al llegar de la iglesia se encuentran con los mismos problemas, sobre todo en determinadas clases sociales.

En el programa de mano, la explicación de los problemas de la pareja, es bastante claro, tanto desde el punto de vista de los seres humanos, como desde el punto de vista artístico: "Partimos de los personajes: –dice el Grupo Quatro– Una pareja de la clase media mexicana inscrita en su medio hogareño. Los elementos escenográficos fueron reducidos a lo absolutamente esencial, y los textos de la obra fijados en base a las improvisaciones que desarrollaban los mismos actores..."

"Es así cómo a través de un método teatral singularizado por su dinamismo y carácter eminentemente investigador, basado en el análisis, la composición y el montaje de una obra, asumimos nuestra realidad y compromiso teatral presentando Algo te quiero decir."

Evidentemente, este último párrafo es excesivamente pretencioso. Esta obrita en un acto con dos personajes, con algunas escenas que probablemente se refieren al subconsciente de los protagonistas y que vemos en el televisor, realizados en un videotape, resulta simpática, agradable, con cierto sentido del humor, y también con bastante disciplina creativa de los intérpretes que se han sometido a la mano exigente del joven director, Roberto Eduardo Carbajal. Pero de ahí a considerar este trabajo como un "Método teatral singularizado por un dinamismo y carácter eminentemente investigador, etc., etc..." se me hace desde luego exagerado e inexistente, tanto desde el punto de vista sociológico como artístico. Contentémonos con lo que el espectáculo tiene de frescura y simpatía, sin buscar genialidades inexistentes.