FICHA TÉCNICA



Elenco Ofelia Medina

Música Rafael Elizondo, Julián Carillo, Cuco Sánchez, Carlos Chávez, Bernal Jiménez,Silvestre Revueltas

Eventos 25 años de actividad coreográfica de Raúl Flores Canelo

Notas Función por los 25 años de Raúl Flores Canelo como coreógrafo Pastorela, Queda el viento,Jaculatoria , La espera

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El Ballet Independiente festeja a Raúl Flores Canelo” en El Día, 19 septiembre 1983, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El Ballet Independiente festeja a Flores Canelo

Malkah Rabell

Cada vez que me toca escribir sobre danza, recurro a la misma excusa por mi falta de visión en este campo artístico. Cada vez he de recordar al lector que no soy erudita, ni crítica en este campo, y mis conocimientos en la danza resultan pobres. Mi acercamiento al Ballet Independiente, ya data de una decena de años, y fue debido a que me parecía un ballet muy interesado por el teatro, a veces por el drama, y a menudo por la comedia. Actualmente cuando el Ballet independiente festeja los 25 años de actividad coreográfica de su director, Raúl Flores Canelo, encuentro en el programa de mano elaborado por festejar tal fecha, un testimonio de Patricia Cardona, ella sí crítica de danza, crítica profesional dedicada a esta especialidad desde largo tiempo, un testimonio donde sostiene el mismo punto de vista, y escribe: "Raúl Flores Canelo, también maneja la ternura tanto 'teatral' como coreográficamente." Esta opinión me consuela y casi me da derechos de volver a opinar acerca de los tres bellísimos ballets que vi en el Bellas Artes, dirigidos por el festejado.

Surgido en el Ballet Nacional que dirigía (y sigue dirigiendo) Guillermina Bravo, Raúl Flores Canelo ya en aquella época se hizo aplaudir con entusiasmo por sus colegas y alumnos, por su primera creación coreográfica: Pastorela, que fue el inicio de una intensa labor creativa en el área dancística. Que siempre en él fue acompañada por una labor de diseñador, ya para el vestuario, ya para la escenografía tanto de sus propias creaciones, como para creaciones de sus compañeros. Y a menudo el vestuario nos recuerda que Flores Canelo tiene como hobby la realización en cartón de unas calaveras para el Día de los Muertos; Calaveras muy Belle Epoque, muy damas de la época porfiriana, que esconden sus esqueletos bajo unos exquisitos y vaporosos ropajes. Y en el presente programa, que cuenta con tres ballets: Queda el viento; Jaculatoria y La espera, sobre todo en el segundo ballet, la vestimenta muy años 20, es preciosa.

De los tres que forman el programa, el ballet que más agradó fue el primero: Queda el viento, que reproduce la estrofa de un poema de José Revueltas: "Pasa el viento una vez , y otra, y otra más, hasta mil. Pasa. Desaparecen sobre la tierra los hombres, las edades. Queda el viento". También hay un texto de Juana Inés de la Cruz al cual le presta su voz Ofelia Medina, con la música de Rafael Elizondo, Julián Carrillo, Cuco Sánchez, Silvestre Revueltas, Carlos Chávez y Bernal Jiménez. Y no deja de parecerme algo extraño que en este "collage" musical, cierta música folklórica, o simplemente popular, se aúna con la música mucho más difícil, moderna e intelectual, la danza es abstracta, como es abstracto el viento. Y esta mezcolanza de géneros me parece que siempre fueron del agrado de Flores Canelo. Una danza hermosa y sugestiva, que puede sugerir toda clase de elementos ya poéticos, ya reales. El viento que permanece cuando todo lo humano desaparece junto con los hombres y las edades.

La segunda coreografía: Jaculatoria, mezcla la devoción con cierta libertad erótica, y hasta con cierta audacia sexual. Danza para rendir homenaje al poeta zacatecano, muerto en 1921, Ramón López Velarde. Década que el coreógrafo festejado reproduce sobre todo por medio del vestuario, con esta imaginación pictórica tan propia de Canelo. Algunos de sus personajes femeninos se parecen a sus "Damas Calaveras" del día de los muertos. Esta danza carece de la extravagancia de los locos años 20. Más bien sugiere la tranquilidad provinciana, que nos recuerda a su vez el montaje que, Luis de Tavira realizó en la Casa del Lago con el poema de López Velarde: Suave Patria.

La última coreografía de la velada fue La espera, que creo ya haber visto en su estreno, allá por los años 1973. La danza reúne muchos elementos populares con actitudes dancísticas muy modernas, muy audaces. La espera frente al mar, de los que se han ido en busca de fortuna y nunca volvieron. O como dice un poema tal vez anónimo publicado en el programa de mano: "Y entonces conocí un pueblo que esperaba –la llegada del caudillo– Quetzalcóatl, El arcángel, Zapata". A este ballet la música de Silvestre Revueltas, sin mezcolanzas de otros autores, impone una fuerza dramática, un carácter nacional que pocas veces encontramos en otros ballets, en otras danzas. Una coreografía que expresa y aúna al hombre con la naturaleza.