FICHA TÉCNICA



Título obra La visita que no tocó el timbre

Autoría Joaquín Calvo

Dirección Hugo Macías

Elenco Raúl Padilla (Chaforo), Manuel Ibáñez (Flaco), Maricarmen Resendes

Espacios teatrales Teatro Jorge Negrete

Productores Hugo Macías

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Una comedia demasiado blanca: La visita que no tocó el timbre” en El Día, 17 agosto 1983, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Una comedia demasiado blanca: La visita que no tocó el timbre

Malkah Rabell

Ya tanto la censura, como la crítica, el público y hasta los actores, todos están cansados de las comedias vodevilescas, muy gruesas, con chistes a doble sentido, con títulos que no les corresponden pero que sugieren el sexo; en fin en el teatro comercial todo el mundo se halla harto de las obritas que se anuncian: "se va usted a reír hasta las lágrimas", y donde la risa está a un paso de lo pornográfico, y a veces ni siquiera ese único paso existe. Así que sólo basta un empujoncito de las autoridades competentes para iniciar un teatro para "toda la familia". Pero desde tanto tiempo, desde varias décadas, creo, que ya en México nadie escribe ni busca comedias "blancas", que es menester escudriñar en los repertorios antiguos para encontrarlas. Y Hugo Macías, productor y director de escena en el teatro Jorge Negrete, encontró la comedia del autor español Joaquín Calvo Sotelo, que ya debe haber sido escrita hace unos treinta años, y que ya fue estrenada hace mucho en México: La visita que no tocó el timbre. No sé si éste es el título original, pero por lo menos no hace pensar en nada quisquilloso ni a doble sentido. Un título blanco de una comedia no menos blanca. Tanto que termina por cansar y aburrir.

Historia de dos hermanos solterones, que encuentran a la entrada de su domicilio una cuna con un niño abandonado, una visita que no tocó el timbre. Desde luego, semejante situación crea una serie de posibilidades cómicas. Todas las aventuras que los dos hermanos han de enfrentar antes de decidirse a guardar al pobre abandonado. Pero Dios es grande, y el general Franco estaba lleno de bondad; en su país todos iban a la iglesia y las mujeres eran "decentes", honestas, buenas cristianas y buenas franquistas. Por lo tanto, una madre española aunque haya dado un mal paso (que no lo dio, ¡cuidado! Simplemente el padre del niño y su "marido", con quien seguramente estaba casada por todas las leyes, los abandonó) se arrepiente y vuelve a buscar a su vástago. Aunque la obra está adaptada a México, el espíritu es típicamente español y de una determinada época, la de Franco. No hay teatro más blanco y "decente" que en los países donde reina una dictadura. Para volver a la época de las "Hermanitas Blanch" habrá que encargar a los nuevos comediógrafos obras más acordes con nuestra mentalidad moderna.

La visita que no tocó el timbre, sólo tiene tres protagonistas, en una escenografía única, es fácil de dirigir, y Hugo Macías más o menos le dio un orden determinado, o lo que llaman dirección de tránsito (expresión inventada por Maruxa Villalta) En cuanto a los actores, a los dos solterones los interpretan Raúl Padilla, "Chóforo", a quien veo por primera vez, y el "flaco" Ibáñez, que ta dejó de ser flaco y quien fue en algún tiempo actor universitario. Ambos cumplen con su cometido, y no sé si los papeles dan para mucho más. Sobre todo Ibáñez trató de crear un personaje algo menos dentro de la rutina del teatro comercial. Maricarmen Resendes resultaba bastante insoportable en el insoportable personaje de la enfermera de gran corazón, muy moralista a cuenta de los demás, que trata de convencer a los dos hermanos que su deber de hombres buenos y honrados es dedicarse a ser padres de un niño desconocido.

En fin, esta "blancura" extremosa, algo monótono, puede ser del agrado de un público familiar que desde hace mucho tiempo no encuentra teatro a su medida.