FICHA TÉCNICA



Título obra Poderoso caballero es don Dinero

Autoría Margarita Urueta

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Manuel Medel, José L. Moreno (Pistache), Ema Telmo, Juan Gabriel Moreno, Gonzalo Correa, Marina Isolda

Notas de elenco Conjunto Los Traviesos del Bravo

Escenografía Joaquín Burgos

Música Lalo Guerrero, Humberto Huerta y Manuel Medel / canciones

Espacios teatrales Teatro Jesús Urueta

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 17 octubre 1965, p. 4.




Notas Premios del Festival de Otoño organizado por el Departamento de Teatro del INBA

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 17 octubre 1965, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Poderoso caballero es don Dinero]

Mara Reyes

Poderoso caballero es don Dinero. Teatro Jesús Urueta. Autora, Margarita Urueta. Dirección, Alexandro Jodorowsky. Escenografía, Joaquin Burgos. Canciones, Lalo Guerrero, Humberto Huerta y Manuel Medel. Reparto: Manuel Medel, José L. Moreno “Pistache”, Ema Telmo, Juan Gabriel Moreno, Gonzalo Correa y Marina Isolda. Conjunto "Los traviesos del Bravo".

El teatro de Margarita Urueta ha dado “otra vuelta de tuerca”. Ha abandonado por el momento su tendencia vanguardista y se ha remontado al más antiguo teatro de feria, al sainete que hoy en día casi nadie cultiva. Ha tomado el sketch para dignificarlo y lo ha alargado hasta la medida de una obra de tres actos, privándolo de su picardía malsana y aderezándolo con música y canciones de corte netamente popular.

Alexandro, como para desmentir a quienes consideran que sólo sabe dirigir obras vanguardistas, ha respetado la idea de la autora. Se fue directamente a la fuente del teatro de feria actual, es decir, el teatro revisteril, y de ahí extrajo a sus elementos: actores acostumbrados al sketch –como Manuel Medel, José L. Moreno “Pistache” y Ema Telmo– y conjuntos de música de carácter popular, como son Los traviesos del Bravo, que cuentan con un niño que es portento de ritmo.

Como en todo sainete, no falta en la obra el acento costumbrista y la ridiculización de ciertos tipos de la comunidad, como son los dueños de sanatorios que rigen su conducta con los pacientes de acuerdo con las posibilidades pecuniarias de éstos y las jóvenes interesadas, de las que habla Quevedo en su Letrilla satírica cuyo estribillo dio título a la presente obra:

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues las hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es Don Dinero.

La escenografía de Joaquín Burgos, inspirada también en los telones de los teatros de revista, da al teatro, en tanto edificio, nuevas dimensiones, pues aprovecha no sólo el escenario, sino además la pared delantera de la sala.

He ahí un teatro popular,accesible, hecho para que todos lo entiendan –incluso los críticos– sin pretensiones y divertido.

Festival de otoño

Alarmante ha sido el resultado del Festival de Otoño realizado por el Departamento de Teatro del INBA, al haber sido declarados “desiertos” dos de los premios más reveladores del estado de un movimiento teatral: el de la mejor obra inédita y el de la mejor dirección. Y digo alarmante, porque el Festival de Otoño no fue expresión local de una región de México, sino que reunió los esfuerzos de grupos escénicos de toda la República, de los cuales el jurado “deploró la falta general de calidad”.

En cuanto a los premios otorgados: al mejor grupo, a los mejores actores y al mejor escenógrafo, estos correspondieron a: el grupo TEUS (Teatro Experimental de la Universidad de Sonora), de Hermosillo, que presentó La danza que sueña la tortuga, de Emilio Carballido, “por el acierto en la elección de la obra que se adecuaba a sus necesidades. Y porque logró mantener un tono coherente en la representación”.

A la actriz Amalia Félix, por su actuación en el papel de Rocío en la obra La danza que sueña la tortuga y al actor Alfonso Soto, por su actuación en el papel de Mimo, en la obra El tuerto de oro de Luis Guillermo Piazza. Premios que fueron otorgados “teniendo en cuenta su acierto en la interpretación de los papeles, y porque se ve en ellos la posibilidad de superación”.

El premio al mejor escenógrafo le correspondió a Guillermo Bravo y se basó “en el aprovechamiento equilibrado del espacio y del color”.

Elocuentes son las palabras del jurado que declaró desierto el premio al autor de la mejor obra inédita “porque ninguna de las que concursaron alcanzó el mínimo de calidad” y el del mejor director por “la ignorancia e ineficacia de los recursos técnicos, y una equivocada interpretación de las obras escogidas”.

No es posible creer en la falta de talento teatral de todo un país, más bien es de suponerse que se debe a una carencia de preparación y de información. Carencia que debe ser subsanada, si se quiere que el mexicano pueda expresarse dentro de un arte que requiere no solamente buenas ideas, sino una técnica y un oficio cuya aprehensión no puede ser improvisada.