FICHA TÉCNICA



Título obra 13 señoritas

Autoría Carmen Boullosa

Dirección Carmen Boullosa

Elenco Jesusa Rodríguez

Espacios teatrales Teatro Capilla

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Trece señoritas, ¡viva la audacia!” en El Día, 27 julio 1983, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Trece señoritas, ¡viva la audacia!

Malkah Rabell

No se si tomármelo en serio o en broma, esta representación de 45 minutos, este monólogo –si se puede llamarlo monólogo, monodrama, pieza, o simplemente jueguito de salón para señoritas, y hasta para 1 señoritas–, realizado con un texto deshilachado de Carmen Boullosa, que a su vez es la directora de una puesta en escena inexistente, y con una primera figura, Jesusa, a la que falta aún muchísimo para tener la categoría de poder encabezar un espectáculo. Sin duda en este 13 señoritas se encuentran algunos elementos positivos e interesantes: ideas, actitudes, imágenes, música, pero faltos de toda unidad.

Si este brevísimo monólogo, fuera presentado como un experimento de un grupo amateur, sin pretensiones y sin entradas elevadas, como esos $300 que se cobran en el pequeño teatrito Capilla, lo aceptaríamos con simpatía y hasta lo haríamos objeto de muchas y apasionadas discusiones. Por ejemplo, si se presentara en la Casa del Lago o en el teatro escolar Villaurrutia, lo enfocaríamos bajo un punto de vista muy distinto. La tendencia del espectáculo que anuncia el extravagante programa de mano (que más parece una invitación para una exposición de artes plástica) y que dice: "Para hacerle este homenaje a la obra de Frida Kahlo, inventamos a un personaje que la habitara y con éste armamos 13 señoritas nos parece muy conveniente para esos 45 minutos de monólogo. En este lapso de tiempo, Jesusa inventa actitudes que se antojan cuadros surrealistas, y que recuerdan, por ciertos detalles, las telas de la magnífica pintora Frida Kahlo. Cosa extraña, la misma Jesusa tiene cierto parecido físico con la artista, con su rostro alargado y ascético, su largo cabello negro y su cuerpo delgado y su pecho descarnado. La vaguedad del personaje permite toda clase de fantasías. Más aún, creo que estas fantasías no fueron bastante aprovechadas.

Pero ese inmenso letrero en la marquesina del teatro que anuncia "Jesusa"; esos $300 que se cobran a un público de lo más calmado, que no protesta y lo considera natural porque se autodenomina de clase superior, se hace fuera de las reales condiciones de la representación. Ese texto que carece de sentido común y no tiene pies ni cabeza con sus pretensiones poéticas, y de tanto en tanto se antoja pedido en préstamo a otros originales; esa dirección que no escapa a influencias de Julio Castillo en Vacío por su atmósfera y sus imágenes. Todo esto es de una extrema pobreza y no puede considerarse ni teatro profesional, ni siquiera teatro experimental. La vedette francesa, La Mistinguette, dijo en sus Memorias: "El talento sólo es válido para las coristas. La gran actriz necesita algo más; necesita audacia". Pues, no se puede negar que las productoras de 13 señoritas, la tienen, y en gran escala.

Por fortuna para ellas, ya bien se sabe que a quien la naturaleza otorga audacia, de éste será el futuro de la humanidad, y de su propio destino. Así que esperamos que dentro de un tiempo muy próximo, ese grupo, o por lo menos Jesusa, la más conocida del conjunto de Las Sombras Blancas –y la que sepa lanzado a las más diversas actividades en el campo del teatro: actriz, escenógrafa, directora, dramaturga, etc.– cambiará el letrero luminoso de la marquesina de un teatro de Coyoacán a un lugar más céntrico de la urbe. En realidad, es de admirar el sentido común, práctico y hasta comercial de Julissa. En lugar de esperar el préstamo de un teatrillo cualquiera, escolar o de museo, mejor alquilo uno muy a la medida de sus necesidades y de sus posibilidades económicas, donde puede montar con su grupo las obras que desea, tal y como lo desea. Pero sería muy de ansiar que también se mostrara con mayores ambiciones artísticas. Si cuando era una "Sombra Blanca" la dirigió Julio Castillo en su papel de "Pinocho", con más razón habría que solicitar su ayuda para crear un personaje mucho más difícil, y mucho más necesitado de lucimiento ya que se encuentra sola en el escenario durante todo el espectáculo, como es Frida Kahlo.