FICHA TÉCNICA



Título obra Felicidad

Autoría Emilio Carballido

Dirección Dagoberto Guillaumin

Elenco Luis Cárdenas, Manuel Fierro, Guadalupe Balderas, María Rojo, Luisa Garza, Magda Guzmán

Grupos y compañías Compañía titular de Teatro de la Universidad Veracruzana

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos versiones de Felicidad de Carballido” en El Día, 20 julio 1983, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Dos versiones de Felicidad de Carballido

Malkah Rabell

Es extraño cómo un distinto reparto y una distinta dirección pueden dar un enfoque completamente nuevo a la misma obra. He visto Felicidad de Emilio Carballido hace algunos años en tele-teatro, con Magda Guzmán, María Rojo, Alicia Montoya y Miguel Manzano en los papeles estelares. Y aunque el director permaneció fiel al original, el tele-espectador tuvo la impresión de que las intenciones del autor eran diametralmente opuestas a las que vimos hace unos días en la versión de un conjunto de Jalapa: la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana bajo la dirección de Dagoberto Guillaumin.

Historia de un hombre de clase media, un maestro escolar, que siempre ha vivido en la máxima pobreza no sólo económica sino moral, olvidado de sí mismo y de las alegrías que la vida puede propiciar, ligado a una familia que se empeña –tal vez inconscientemente– en envejecerlo, en transformarlo en un anciano incapaz de sonar y de amar, de repente encuentra a una muchacha que ya no es joven, que en realidad es una solterona de 37 años, cuya "decencia" se juzga por la virginidad conservada, en lugar de juzgarla por sus sentimientos. Y entre ambos nace un "idilio" que puede ser ridículo o conmovedor. Depende de qué ángulo se mira, y también depende de la manera como el actor construye su personaje, ya sea por voluntad propia, ya sea por las indicaciones directivas. Y así como este protagonista puede imponer rasgos diversos a su carácter, así lo pueden adoptar diversas características psicológicas todos los demás personajes de este drama familiar.

Y en ello reside la diferencia de sendas versiones. Diferencia de enfoque psicológico, ya que no social, de cada uno de los protagonistas. En la primera versión, la víctima es la solterona, Emma, víctima de ese egoísmo masculino de clase media, del maestro que hace a todos desdichados en su casa por su carácter dictatorial y exigente, y aunque pretende amar a Emma sólo trata de aprovecharla como aventura. Igualmente víctimas de una moral absurda y cerrada son todos los demás miembros de la familia, con la única excepción, tal vez, del joven, de sentimientos más generosos como es el yerno Sergio Maldonado, casado con la hija del maestro, Ofelia.

En la segunda versión, la debida al montaje de Dagoberto Guillaumin, todos son víctimas, lastimeros e insoportables a la vez. En primer lugar el profesor Mario Ramírez Cuevas, avaro, pequeño, mediocre, incapaz de generosidad ni en su familia, ni tampoco en su pretendido amor. Dictatorial, "machista" que sólo sabe llegar a su casa para exigir. Ni siquiera cuando penetra en su vida gris un rayo de sol que significa la muchacha mucho más joven que él, sólo busca el lado práctico; ¿abusa de su ingenuidad haciéndole promesas que no puede cumplir, la única promesa que a Emma importa: el casamiento. No es posible tenerle lástima a semejante hombre, ni siquiera al final cuando comprende que ya no tiene razón de vivir, y lanza el grito: ¿Cómo voy a vivir en adelante? El espectador está dispuesto a defender madre e hija, pese a la repugnante conducta de éstas frente a la "otra", a la "piruja" como la llaman en una carta "casi" anónima. Se comprende que todos esos seres, encerrados en sus vidas sin alegría ni sol, por fin tratan de cobrar su recompensa, cuanto el jefe de familia recibe 25 mil pesos de un seguro.

En realidad, esta segunda versión podría ser más humana y social. Aquí no hay una sola víctima de una familia pretendidamente decente, aquí todos son víctimas y victimarios de un estado de cosas, de una moral trasnochada y de una situación, económica que destroza todos los sueños y todas las alas. Tampoco Emma es un personaje muy simpático, dispuesta a casarse con un hombre viejo, feo y egoísta, con tal de "casarse" y no vestir santos, con su "virginidad" como todo aporte obligatorio, que pone en venta a quien le pague con un acta de casamiento. No, no es un personaje muy simpático.

Los actores de esta compañía jalapeña no son precisamente de primera categoría. El único que ha creado un personaje con toda naturalidad y simpatía, es Luis Cárdenas como el yerno, que comete errores e indiscreciones, pero tiene corazón y trata de comprender los problemas de cada uno. Manuel Fierro es excesivamente antipático y malvado, no se le puede tener piedad en su papel de maestro. Guadalupe Balderas tiene oficio y como la esposa despierta cierta simpatía por lo indefensa, más manejada por la hija que por su propio carácter. En cuanto a esta última, interpretada por Jenny Zahadua, no provoca en el auditorio la misma furia que logró María Rojo, lo que es una ventaja. Su indignación contra la "piruja" es de tono menor y más comprensiva. Y en cuanto a Luisa Garza como Emma, después de haber visto a Magda Guzmán en el mismo papel de Emma, es difícil admitirla.

Dagoberto Guillaumin como director hizo lo que pudo con actores no muy profesionalizados. En cuanto a Emilio Carballido, nuestro mejor comediógrafo, no creo que tuvo intención de presentar una obra de protesta. Carballido siendo un autor realista, que busca sus argumentos en el ambiente circundante, forzosamente ha de mostrar la "realidad" tal como es, con sus problemas, sus penas y sus dificultades cotidianos. Los resultados que obtiene son protagonistas que reflejan en su personalidad, en su carácter y en su conducta la permanente lucha por la sobrevivencia.