FICHA TÉCNICA



Título obra Los amores criminales de las vampiras Morales

Autoría Hugo Argüelles

Dirección Gerald Huillier

Elenco Eduardo Borja, René Azcoitia, Eva Muñoz (Chachita), Luis Bayardo, Virma González

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los amores criminales de las vampiras Morales” en El Día, 13 junio 1983, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los amores criminales de las vampiras Morales

Malkah Rabell

Obra extraña, nada fácil de entender, exige por lo menos dos asistencias al espectáculo, que se ofrece en el teatro Granero, para ahondar en su significado dramático y en sus meollos psicológicos. ¿Comedia, drama, melodrama o farsa? Tiene un poco de todo, y el autor, Hugo Argüelles, no se ha preocupado mayormente por mantenerse estrictamente dentro de los límites de un determinado género. Como tampoco se ha preocupado de mantenerse dentro de un determinado estilo: ¿realismo, fantasía, humor negro, caso auténtico o sucesos inventados? Mas, sin llegar a los extremos del pensamiento del dramaturgo, pese a las determinadas dudas acerca del argumento y de los protagonistas, la obra crea como un ambiente de misterio y provoca una singular melancolía en el ánimo de ciertos espectadores. Por lo menos en el mío.

Desde luego, la gente se ríe. En la actualidad los públicos asisten al teatro –y a todo género de espectáculos– para reírse. Los auditorios son capaces de reírse de una tragedia de Shakespeare y de un drama de Andreiev. Se ríen de la condena a muerte de Siete Ahorcados y de la condena a muerte de de doscientos rehenes. Por lo mismo, las Señoritas Morales, las hermanas de tan ético apellido, que se dedican a matar a sus congéneres, hacen reír. Pero, dentro del auditorio, debe haber alguno que otro espectador, quien, como el poeta Eliseo, personaje de esa obra tragicómica de largo título, trata de encontrar en las hermanas Morales, sobre todo en la mayor, María Adelfa, algo de misterioso, de poético y de incomprensible.

La dirección de Gerald Huillier, se me hace una de sus mejores, quizá la mejor. Ha logrado precisamente un tono de misterio, sin abandonar por ello lo risueño, el humor negro, y a veces hasta la ridiculez, como este travestismo de sus dos protagonistas masculinos, Eduardo Borja y René Azcoitia, disfrazado uno en niño de pecho y el otro en tigre.

También ciertos gags son graciosos, como la última escena, cuando las dos protagonistas. las hermanas Morales, después de suicidarse, aparecen en forma de enanas, debido al veneno que han empledo tanto para si mismas como para sus demás víctimas; producto venenoso que provoca el achicamiento de las formas humanas. Lo que más atraía en la dirección de Gerald Huiller, es el ritmo de igual cadencia desde el principio hasta el final de la representación.

Pero son sobre todo los tres personajes centrales, Virma González, Evita Muñoz "Chachita" y Luis Bayardo, que crean la materia prima del espectáculo. Las dos primeras como las increíbles vampiras Morales, María Adelfa y Rosa Fulvia, y el tercero como el poeta Elíseo y también como el asesinado Ernesto. Si bien "Chachita" no deja de ser la misma de siempre, buena comediante, pero un poco sobreactuada y algo payasa; en cambio Virma González ha logrado un tipo singular, a ratos cómica, y en otros momentos terriblemente dramática, y tanto lo cómico, como lo dramático, permanecen en tonos muy interiores, subjetivos, completamente introvertido. Virma González, como la vampira mayor, la guía y la directriz de esa extraña pareja que no puede escapar a la pasión de matar y luego achicar los cadáveres, ha logrado la magnitud de una gran actriz tragicómica. En cuanto a Luis Bayardo, le son peculiares unos tonos de voz muy suaves, que son también propios de su rostro. Excelente actor en su papel de poeta enamorado de María Adelfa, en la que presiente un misterio, crea un personaje que el pública ama. Tal vez sea la única figura simpática de la obra. Lástima que este actor que en su juventud prometía mucho, en los últimos años se deja ver rara vez en los escenarios capitalinos.

No sé si tiene algo de lógico mi preferencia –aún me falta la segunda visita al teatro Granero para convencerme–, pero se me hace que Los amores criminales de las vampiras Morales, es la mejor obra de Hugo Argüelles. Por lo menos es la obra suya que más me gusta, pese a mi especial antipatía por los vampiros, las arañas y toda clase de seres raros y chupasangre de cierto género de comedias, sobre todo cinematográficas.