FICHA TÉCNICA



Título obra Kaleidoscomics

Autoría Sergio Bustamante, Hugo Argüelles, Mónica Nieto

Dirección Sergio Bustamante

Elenco Alejandro Duarte, Guillermo Kuri, Miguel Ángel Gil, Hermanas Sajurs

Espacios teatrales Foro Eón

Notas de espacios teatrales Sergio Bustamante / Director de la Escuela Dramática del Foro Eón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Kaleidoscomics o los comics de Sergio Bustamante” en El Día, 25 mayo 1983, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Kaleidoscomics o los comics de Sergio Bustamante

Malkah Rabell

La mayor parte de las dos horas que duró el espectáculo de Sergio Bustamante en el Foro Eón, no entendía nada al texto ni a ese revoltijo barroco de gente y cosas. Cuando ya empecé a captar algo, cambiaba de opinión a cada instante: ¿se trataba de un drama policial? ¿de una comedia psicológica con el propio –Freud como actor principal? ¿o de una sátira sobre Edgar Allan Poe y su mundo novelesco, principalmente La caída de la casa Usher? Cuando ya revisé todas las posibilidades, resultó que se trataba de algo novedoso, desconocido para mí: los "comics". Aunque, como dice Sergio Bustamante en el programa de mano: Kaleidoscomic no pretende ser una obra de teatro que se apoye en el "comic" sino un cómic escénico con pretensión de género teatral. Y a continuación Bustamante empezó a echar flores a ese género, según él desconocido en el teatro, en tal cantidad como para ahogar una estatua. Según el conocidísimo actor, el "comic" captura "ese mundo extraordinario, con todas sus implicaciones, farsa, crítica, rabiosa actualidad y a la vez intemporalidad, inclusión de elementos dispares, indiscriminación, personajes arquetípicos (y no estereotipos), una paraciencia y una parafilosofía". Como yo no amo los "comics" y más bien los odio por el daño que hacen a la infancia e igualmente a los adultos, toda esa faramalla linguística se me hacía chino.

Pues bien, aunque la representación se me hacía caótica y presentaba tantos muertos y tantos horrores que parecía el Marat-Sade de Peter Weiss, tenía no obstante escenas no sólo divertidas, sino que lograban petrificarnos de espanto. Como estas escenas de los "muñecos asesinos" que matan por órdenes de su "Creador", que no es Dios sino un señor feudal, o algo por el estilo. Y también matan por su propio placer y su propia diversión. Muñecos que introducían un soplo de la Commedia dell'Art, con sus personajes clásicos: el Polichinela, la Colombina, el Arlequín, el Pierrot y el Capitano. En realidad, las escenas más divertidas y escalofriantes eran de esos "muñecos asesinos". Nada más escalofriante. que el episodio con inspector de la policía que el "Creador" ejecuta por medio de una guillotina por que se da cuenta que el agente policíaco estaba en camino de descubrirlo a él y a sus muñecos. En ese Kaleidoscomic hay mucho del mundo fantástico de Poe, terrible y a veces cómico, como cuando el director juega con la debilidad del poeta norteamericano por la bebida y ha de pagarla con la embriaguez.

La dirección ha manejado a sus treinta actores con mano maestra. Los treinta elementos que forman el equipo y el reparto de la obra son todos principiantes, jóvenes egresados y aún pertenecientes a esa Escuela de actuación que bajo la jefatura de Sergio Bustamante funciona en el Foro Eón. La falta de madurez profesional de esa nueva generación que llega al teatro casi no se nota. El entusiasmo colectivo reemplaza el duro oficio. Sobre todo entre las figuras masculinas se nota la disciplina y el aprendizaje artístico. De los que recuerdo, me pareció de muy buena voz y mucha naturalidad, Alejandro Duarte el papel de Freud, que, debido a la máquina del Tiempo, y sobre todo a la ignorancia que demuestran los lectores de los "comics", aparece en una época cuando la palabra psicoanálisis aún no se había asomado al horizonte; Guillermo Kuri como Edgar Allan Poe y Miguel Ángel Gil como Carlos Duarte (a menos que confunda de personaje, por ser ellos tan numerosos) son igualmente correctos en sus papeles. Entre las figuras femeninas sólo lucían las Hermanas Sajurs, que parecían simbolizar a las "Furias", a las antiguas diosas de la muerte, como son las "erinias" que todo hombre tiene en su torno.

En fin, en este espectáculo que pese a todas las explicaciones sabias de los "comics", me parece más bien una sátira de novela policial, empecé a buscar –lógico, verdad–, al culpable, ¿quién es el asesino? que en el presente caso sólo puede ser el autor. Pero no logré demostrar la culpabilidad de nadie. Varios "culpables" se tiraban la pelota unos a otros: Sergio Bustamante, Hugo Argüelles y hasta Mónica Nieto. Y terminé por considerar ese Kaleidoscomic (título según parece debido a la imaginación de Hugo Argüelles) como un "crimen colectivo".