FICHA TÉCNICA



Título obra Descalzo en el parque

Autoría Neil Simon

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Manolo Fábregas, Fernando Luján, Berta Moss, Susana Freyre, Francisco Muller, Héctor Herrera

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Manolo Fábregas

Productores Manolo Fábregas

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Descalzo en el parque”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 agosto 1965, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Descalzo en el parque

Mara Reyes

Teatro, Manolo Fábregas. Autor, Neil Simon. Dirección y producción, Manolo Fábregas, Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Manolo Fábregas, Fernando Luján, Berta Moss, Susana Freyre, Francisco Muller y Héctor Herrera.

No tiene nada de extraño que Manolo Fábregas, que se ha echado a cuestas el sostenimiento de un gran teatro, busque afanosamente obras que diviertan a su público y prefiera sacrificar las sutilezas de un teatro dirigido al entendimiento sustituyéndolo por la obviedad de un teatro que no exige del espectador mucho entendimiento. El teatro es un espectáculo extraordinariamente costoso para el empresario y la recuperación de la inversión es siempre arriesgada. Es lógico, pues, que después de las dificultades económicas que tuvo que afrontar con la puesta en escena, por ejemplo de El ojo público y El oído privado no tenga muchos deseos de correr nuevos albures. El teatro cultural sólo sobrevive con subsidios, aun en Europa, donde el público está acostumbrado a ir al teatro y cada localidad se paga a precio de oro.

La obra seleccionada por Manolo Fábregas en esta ocasión es una comedia nada singular: Descalzos en el parque, de Neil Simon. La anécdota, de tan simple resulta obvia: la primera riña conyugal, a los quince días del matrimonio enlazada con un plan de la joven consorte para que su madre encuentre también un marido. El guiso se sazona con frases ingeniosas –o que pretenden serlo– y algunos chistes –unos eficaces y otros no. La sal y la pimienta la ponen los personajes al conducirse de manera poco habitual, debido a los rasgos de personalidad que les son adjudicados por el autor. El público se identifica con las situaciones similares a su vida cotidiana y ríe satisfecho.

Manolo Fábregas deja su sitio de galán a Fernando Luján y se acomoda muy bien al donjuanesco alpinista y gourmet de 58 años, Víctor Gudinoff, que termina por desdecirse de sus pretendidas extravagancias. Susana Freyre, joven actriz que nos llega de Argentina, hace un trabajo correcto, aunque en ciertos momentos no convence. Su proyección es dispareja. Interpreta a la joven Corie, recién casada que insta a su marido –Pablo, bien personificado por Fernando Luján– a parecerse a su extravagante vecino Gudinoff.

Hasta en estos papelitos de poca monta, Berta Moss revela sus cualidades de buena actriz. Y poco puede decirse de Francisco Muller que hace un papel totalmente episódico.

La dirección de Fábregas es ágil, sostiene el ritmo, a pesar de que el texto tiene lagunas insalvables. La escenografía de Julio Prieto cumple su cometido y da al director la posibilidad de utilizar ciertos recursos que Fábregas supo aprovechar. En suma, se trata de una comedia amable pero nada extraordinaria.