FICHA TÉCNICA



Título obra El hilo rojo

Autoría Henry Denker

Notas de autoría Augusto Benedico / traducción

Dirección Ignacio Retes

Elenco Augusto Benedico, Virginia Gutiérrez, Ana María Blanch (Anita), Francisco Jambrina, Queta Lavat, Claudio Obregón, Maria Stain, Héctor Ortega, Malena Doria, Alfredo Lara

Escenografía Julio Prieto

Vestuario Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Xola

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. El hilo rojo”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 22 agosto 1965, pp. 7 y 8.




Título obra Jacobo o La sumisión

Autoría Eugène Ionesco

Dirección José Estrada

Elenco Miguel Flores, Alma Rosas, Héctor Palacios, Tomás Ceballos, Ignacio Larrondo, Arcadia Lara, Enrique Villacorta, Lucía Dorantes, Magda Rodríguez / elenco de la producción

Escenografía Marcela Zorrilla

Vestuario Marcela Zorrilla

Espacios teatrales Teatro Estudiantil de la UNAM (antes Arcos Caracol)

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. El hilo rojo”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 22 agosto 1965, pp. 7 y 8.




Título obra Se necesita de todo para hacer un mundo

Autoría Eugène Ionesco

Dirección José Estrada

Elenco Miguel Flores, Alma Rosas, Héctor Palacios, Tomás Ceballos, Ignacio Larrondo, Arcadia Lara, Enrique Villacorta, Lucía Dorantes, Magda Rodríguez / elenco de la producción

Escenografía Marcela Zorrilla

Vestuario Marcela Zorrilla

Espacios teatrales Teatro Estudiantil de la UNAM (antes Arcos Caracol)

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. El hilo rojo”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 22 agosto 1965, pp. 7 y 8.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

imagen facsimilar

imagen facsimilar 2

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

El hilo rojo

Mara Reyes

Teatro Xola. Autor, Henry Denker. Traducción, Augusto Benedico. Dirección, Ignacio Retes. Escenografía y vestuario, Julio Prieto. Reparto: Augusto Benedico, Virginia Gutiérrez, Anita Blanch, Francisco Jambrina, Queta Lavat, Claudio Obregón, María Stain, Héctor Ortega, Malena Doria y Alfredo Lara.

La obra que nos presenta ahora el Teatro Xola, El hilo rojo, ofrece un interesante cuadro sinóptico de la vida de Sigmund Freud. El autor, Henry Denker, presenta al padre del psicoanálisis en el momento preliminar de sus luchas por hallar una nueva terapia que aliviase los padecimientos mentales. Era la época en que los médicos explicaban cualquier síntoma sólo por lesiones orgánicas, desconociendo los factores síquicos de algunas enfermedades. Su principal acierto es el de presentarnos a Freud como un hombre con sus dudas, sus conflictos familiares, sus batallas con otros médicos y con las instituciones que le negaban crédito a sus métodos, no sólo por ser éstos demasiado renovadores, sino por el hecho de provenir de un judío. La obra se inicia cuando la invasión nazi en Austria –11 de marzo de 1938– le obliga a abandonar Viena para dirigirse a Inglaterra, donde habría de morir un año después víctima del cáncer que le hizo sufrir los últimos veintiséis años de su vida, período en el cual tuvo que soportar treinta y tres operaciones, antes de que se declarase su estado como “inoperable, cáncer incurable”. La acción de la obra, no obstante, regresa por medio del recurso del recuerdo, hacia los años en que, al lado del doctor Joseph Breuer, Freud iniciara sus investigaciones sobre histeria. El tratamiento de un solo caso, sirve a Denker como ejemplo y síntesis de sus combates, de sus logros y de toda la trascendencia que habrían de tener las investigaciones y trabajos de Freud no sólo para la medicina, sino para otras ramas de la ciencia y del mismo arte (su influencia ha sido decisiva para la siquiatría, la antropología, la sociología, la paidología, la literatura, la pintura, etc.).

Siempre he creído que Ignacio Retes consigue sus mejores frutos dentro del teatro realista, en el que se mueve como pez en el agua. Y su dirección de esta obra da una prueba más en favor de esta opinión. Los caracteres de los personajes están perfilados con veracidad, los personajes no necesitan hablar para proyectar sus sentimientos y sus íntimos conflictos, la palabra en ellos es una simple corroboración de sus actitudes.

La personificación que realiza Augusto Benedico del doctor Freud es ejemplar. La habitual maestría de este actor parece superarse aún más. Cada gesto, cada reacción conducen al espectador como un hilo, por la intrincada madeja de pensamientos resoluciones y descubrimientos por los que tuvo que ir atravesando Freud para llegar a las conclusiones hoy tan conocidas (aunque superficialmente por la mayoría) que han adquirido carta de naturaleza en la cultura de nuestros días. También de Benedico es la excelente traducción de esta obra que presentaba los escollos de un lenguaje especializado del que supo encontrar sus exactas correspondencias en nuestro idioma.

Destaca por su excepcional trabajo, Virginia Gutiérrez, quien tiene a su cargo el papel de la baronesa Elizabeth Von Ritter, la enferma a la que Freud devuelve su salud por medio del primer tratamiento psicoanalítico practicado en la historia (al menos según la obra). El proceso evolutivo de su enfermedad, hasta el momento de la curación, es llevado por Virginia Gutiérrez con implacable solidez.

Todos los demás actores, realizan impecablemente sus respectivos papeles: Queta Lavat –el de Martha Bernays, esposa de Freud–; Francisco Jambrina –el del doctor Joseph Breuer–; Claudio Obregón (quien supera con mucho sus actuaciones anteriores) el de Frederic Welmuth; Anita Blanch [p. 8] –el de Dolfi, madre de Freud–, y Héctor Ortega, María Stain y Malena Doria.

Julio Prieto, autor de la escenografía y vestuario, consiguió lo más difícil e importante: una atmósfera idónea para el estudio-consultorio del Dr. Sigmund Freud.

Jacobo o la sumisión y Se necesita de todo para hacer un mundo. Teatro Estudiantil de la UNAM (antes Arcos Caracol). Autor, Ionesco. Dirección, José Estrada. Escenografía y vestuario, Marcela Zorrilla. Reparto: Miguel Flores, Alma Rosas, Héctor Palacios, Tomás Ceballos, Ignacio Larrondo, etc...

En el Teatro Estudiantil de la UNAM (antes Arcos Caracol), José Estrada escenifica dos obras de Ionesco: Jacobo o la sumisión y Se necesita de todo para hacer un mundo. Su dirección consigue representar con una plasticidad fascinante el universo de Ionesco. Jacobo o la sumisión exhibe las claudicaciones a las que se ve orillado el hombre, y Se necesita de todo para hacer un mundo muestra cómo esas claudicaciones tienen como finalidad perpetuar la especie, la raza y con ella sus defectos, sus vicios, sus necedades y no sus virtudes, puesto que la claudicación va negando al individuo en su esencia. Ionesco satiriza al hombre y a sus productos, a sus instituciones sagradas, tales como la familia y la colectividad social. Satiriza ideologías y satiriza costumbres y hábitos.

José Estrada, consciente de esa mordaz sátira, ha enfatizado cada palabra, dándole su equivalente en gesto y sonido. La pantomima no es un bordado ornamental, sino un complemento de la palabra. Las voces no son un enunciado de tales o cuales ideas, sino una prolongación de su significado.

Hay que destacar algunos hallazgos, como el de dar al padre de Jacobo la fisonomía de Hitler y el de hacer aparecer muñecos (enteros y en fragmentos) en lugar de los huevos que indica el autor.

La escenografía y el vestuario de Marcela Zorrilla subrayan y enriquecen la concepción imaginativa del director. Huyendo de toda limitación, Marcela Zorrilla aprovechó todas las posibilidades que la obra le brindaba.

Las caracterizaciones que realizan todos y cada uno de los actores merecen el aplauso: Miguel Flores, Arcadia Lara, Alma Rosas, Enrique Villacorta (en el papel de la abuela de Jacobo), Ignacio Larrondo (quien demuestra dotes evidentes para la pantomima), Héctor Palacios, Tomás Ceballos, Lucía Dorantes y Magda Rodríguez.

Se puede concluir que el Teatro Estudiantil de la UNAM es uno de los pilares más firmes del nuevo teatro de México.